Día Internacional de las Mujeres Rurales: reconocer su trabajo, escuchar sus voces

Cada 15 de octubre, el mundo reconoce el aporte fundamental de las mujeres que viven y trabajan en el medio rural. Su participación en la producción de alimentos, el desarrollo de las comunidades y la preservación de conocimientos y tradiciones constituye una parte esencial de la vida del campo. En Uruguay, la conmemoración de este 2026 adquiere especial significado al coincidir con el Año Internacional de la Agricultora y con nuevas iniciativas destinadas a fortalecer sus derechos, su autonomía y su participación en las decisiones que afectan su futuro.

fotografìa  Andrès Roman

Una fecha para reconocer su contribución

Este jueves 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una jornada que invita a reconocer el papel de quienes, desde distintos ámbitos del campo, contribuyen diariamente al desarrollo económico, social y cultural de sus comunidades.

Productoras, trabajadoras agropecuarias, agricultoras familiares, emprendedoras y mujeres vinculadas a numerosas actividades rurales forman parte de una realidad que muchas veces permanece alejada de la mirada pública.

Su trabajo atraviesa la producción de alimentos, el cuidado de los animales, la administración de emprendimientos, la comercialización, la transmisión de conocimientos y múltiples tareas que permiten sostener la vida cotidiana en el medio rural.

Sin embargo, este reconocimiento también pone sobre la mesa una realidad: la importancia de su contribución no siempre se corresponde con las oportunidades de acceso a los recursos productivos, la autonomía económica y la participación en las decisiones.

¿Por qué se conmemora el 15 de octubre?

La fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 2007, mediante la Resolución 62/136, que reconoció la contribución decisiva de las mujeres rurales al desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza.

La primera celebración oficial tuvo lugar el 15 de octubre de 2008.

Desde entonces, la conmemoración busca generar conciencia sobre las condiciones de vida de las mujeres rurales, sus derechos y las desigualdades que todavía enfrentan en distintas regiones del mundo.

Entre las prioridades señaladas por Naciones Unidas se encuentran el acceso a la tierra, el crédito, la educación, los servicios de salud y la participación plena de las mujeres en los espacios de decisión.

Se trata, por lo tanto, de una jornada que combina el reconocimiento de su aporte con la necesidad de avanzar hacia condiciones de mayor igualdad.

La realidad de las mujeres rurales en Uruguay

En Uruguay, los datos oficiales permiten dimensionar su presencia en la producción y también las desigualdades que persisten.

De acuerdo con el Registro de Productores y Productoras Familiares del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), correspondiente a 2024, 12.494 mujeres figuraban registradas como productoras familiares, lo que representaba el 45,23 % de las personas reconocidas bajo esa condición.

Su participación se extiende a actividades como la ganadería, la horticultura, la lechería, la apicultura, la fruticultura y otros rubros productivos.

Por otra parte, un diagnóstico del MGAP señala que, según datos preliminares del Censo General Agropecuario de 2025, el 26 % de las explotaciones agropecuarias tenía mujeres como referentes, frente al 19,7 % registrado en el censo de 2011.

Aunque estas cifras muestran avances en la representación femenina, los estudios oficiales también identifican dificultades persistentes para acceder a la propiedad de la tierra, el financiamiento, la tecnología y los cargos de decisión.

A ello se agrega una distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidados, que puede limitar las posibilidades de desarrollo laboral y personal.

Un año especialmente significativo

La conmemoración de 2026 tiene una dimensión particular: las Naciones Unidas declararon este período como el Año Internacional de la Agricultora, una iniciativa impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Su propósito es destacar el trabajo de las mujeres en los sistemas agroalimentarios, desde la producción hasta la transformación y comercialización de alimentos.

La iniciativa también busca promover acciones que permitan reducir las desigualdades en el acceso a recursos productivos, capacitación, tecnología, financiamiento y oportunidades económicas.

En Uruguay, el Año Internacional de la Agricultora fue lanzado oficialmente en marzo, durante la Expoactiva Nacional, en el departamento de Soriano, con participación del MGAP y la FAO.

Una nueva agenda para las mujeres rurales

En el marco de la conmemoración de este jueves, el Ministerio de Desarrollo Social anunció la presentación de la Agenda de Mujeres Rurales +10, elaborada mediante un proceso de consulta participativa que involucró a más de 150 mujeres de grupos y organizaciones de diferentes departamentos.

El documento reúne diagnósticos, propuestas y prioridades para avanzar en la igualdad de género en el medio rural durante el período 2025-2035.

La iniciativa surge del Espacio de Diálogo de Mujeres Rurales, que funciona desde 2015 como ámbito de intercambio entre organizaciones de la sociedad civil y organismos públicos.

Entre los desafíos abordados por este espacio se encuentran la autonomía económica, las condiciones de trabajo, la participación en las decisiones y las dificultades asociadas a los fenómenos climáticos y el acceso al agua.

Mucho más que una fecha en el calendario

El Día Internacional de las Mujeres Rurales constituye una oportunidad para mirar el campo desde una perspectiva que no se limite exclusivamente a sus resultados productivos.

Detrás de cada establecimiento, emprendimiento familiar y comunidad rural existen historias de trabajo, conocimiento, perseverancia y construcción colectiva.

Reconocerlas implica valorar su contribución, pero también comprender que el futuro del medio rural depende de que mujeres y hombres puedan desarrollar sus proyectos en condiciones de igualdad.

Porque reconocer a las mujeres rurales no consiste únicamente en agradecer lo que hacen, sino también en garantizar que sus voces tengan el lugar que merecen.

 

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