Hubo un tiempo en que quedarse quieto no requería explicaciones. Esperar, mirar por la ventana, caminar sin rumbo o simplemente descansar formaban parte natural de la vida. Hoy, en cambio, parece existir una presión constante por ocupar cada minuto con alguna tarea, un objetivo o una pantalla. En una época que mide el valor de las personas por lo que producen, el ocio dejó de ser un descanso para convertirse, muchas veces, en una sensación de culpa.
imagen Andrès Roman Leer más









