La lechería es en Uruguay un sector agropecuario de vital importancia, tratándose de un producto que combina tradición con tecnología .
Por Saúl Moisés Piña
La producción lechera es muy importante.
El número de cabezas de vacas lecheras es de 329.000 y el números de productores es de 3.000. El 90 % de la leche es procesada por la industria y el consumo de leche per cápita en Uruguay es de 232 litros por año, más del doble del consumo mundial promedio. La exportación de productos lácteos se realiza a más de 60 mercados de todo el mundo, estimándose en 2.200 millones de litros por año
En Durazno tenemos el privilegio de contar con una planta procesadora de leche de elevada tecnificación, dando ocupación a casi 500 empleados; se trata de “Estancias del Lago”, planta industrial de calificado nivel que ocupa 18.000 hectáreas, elaborando y envasado de leche en polvo para la exportación, con una `producción de 21.000 toneladas anuales, y el ordeñe de 13.000 vacas, lo que implica una avanzada tecnología en la organización de la cotidiana tarea de ordeñe y alimentación .El equipamiento es de última generación ,contándose con energía renovable y avanzados sistemas de riego para los cultivos de las praderas.
Hay un producto relacionado con la leche, que ocupa un espacio de preferencia en la gastronomía. Precisamente el 11 de octubre se conmemora el “Día del Dulce de Leche”, un producto que enfrenta desde mucho tiempo al Uruguay y la Argentina, sobre donde se inició la elaboración de esta delicia, tan vinculada con la tradición del Rio de la Plata. En la discusión también figuran países como Francia o Indonesia, no obstante la lejanía de las tierras donde se afirma fue creado este producto.
Hay una añeja historia acerca del origen de este dulce, que en Argentina se remonta al año 1829, cuando el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel Rosas y su opositor el general Juan Lavalle, mantenían una cena de camaradería y la cocinera se distrajo dejando una olla con leche hirviendo en el fuego y esta se quemó, dando como resultado un dulce que no se conocía.
Otras versiones aseguran que entre los años 1814 y 1817 en Europa, ya se hablaba del famoso dulce y se agasajaba en los banquetes, en reuniones de la alta categoría social.
Otras informaciones europeas, afirman que en el año 1804 el cocinero de Napoleón Bonaparte, hizo lo mismo que la cocinera de Rosas en Buenos Aires, por lo que se atribuye que esta rica confitura se inventó en Francia.
En Uruguay los estudiosos revelan que es un dulce que se preparaba desde la época colonial y que los esclavos lo hacían como una manera de consumir leche y azúcar.
Indonesia también figura en las leyendas sobre el dulce de leche y data
al siglo VI, y los historiadores aseguran que ya en esos tiempos, se preparaba un dulce del estilo como el de hoy conocemos .Se afirma que cuando las islas de la zona cayeron bajo el dominio español, sobre el siglo XVI, el producto se llevó a América ingresando por la zona de México, cubriéndose con la mágica receta por todo América. En Uruguay la elaboración del dulce de leche de manera profesional, se comenzó en “Colonia Suiza “a fines del siglo XIX, cuando se inicia el sistema de concentrar la leche descremada sobrante , para proteger su conservación. Sobre el año 1.900 surgieron pequeñas fábricas artesanales, que empezaron a convertir ese producto lácteo, usando hornos de leña y recipientes de cobre.
En nuestro mejor recuerdo, el dulce de leche de la Sociedad de Fomento de Durazno, famoso por su calidad y sabor, obra de los funcionaros Palleiro y Paca ,que tenían la fórmula magica de un verdadero manjar.

