La memoria de los pueblos perpetúa los ecos de pensamiento, el ejemplo de buenas acciones de hombres en favor de otros hombres, que de algún modo hicieron aportes positivos y quedaron en la mejor historia de la Humanidad; el olvido cubre de manera implacable, la crueldad, la soberbia, la mentira y la soberbia de poder o las vanidades de otros, aunque estos hayan manifestado gran preocupación, para que su recuerdo pudiera pasar a la posteridad como cosa buena.
Por Saúl Moisés Piña Leer más









