En una Florida todavía atravesada por la guerra, los representantes de los pueblos orientales sancionaron el 25 de agosto de 1825 tres leyes decisivas. Declararon nulos los actos que habían sometido la Provincia a Portugal y Brasil, afirmaron su libertad frente a todo poder extranjero, resolvieron la unión con las Provincias Unidas del Río de la Plata y adoptaron un pabellón propio.
A 201 años de aquella jornada, la fecha conserva su fuerza no como una fotografía aislada del nacimiento del país, sino como un momento central de un proceso más extenso y complejo. Allí quedó expresado un principio que atraviesa la historia nacional: ningún poder impuesto por la violencia podía decidir el destino de los orientales. Leer más









