El director de Hacienda, Cr. Jorge Reyna, quien se desempeñó como intendente interino durante los festejos por los 205 años de Durazno, señaló que el gobierno departamental prevé cerrar 2026 con superávit debido al reciente comienzo de la ejecución del presupuesto, mientras proyecta mayores inversiones y eventuales déficits en 2027 y 2028 para concretar obras. También analizó el empleo, la capacitación, el retorno de BPU a la actividad, el Plan Veredas, la recaudación y la compra de maquinaria vial.
¿Cómo vive la responsabilidad de desempeñarse como intendente interino en un momento especial para Durazno?
Es una gran responsabilidad, pero también es muy interesante. Cuando uno está en la Dirección de Hacienda no participa en todos los temas, como sí lo hace el intendente. Esta función me dio la ventaja de volver a interiorizarme en muchas situaciones y de involucrarme en asuntos en los que, como director de Hacienda, no siempre es necesario que esté. Me permite actualizarme y eso me gusta.
Además, ocurrió en un momento muy especial, durante un nuevo aniversario de Durazno. En 2020 ya había tenido la oportunidad de participar en el aniversario de la ciudad y ahora volví a tenerla. Cuando Felipe me dijo que iba a estar allí, comencé a pensar en el mensaje que debía transmitir. Me hizo muy feliz poder participar en un acontecimiento tan importante.
¿Hacia dónde apuntó ese mensaje?
A contar un poco el Durazno que viene y el Durazno que vivimos hoy, con la intención de generar mayores oportunidades. Quise transmitir a los ciudadanos la importancia de prepararnos a largo plazo para tener más oportunidades que las actuales.
Para nosotros, como gobernantes, es más sencillo golpear la puerta de una empresa o buscar inversores para que lleguen a Durazno si contamos con personas capacitadas. Muchas veces aparecen preguntas concretas: si hay técnicos para mantener determinados equipos, si existen lugares donde puedan instalarse las familias o si sus hijos tendrán centros educativos a los que concurrir.
Se abrirían muchas más oportunidades si nuestra gente continuara tomando conciencia de la importancia de la preparación en el mundo actual. Vivimos en un escenario muy cambiante y la automatización y la inteligencia artificial irán sustituyendo empleos; de hecho, ya lo están haciendo.
Soy contador público y hoy muchas declaraciones juradas ante DGI o BPS ya aparecen prácticamente confeccionadas: solo hay que verificarlas. Son tareas que se les van quitando a los profesionales. Lo mismo sucede con trabajos administrativos. Si alguien necesita redactar un informe, herramientas como ChatGPT, Claude y otros programas pueden ayudarlo en una tarea que antes requería a una persona con buen desempeño en esa función.
También se automatizan los frigoríficos. Lo que antes requería cincuenta personas ahora puede hacerlo una máquina, y conservará el trabajo quien sepa manejarla y mantenerla. La construcción vive un proceso similar desde hace tiempo: muchos componentes llegan armados y los métodos cambian.
Debemos actualizarnos y pedimos a nuestra gente que tome conciencia y no deje la preparación para después. A veces se espera y, cuando falta trabajo, se responsabiliza a los políticos. Claro que es responsabilidad nuestra ayudar a generar oportunidades, pero también necesitamos que cada persona aporte su parte y analice qué puede hacer para prepararse.
En un departamento con dificultades de empleo, ¿qué significa que BPU haya retomado la actividad?
Es una muy buena noticia. Las industrias cárnicas no solo son una fuente importante de puestos de trabajo, sino también de ingresos relativamente buenos para nuestra sociedad. La situación repercute en el almacén, en la tienda y en todos los sectores. Incluso quien pensaba arreglar su casa lo posterga si está en el seguro de paro.
El derrame económico de estas empresas es clave. Estamos muy felices de que BPU haya retomado la faena y comenzado nuevamente a trabajar. Poco a poco irá dinamizando la economía.
¿Qué otras inversiones pueden generar empleo?
La situación es muy cíclica. No apuesto solamente al empleo que genera una obra durante su construcción, porque es mano de obra de corto plazo. Una obra puede durar un año y no todos trabajarán durante todo ese período.
Lo importante es lo que viene después. Esos emprendimientos necesitarán personal para atender supermercados y tiendas, realizar la limpieza y la seguridad, encargarse del mantenimiento o hacer instalaciones. Allí habrá generación de empleo y debemos estar preparados.
Se necesitarán cursos de mantenimiento, limpieza, chacinería, carnicería y manipulación de alimentos. Esa demanda laboral aparecerá, pero estamos hablando de un horizonte de un año y medio o dos años.
¿La Intendencia también puede contribuir a mover la actividad y generar empleo?
Sí. Tenemos el Plan Veredas y el resto de las inversiones que está realizando el gobierno departamental. También se contrataron empresas para el corte de pasto y el mantenimiento de espacios verdes. Son fondos de la Intendencia que generan trabajo en el sector privado.
