EL MANDATO DEL CAUDILLO

Mañana  23, el pueblo uruguayo  debe recordar una fecha que tiene trascendencia histórico-política, como pieza fundamental del proceso que da origen al Estado Oriental, pero que además, ostenta  un elevado contenido emocional. Ese día en el año 1811, se inicia el denominado Exodo del Pueblo Oriental.

por Saùl Moisès Piña

Esta aventura de la esperanza cívica, fue una lección de heroísmo con rasgos de sublime, un ejemplo de sacrificio colectivo y valores humanos de aquellos orientales, donde se exhiben las expresiones más vigorosas y  más enfervorizadas, de un pueblo que iniciado en el camino de su libertad, prefiere el ostracismo colectivo, sacrificando la seguridad, enfrentando el dolor y la miseria, antes que renunciar al sagrado derecho de la libertad en su propia patria.

El Éxodo se inscribe en los actos morales en que un pueblo se define. Pertenece a la jerarquía superior de los valores espirituales de una colectividad.

Se trató un hito en el largo y difícil proceso  del origen del Estado Oriental. Artigas fue un auténtico caudillo y el pueblo vio reflejados y condensados sus anhelos y aspiraciones y lo sigue con genuina fidelidasd.

Fueron 4.031 las personas que acompañaron al Prócer, conformando la larga caravana 845 carruajes, 100 carretas, 6.700 mulas, 4.400 caballos de silla y 1.200 bueyes Por indicación de Artigas se realizó  el denominado “Padrón de las familias emigradas”, en lo que fue el primer censo de población cumplido en nuestro país. Esto permitió  la  información que posibilitaría la mejor organización de la larga marcha. Como dato interesante, se debe destacar que acompañaban a sus padres, un total de 1.199 niñas y 1.026 niños, los que a su regreso a sus pagos orientales, hicieron posible  la aspiración de sus progenitores, concretando nuestro destino, para afirmar por todos los tiempos futuros, de querer vivir y luchar en esta tierra, para la consecución de las ideas madres de la humanidad, como son la justicia, la  libertad, la igualdad y la fraternidad.

Marcharon en fila india, cubriendo un trayecto no menor a los 50 kilómetros. Sin duda que había un sistema de organización interna muy afinado, sobre todo en lo relacionado con la alimentación de tan elevado número de personas. Se faenaban 199 reses vacunas por día para el abasto de carne, que era el único alimento.

Es bueno recordar estos hechos y debemos reflexionar sobre el profundo significado  que le dieron al Éxodo aquellos orientales que lo integraron, convencidos de la justicia y dando su más fiel confianza a un caudillo de verdad, con la plena seguridad de que la empresa se cumplía por razones elevadas, no por meros intereses políticos o promesas que luego no se cumplen.

Es un mandato recordar al Patriarca, que dejó un legado de  sano nacionalismo humanista, sin odios, de compromiso y de sacrificio, que deben ser la garantía de nuestra existencia como pueblo libre y soberano.

Debemos  recuperar el mensaje que nos dejó esta aventura de un pueblo, para valorar  el ejemplo  de  José Artigas, que siempre deberá estar vigente. Comprobado está que quienes se apartan de su ideario, la historia se encarga de forma inexorable, de reservarles el silencio de la oscura eternidad.-

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