Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje del domingo 25 de octubre y se convirtió en el primer presidente brasileño elegido cuatro veces por voto popular. El líder del Partido de los Trabajadores remontó la desventaja de la primera vuelta frente al senador Flávio Bolsonaro. Con el 99,98 % de las urnas escrutadas, reunía el 51,78 % de los votos válidos, contra el 48,22 % de su adversario. La victoria asegura su continuidad y abre otra etapa de negociación política.
Brasil volvió a elegir a Lula. A los 80 años, el presidente obtuvo la reelección frente a Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, y sumó un cuarto triunfo presidencial. La diferencia entre ambos candidatos confirmó que la continuidad del gobierno convivirá con una oposición de amplio respaldo electoral.
El resultado tuvo una particularidad histórica: desde el retorno de las elecciones presidenciales directas en 1989, ningún candidato que hubiera terminado segundo en la primera vuelta había logrado ganar el balotaje. Según informó Folha de S.Paulo, el Tribunal Superior Electoral confirmó la victoria a las 21.10, hora de Brasilia.
La elección del 4 de octubre había dejado a Flávio Bolsonaro adelante. El Tribunal Superior Electoral registraba, con el 99,99 % del escrutinio, un 47,03 % para el senador y un 45,16 % para Lula. Tres semanas después, el orden se invirtió.
Lula disputó la reelección junto al vicepresidente Geraldo Alckmin. Su trayectoria presidencial incluye los gobiernos de 2003 a 2010 y el mandato iniciado en 2023. La nueva victoria prolonga una carrera política surgida del sindicalismo industrial y consolidada con la fundación del Partido de los Trabajadores.
La jornada también estuvo atravesada por cambios en los horarios de votación. En una aclaración oficial, el Tribunal Superior Electoral informó que, por decisión del ministro Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal, la elección continuaba únicamente en los lugares donde no había concluido a las 17 horas. La recepción de las actas, la totalización y la difusión de resultados se retomarían después de las 19.
El triunfo deja por delante dificultades que ocuparon la campaña: el costo de vida, la seguridad y las demandas de protección social. Associated Press señaló que la preocupación por los precios y el delito acompañó la contienda, pese al peso de los programas sociales en la propuesta oficialista.
La relación con el Congreso será otro eje del próximo período. The Washington Post advirtió que Lula deberá gobernar ante un Parlamento dominado por sectores conservadores y en un escenario de profunda polarización. Ganar la Presidencia le permite sostener su proyecto; concretarlo exigirá acuerdos legislativos.
La derrota de Flávio Bolsonaro tampoco elimina la fuerza política del sector que representa. El respaldo obtenido por el hijo del expresidente Jair Bolsonaro muestra la persistencia de dos grandes campos electorales. Lula consiguió una victoria inédita; la disputa por el rumbo del país seguirá abierta.


