Marta Marisel Facal Cabrera, de 55 años, es hija de Artemio y Marta y hermana de Fabián. Se define como una mujer muy trabajadora, que busca la perfección, o casi la perfección, en todo. Es muy exigente consigo misma. Se sabe buena persona, pero reconoce que es muy exigente con la gente que la rodea: “Me educaron así”.
Por Anabela Prieto Zarza
Oriunda de Canelones, llega a Durazno después de un pasaje por Paso de los Toros y sus inmediaciones. Sus padres tenían una chacra y una fábrica de raciones, y comenzaron a moverse hacia el interior llevando frutas y verduras.
“Mi padre era un buscavidas. Cuando se vino a Durazno comienza con la explotación de una barométrica, pero sigue con la venta de forrajes, motes, de todo”.
Su madre ingresa a la Intendencia, donde trabajó durante muchos años hasta que se jubiló. Fue secretaria del licenciado Oscar Padrón en el Museo.
Ama su trabajo y se vuelca de lleno a él: “Quizá como no tuve hijos, canalizo todo en mi trabajo. Quizá por eso me encanta todo lo que hago. No sé estar sin hacer nada, siempre estoy inventando. Soy buscadora, siempre estoy buscando. Con respeto, pero no le tengo miedo a nada”.
Muy pequeña comienza la escuela primaria en una escuela rural de Canelones. Luego ingresa a segundo año en la Escuela Nº 109 de Paso de los Toros, con apenas 6 años. Siempre siguió siendo la más chica de la clase. Cumple 10 años estando ya en Durazno, donde la familia se radica definitivamente. Termina su escolaridad en la Escuela Nº 6 y luego concurre al Liceo Rubino.
Se va a estudiar a Montevideo. Hace Administración, Auxiliar Contable, entre otras cosas, pero no encontraba su vocación. Nada de lo que hacía terminaba de convencerla.
Decidió trabajar. Comenzó con la venta de artículos de limpieza. Le fue muy bien y se dedicó a ello durante muchos años.
Luego comienza con la decoración y el diseño. Audaz, no le decía que no a nada, aunque siempre mantenía una línea de comercialización segura que le permitiera mantenerse.
Llegó a hacer negocios inmobiliarios y venta de campos. Lo que no sabía, lo aprendía. Fue consolidando su espíritu emprendedor cada vez con más fuerza.
En su casa instala Blanco Canela, un emprendimiento de decoración y manualidades para las que tenía facilidad: cuadros, artículos de decoración en pasta piedra. Decoraba casas. Explotaba aquello que la gente veía en ella: su buen gusto y su propio coraje.
Cada vez más involucrada con la decoración, comienza a sumar otras ramas. Siempre fue muy “pilchera”, por lo que viajaba a Montevideo a buscar ropa para ella y se le ocurrió traer marcas que aquí no se encontraban. Poco a poco fue incorporándolas a su casa de decoración.
Su gusto por las pilchas, sus habilidades para el diseño y su buen gusto hicieron que sus clientes y amigas comenzaran a estimularla para que diseñara ropa. Arma un taller y comienza. Tenía una colaboradora que trabajaba junto a ella y era quien cosía las prendas. Así nació “7 Ángeles”.
La decoración va quedando relegada.
“Siempre me gustó andar vestida de campera, botas, con mi estilo. Entonces comencé a diseñar ese tipo de ropa. También me dediqué a diseñar ropa de vestir, atendiendo especialmente aquellos detalles que una mujer quiere resaltar o disimular para verse linda. No soy modista ni sé ser modista. Por eso hicimos una linda dupla con Raquel Martínez, las dos muy trabajadoras. Yo diseñaba, inventaba y Raquel hacía, me seguía mis locuras”.
El emprendimiento crece y se da cuenta de que, en una comunidad del interior, pequeña, había alcanzado un techo. Quería expandir su empresa, que era muy personalizada y estaba muy ligada a ella. Si quería crecer, no sería en Durazno.
Durante los meses de enero veraneaba en Punta del Este porque en Durazno no quedaba nadie, no había actividad comercial. Entonces ella también aprovechaba y se tomaba sus vacaciones. Se enamoró de Punta del Este y decidió irse. Estuvo un año y medio o dos buscando una casa que le permitiera continuar con su emprendimiento.