Lo mismo ocurre con las obras viales y con las licitaciones para el mantenimiento de los gimnasios. Está comenzando a salir mucha inversión. El presupuesto ya fue aprobado y la inversión pública de la Intendencia empezará a mover la aguja y a generar mano de obra.
¿Cuáles son las líneas generales del Plan Veredas?
En esta oportunidad dividimos el subsidio en cuatro franjas, favoreciendo siempre a quien tiene menos. Los inmuebles comprendidos en la alícuota más baja de la contribución inmobiliaria recibirán un subsidio del 75 %. Para la segunda franja será del 60 %; para la tercera, del 50 %, y para la franja más alta, correspondiente a la alícuota del 2 %, será del 35 %.
Una vez aprobada la autorización, el propietario tendrá treinta días para terminar la vereda. No ocurrirá como en el plan anterior, cuando una persona podía inscribirse y dejar la obra pendiente porque no existía ese plazo. Naturalmente, si en noviembre llueven 200 milímetros y no se puede trabajar, se tendrá en cuenta, pero la regla general será de treinta días.
El trámite puede realizarse en el Departamento de Obras o desde la casa, a través de la página web. Allí se completa el formulario y se firma una declaración jurada, porque el propietario debe hacerse responsable de la obra.
Quienes tengan más de un inmueble recibirán un subsidio del 35 %. También se contempla a quienes no pueden pagar: el trámite se inicia en Obras, pasa por Promoción Social y, de acuerdo con los ingresos del núcleo familiar y con situaciones como las de jubilados, pensionistas o personas con discapacidad, el subsidio podrá llegar al 100 %.
¿Quién debe realizar la obra?
Eso depende de cada propietario. Puede hacerla por sus propios medios o contratar a una empresa. La Intendencia no es responsable de seleccionar a quien ejecutará la vereda.
¿Quién establece el presupuesto?
Los técnicos municipales. Tenemos un valor establecido por metro cuadrado y existen dos tipos de vereda: la que lleva solamente una base de hormigón y la que también incorpora baldosas, según la zona. En el cálculo se estableció el precio del metro cuadrado y se incluyó una estimación de la mano de obra. El valor no varía demasiado respecto al período anterior; lo que cambia principalmente es el porcentaje del subsidio según el valor catastral de cada inmueble.
¿Cómo vienen los ingresos de la Intendencia respecto a lo presupuestado?
Vienen muy bien en relación con lo que habíamos pensado y presupuestado. Hubo una disminución en la recaudación por contribución inmobiliaria, porque este año se otorgaron beneficios importantes por pago contado a los contribuyentes que estaban al día y cumplían regularmente.
Con el plan de refinanciación, la Intendencia también hizo un esfuerzo y resignó parte de los ingresos para lograr que una mayor cantidad de contribuyentes pudiera ponerse al día. Esa reducción en la contribución inmobiliaria, aplicada en beneficio de los contribuyentes, fue compensada por ingresos de reempadronamientos y empadronamientos, que superaron ampliamente lo previsto.
Lo mismo ocurrió con el impuesto del 1 % a los semovientes, establecido por la Ley 12.700. Allí venimos creciendo de manera exponencial y se observa cómo progresa la producción de Durazno, tanto por los feedlots como por el ganado en encierro. Al conversar con los propietarios, nos plantean que proyectan aumentar la cantidad de cabezas. Ese crecimiento repercute favorablemente en nuestro presupuesto y permite volcar recursos a la sociedad.
Los ingresos vienen bien y la gente está pagando; no hemos tenido inconvenientes. En cuanto a las obras, la mayoría ya estaba incluida en el presupuesto y esos recursos están contemplados. Queremos que se ejecuten: cuantas más obras podamos hacer, mejor, especialmente en este momento, porque la inversión permite seguir generando la mano de obra que hace falta.
¿La Intendencia terminará 2026 con un superávit importante?
En 2026 vamos a terminar con superávit. Es lógico que ocurra porque recién desde el 1.º de julio contamos con presupuesto propio. Llevamos tres meses y medio con un presupuesto que nos habilitó a iniciar licitaciones. Algunas todavía están en el Tribunal de Cuentas y las licitaciones públicas llevan un proceso largo, que a veces la gente no comprende, pero son procedimientos legales que debemos cumplir.
Después, muy probablemente, terminaremos 2027 y 2028 con déficit. Es lo que queremos lograr para equilibrar el superávit actual, invertirlo y avanzar en la mayor cantidad de obras posible durante esos años. Al mismo tiempo, queremos cerrar el quinquenio con superávit.
Para desarrollar las obras se necesita maquinaria. ¿Cómo viene el proceso de adquisición?
La compra ya se realizó y estamos esperando que llegue la maquinaria. El proceso está finalizando y estimamos que los equipos arribarán entre fines de este año y el año próximo.
Las importaciones se han complicado por los conflictos internacionales y por las dificultades que afrontan algunas rutas marítimas, lo que ha demorado determinados envíos. Esperamos que no ocurra con la maquinaria. La aguardamos con mucho interés y, mientras tanto, seguimos alquilando algunos equipos porque los necesitamos. En unos cuatro meses deberían estar las máquinas en Durazno.


