En este tiempo de cambios mundiales, el arte de gobernar se ha tornado muy complejo ,por lo que la función de los actores políticos amantes de la democracia, exige preparación y compromiso, para cuando son gobierno, de valores tales como:
por Saùl Moisès Piña
vocación de servicio ,honradez, tolerancia, buscar soluciones, bajar el asistencialismo y facilitar la inversión privada ,con beneficio para el país, sin recoger otro premio que el privilegio de contribuir a la realización del bien público, de servir con verdad contra los prejuicios y la corrupción..
El laico culto del altruismo como devota expresión de auténtica, desinteresada y profunda preocupación por el prójimo sin consideración de colores, tiene que ser la inspiración ética y hasta emocional del comportamiento de aquellos que tienen el privilegio de ejercer un cargo en la administración de la cosa pública.
Una reciente encuesta realizada por la consultora “Latinobarómetro”, indica que el apoyo de la democracia en nuestro país, cayó el 6%, del 64%, donde se ubicaba. También indica que los partidos políticos son los que menos confianza inspiran en Uruguay con el 23% seguido de las redes sociales con el 24%, los sindicatos con el 30% y el presidente con el 35%.
Las instituciones que tienen mayor confianza en la población, son la Policía con el 60%, las Fuerzas Armadas con el 57%, la Corte Electoral el 52% y la Iglesia el 42%. El 75% afirma que el Estado no gasta bien el dinero que se paga por impuestos. El 50% opina que se está perdiendo la batalla contra el crimen organizado y el narcotráfico y al 59%
le preocupa ser víctima de algún delito.
Este informe revela, que solo el 31% de los ciudadanos opina que el Estado ha hecho algo por ellos y su familia.
Estos datos deben preocupar, ya que la población no confía en los partidos políticos .Ni la democracia existe ni el funcionamiento de los organismos del Estado republicano es posible sin partidos políticos.
Este escenario merece especial atención, ya que el buen funcionamiento de un gobierno, es también responsabilidad del apoyo comprometido de todos los ciudadanos, sin distinción de colores, para el logro de objetivos que mejoren la convivencia de todos.
Tenemos que valorar, que no obstante estos tiempos de crisis, el gobierno hace muchas cosas positivas que merecen el reconocimiento de la ciudadanía.
La familia uruguaya ansía con esperanza el sentido de eternidad de los ideales democráticos y liberales.
Dijo un filósofo que en las crisis políticas lo más difícil para un hombre honrado es, no ya cumplir con su deber, sino conocer cuál es este.
Esta sociedad está ávida de transformaciones y la siembra se debe hacer con el aporte de partidos políticos robustos que inspiren confianza, para generar compromiso de fraternidad con el prójimo y respeto de nuestras tradiciones, no poniendo en el surco de la vida semillas de discordia y divisiones.
El pueblo uruguayo con fe y esperanza siempre ha salido airoso frente a las crisis.