Se encuentra con una realidad bastante diferente a la que imaginaba.
“La competencia es brutal. Hay mucha gente que va y viene. Era muy distinto todo. El taller que le hacía las prendas estaba en Montevideo, no le hacían lo que quería, no era como estar juntas con Raquel”.
Comienza a retomar la decoración, especialmente la decoración de viviendas, y el diseño de prendas va quedando atrás. De cualquier forma, sigue vinculada a la moda, pero desde otro lugar. Lo hace brindando un espacio a aquellas diseñadoras que quieran exponer y mostrar sus prendas.
De esta forma cobra vida la Posada Casona 7 Ángeles.
Es una casa enorme, con seis habitaciones decoradas por ella, donde se reciben turistas uruguayos y extranjeros. Cuenta con salones con múltiples usos, oficinas comerciales, sala de conferencias, un atelier y un showroom enorme donde emprendedoras de distintos departamentos exponen sus productos: desde cortinas y forros de almohadones hasta lo que uno pueda imaginar en artesanías y artículos que requieran ser promovidos.
Inserta en un parque enorme y hermoso, es el lugar elegido para la organización de distintas actividades: catas de vino, exposiciones de arte, reuniones empresariales y charlas.
“Porque Punta del Este tiene eso, tenés que adaptarte y buscar lo que sirve, lo que necesita la zona. Esto requiere mucho tiempo, todo tiene que estar perfecto, acorde al público al que está dirigido”.
Marisel está dedicada de lleno a la Posada desde hace más de seis meses. Recién se está poniendo en marcha y se encuentra en la etapa de hacerla conocer.
“Esto le abre puertas a un montón de gente, porque le da la oportunidad de exponer a otras personas lo que hacen, que más personas uruguayas puedan exponer y que se valore lo nuestro. El lugar es perfecto, así como su ubicación, con un microclima espectacular todo el año. Los fríos y vientos no son tan fuertes y está cerca de todo”.
Para quienes quieran conocerla, pueden visitarla en:
Av. Rosario entre Río de Janeiro y Londres
Pda. 14 Mansa
Punta del Este
Teléfono: 099 362 772
También pueden encontrarla en redes sociales:
Facebook: Siete Ángeles
Instagram: @sieteangelesuy
https://www.instagram.com/sieteangelesuy?stkn=Zzk3eTMwb3pncmN3&utm_source=qr
Es feliz con este proyecto, pero también tiene muchas preocupaciones, porque no es fácil. La lucha es importante y todo cuesta, pero sabe que lo va a lograr. Siente que nada se le ha hecho fácil en la vida, pero también sabe que ha logrado todo lo que se ha propuesto y agrega: “Que lo he logrado sola”.
No tiene tiempos libres, porque todo lo que hace está relacionado con su trabajo. Igualmente, le gusta salir, estar con sus amigos, ir a exposiciones de arte o a lo que sea, “porque hay mucha cosa para hacer en Punta”. Pero también se entretiene haciendo cosas para la Posada: desde arreglar una puerta vieja para decorar, pintar una tabla de surf, retapizar un sillón o arreglar una cortina.
“Así paso todo el día hasta que decido cortar a la tardecita. Durante la obra he sido una obrera más. Me encanta reunirme con gente que tiene ideas, proyectos, porque siempre estoy pensando en hacer algo más”.
Considera que le falta viajar más. Le ha dedicado tanto a su trabajo durante tanto tiempo que, cuando termina algo, se le ocurre empezar otra cosa. Además, en todo quiere estar al frente. Tiene que aprender a delegar, hacer que las cosas funcionen un poco sin ella. Quiere disfrutar de otras cosas de la vida.
Considera que todo se puede si uno realmente lo quiere. Por difícil que sea, todo se logra cuando no se bajan los brazos.
“Salvo que me hagan ver que hay algo que está mal en lo que quiero, le busco la vuelta hasta que lo consigo. Las cosas no son fáciles para nadie, quizá llegan con distintos grados de dificultad, pero hay que seguir adelante”.
“Me gusta escuchar a gente que me explica y me da razones basadas en los conocimientos que tiene sobre los temas. A esa gente me gusta escucharla porque vivimos la vida aprendiendo”.

