La construcción avanza hacia las 40 horas semanales sin pérdida salarial

El Sunca y las cuatro cámaras empresariales alcanzaron un preacuerdo por cinco años, retroactivo a abril. La reducción comenzará en agosto de 2027 y se completará en enero de 2030, pero todavía deberá ser ratificada por los órganos de ambas partes.

Foto: Pedro Porley

La industria de la construcción quedó encaminada hacia una transformación de su régimen laboral: pasar de las actuales 44 horas semanales a una semana de 40 horas, sin reducción de los salarios. El cambio forma parte del preacuerdo alcanzado entre el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) y las cuatro gremiales empresariales del sector, luego de una negociación que atravesó varios meses de tensión, paros y asambleas en obras de distintos puntos del país.

El entendimiento fue alcanzado en la mañana del martes 4 de agosto, después de una reunión que comenzó en la tarde del lunes y se extendió durante más de 18 horas. Las conversaciones contaron con la mediación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y estuvieron precedidas por contactos del presidente Yamandú Orsi con representantes sindicales y empresariales.

Del lado patronal participaron la Cámara de la Construcción del Uruguay, la Liga de la Construcción, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay y la Coordinadora de la Industria de la Construcción del Este. El acuerdo tendrá alcance nacional y comprenderá, por lo tanto, a las empresas y trabajadores de Durazno incluidos en el Grupo 9, subgrupo 1 de los Consejos de Salarios.

Sin embargo, el documento todavía tiene carácter de preacuerdo. Para convertirse en el nuevo convenio colectivo deberá ser aprobado por la Asamblea General del Sunca y por los órganos correspondientes de las cámaras empresariales. Hasta que se complete esa instancia, no corresponde considerar que la semana de 40 horas ya se encuentra vigente.

Un convenio por cinco años

El texto negociado tiene 23 artículos y una vigencia de 60 meses, desde el 1.º de abril de 2026 hasta el 31 de marzo de 2031. Se trata de un plazo superior al habitual en la negociación colectiva uruguaya y procura ofrecer estabilidad al sector durante los próximos cinco años.

Aunque el convenio durará cinco años, la reducción de la jornada se realizará en cuatro etapas. Actualmente, el régimen predominante establece nueve horas de trabajo de lunes a jueves y ocho horas los viernes, hasta completar 44 horas semanales.

La primera reducción comenzará el 30 de agosto de 2027, cuando la semana pasará a tener 43 horas. El 1.º de mayo de 2028 bajará a 42 horas y el 1.º de mayo de 2029 se reducirá a 41. La última etapa entrará en vigencia el 28 de enero de 2030, cuando se alcanzarán las 40 horas semanales sin disminución salarial.

El documento habilita distintas formas de distribuir esa reducción. Las empresas podrán concentrar las horas eliminadas en la jornada del viernes o acortar progresivamente otros días de la semana. Cuando se llegue a las 40 horas, una de las alternativas será trabajar ocho horas de lunes a viernes; otra permitirá mantener jornadas de nueve horas entre lunes y jueves y cumplir solamente cuatro horas el viernes.

También se prevé un régimen especial denominado 44 por 36: una semana de 44 horas seguida por otra de 36, con un promedio de 40 horas semanales. Si un trabajador completa la semana más extensa y es desvinculado antes de recibir la compensación correspondiente, las horas que superen las 40 deberán computarse como tiempo extraordinario.

Salarios y garantías contra la inflación

El acuerdo no se limita a la carga horaria. Su capítulo salarial comienza con un ajuste de 5,17% retroactivo a abril de 2026, porcentaje que corresponde a la inflación estimada para los siguientes doce meses. No debe confundirse ese incremento inicial con una recuperación íntegramente real del salario.

La fórmula contempla once instancias de ajuste durante los cinco años, con componentes vinculados a la inflación proyectada, correctivos por eventuales diferencias con el Índice de Precios del Consumo y aumentos reales asociados a cada etapa de reducción horaria.

Según los detalles difundidos del documento, el crecimiento acumulado del salario real se ubicaría en torno al 10% al final del convenio. También se incorporaron mecanismos de protección para evitar que las remuneraciones queden por debajo de determinados pisos de poder adquisitivo.

El preacuerdo permitió, además, levantar las medidas sindicales adoptadas durante el conflicto. El documento fijó como objetivo que las empresas reintegraran antes del viernes 7 de agosto a los trabajadores que habían sido enviados al seguro de desempleo o cesados en el marco de las movilizaciones.

Salud, cuidados y condiciones de trabajo

Entre las disposiciones sociales se incluye la ampliación de los mecanismos de ingreso a la industria en Canelones y la consideración preferente de mujeres, personas con discapacidad y trabajadores derivados por organismos vinculados con la inclusión social y laboral.

En Maldonado se realizará un diagnóstico de las necesidades de cuidado de las familias relacionadas con la construcción. El convenio prevé una partida anual de hasta 5,4 millones de pesos para el funcionamiento de un centro de primera infancia, becas u otras modalidades de atención para alrededor de 90 niños. La implementación se proyecta para 2027.

En materia de salud se creará un fondo anual de hasta ocho millones de pesos para estimular los controles preventivos de cáncer de próstata. El mecanismo incluirá reintegros económicos y licencias para trabajadores que deban realizarse estudios complementarios.

También se incorporan actividades pagas de información y sensibilización sobre salud mental y consumo problemático de sustancias, una mayor disponibilidad horaria para los delegados de seguridad y la duplicación de la ropa de trabajo de invierno y verano a partir de abril de 2028, con algunas excepciones.

Las partes tendrán un plazo de 120 días para elaborar un protocolo de actuación frente a períodos de calor extremo y alertas meteorológicas. Entre las medidas consideradas figuran pausas obligatorias a la sombra sin pérdida salarial y procedimientos específicos ante advertencias de nivel naranja o rojo.

El preacuerdo también crea una comisión para estudiar un régimen de cómputo jubilatorio especial para los trabajadores de la construcción. En esa discusión se procurará incorporar al Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el Banco de Previsión Social.

Lecturas diferentes del resultado

La valoración del entendimiento no es idéntica entre trabajadores y empresarios. La dirección del Sunca lo considera un avance sustantivo porque combina crecimiento salarial con una reducción del tiempo de trabajo que venía reclamando desde su último congreso.

Desde las cámaras empresariales se destacó principalmente la duración del convenio y la flexibilidad prevista para organizar las horas. Algunos dirigentes admitieron que la disminución horaria incrementará el costo de la mano de obra, pero sostuvieron que la aplicación gradual, la incorporación de tecnología y las mejoras de productividad permitirán moderar su impacto.

El antecedente inmediato se remonta a 2008, cuando la construcción redujo su semana laboral de 48 a 44 horas. El nuevo preacuerdo continuaría ese proceso hasta llegar a las 40 horas en 2030.

El cambio, en caso de ser ratificado, regirá únicamente para la rama de la construcción comprendida en el convenio. No constituye una ley general de reducción de la jornada para todos los trabajadores uruguayos, aunque puede convertirse en un antecedente relevante para negociaciones futuras en otros sectores.