Pineda: “Pienso que Uruguay va a ser uno de los próximos referentes en hidrógeno verde”

El Dr. José Luis Pineda Delgado, profesor adjunto del área de Hidrógeno Verde de UTEC, explicó el funcionamiento y las posibilidades de la planta piloto inaugurada en Durazno. El sistema utiliza agua de OSE y energía renovable, alcanza una producción máxima de 500 litros de hidrógeno por hora y permitirá investigar, capacitar trabajadores y desarrollar aplicaciones vinculadas con la electromovilidad, los combustibles sintéticos y los fertilizantes.

Se inaugura hoy en UTEC Durazno la planta piloto de hidrógeno verde. ¿Puede explicar cómo funciona?

Para empezar, la planta de hidrógeno verde toma agua de OSE, la purifica y después la introduce en un electrolizador alcalino.

Este es un dispositivo electroquímico que toma el agua y, mediante la aplicación de energía eléctrica, rompe su molécula en sus componentes: hidrógeno y oxígeno. Actualmente el oxígeno lo venteamos y el hidrógeno lo utilizamos para diferentes aplicaciones, como almacenamiento, capacitación y electromovilidad.

¿Funciona las 24 horas del día? ¿Cuál es su producción?

La producción máxima de la planta es de 500 litros de hidrógeno por hora. Sin embargo, podemos regularla dependiendo de las condiciones o necesidades que tengamos.

Es un hidrógeno completamente puro, con una pureza del 99,999 %. Para las aplicaciones estacionarias o de electromovilidad que queremos desarrollar se requiere ese nivel de pureza.

Actualmente también tenemos dispositivos de electromovilidad, como bicicletas de hidrógeno, que son propulsadas con el hidrógeno que producimos. Además, contamos con otro electrolizador pequeño para llenar botellas.

Lo importante es que podemos hacer muchas cosas con este hidrógeno: combustibles sintéticos, metanol, etanol y otros derivados del petróleo. También debemos comenzar el estudio de fertilizantes producidos a través de amoníaco verde, todo generado con la planta.

¿De qué volumen estamos hablando para esos productos?

Primero se trabajaría a escala de laboratorio y, con la cantidad de hidrógeno que tenemos, se podría avanzar a una escala piloto. Para exportar todavía no contamos con la capacidad necesaria. Sin embargo, sería importante que Uruguay comenzara a desarrollarse también en el área de la producción nacional de fertilizantes.

¿Cómo ve posicionado a Uruguay respecto al hidrógeno verde, teniendo en cuenta el proyecto de una planta comercial de gran porte que podría instalarse en Paysandú?

Uruguay ya recorrió el primer camino al transicionar hacia las energías renovables. Podríamos decir que tiene entre un 60 y un 70 % del camino recorrido, al mostrar que entre el 98 y el 99 % de la energía que se utiliza en el país es prácticamente renovable. Para el hidrógeno verde, eso es lo que normalmente más cuesta.

En otros países la energía proviene principalmente del petróleo y es difícil cambiar ese modelo y ese mercado petrolero. A Uruguay esto le viene muy bien porque ya realizó esa transición. Es un país que va muy adelantado en esa carrera y por eso pienso que va a ser uno de los próximos referentes en cuanto a hidrógeno verde.

¿Por qué se eligió UTEC Durazno para instalar esta planta?

Elegimos UTEC Durazno principalmente porque aquí se dicta la carrera de Ingeniería en Energías Renovables y se abrió el área de Hidrógeno Verde.

También consideramos que, al estar Durazno ubicado en el interior y en el centro del país, las personas que vengan a capacitarse ya no tendrán que viajar hasta Montevideo. Actualmente hay cuatro proyectos y, si se abre uno en Rivera, por ejemplo, Durazno queda en una ubicación central para venir a capacitarse. Además, tenemos aquí a los investigadores que desarrollan estas tecnologías.

¿Qué papel pueden jugar la energía eólica y la solar en este proceso?

La energía eólica y la solar, así como la hidráulica, son las que generan principalmente el factor energético en el país. Cuando se habla de hidrógeno verde, se pretende utilizar energía fotovoltaica y eólica, porque de allí proviene la energía necesaria para considerar que la planta es 100 % verde.

¿Ve a Uruguay como un potencial exportador de hidrógeno verde?

Primero hay que comenzar por casa. Antes de exportar, debemos pensar en la producción de fertilizantes y combustibles sintéticos para el mercado nacional. Una vez que se cubra toda la demanda del país, ¿por qué no pensar en exportar?

Uruguay tiene esa capacidad: cuenta con puertos, parques eólicos y parques solares, y también se pueden instalar nuevos proyectos, como la planta de HIF. Todo eso hace crecer la economía del país.

Respecto a la planta piloto de UTEC, ¿qué tipo de capacitación necesitan los trabajadores?

Queremos que el trabajador que venga a capacitarse se sienta en un entorno industrial. Por eso nuestra planta tiene los cables y todas las conexiones eléctricas a la vista. Esto ayuda a que, cuando una persona vaya directamente a la industria, tenga una primera aproximación a aquello que va a enfrentar.

El ruido siempre está presente en una industria y la planta también genera su propio ruido. Además, tiene sistemas de seguridad y alarma. Lo que hacemos es permitir que el trabajador se familiarice con todo lo que conlleva el manejo de la producción.

¿El impacto ambiental sería mínimo?

Sí. Acá utilizamos energía verde y tomamos agua de OSE. La energía eléctrica proviene de las instalaciones fotovoltaicas que tenemos en UTEC y no generamos otro proceso más que la producción de hidrógeno, por lo que el impacto ambiental no es importante.

Cuando se habla de producir fertilizantes u otros derivados, sabemos que se trata de una industria química que puede tener otros efluentes y que requiere un manejo posterior adecuado.

¿Cuánta agua requiere actualmente la planta?

Nuestra planta produce un kilogramo de hidrógeno al día, por lo que consume nueve litros de agua diarios. Parece poco, pero para quienes estudiamos la molécula de hidrógeno es bastante. Un kilogramo de hidrógeno representa mucha energía almacenada: nuestras bicicletas llevan 60 gramos y recorren 40 kilómetros.

¿Cuán competitivo puede ser económicamente el hidrógeno verde producido en Uruguay?

Puede ser muy competitivo, porque lo que normalmente encarece el hidrógeno verde es la energía. Se puede producir hidrógeno de otro color, como el gris o el negro, a partir de fuentes fósiles y luego tratar de limpiarlo. Puede ser rentable económicamente, pero no lo es desde el punto de vista ambiental.

Actualmente se están gestionando impuestos vinculados con la sostenibilidad ambiental. Como Uruguay no es un país tan contaminante y tiene una matriz energética basada principalmente en energías renovables, lo veo muy rentable.

Luego de esta experiencia, ¿cuál sería el próximo paso?

El próximo paso del Grupo de Investigación e Innovación en Hidrógeno Verde y Electromovilidad es desarrollar más tecnologías de electromovilidad. Queremos incorporar sistemas de celdas de combustible a drones, automóviles y vehículos pequeños para el transporte. También podríamos desarrollar una silla de ruedas propulsada con hidrógeno verde para el ámbito hospitalario.

Además, tenemos la intención de desarrollar toda la matriz del hidrógeno verde: la producción de fertilizantes, metanol y combustibles sintéticos. Sería a escala piloto, pero ese es el segundo paso que estamos buscando.

Usted es mexicano. ¿Cómo se posiciona el hidrógeno verde en su país?

En México no tenemos una iniciativa tan fuerte en hidrógeno verde porque es un país petrolero. El hidrógeno que utilizamos normalmente se destina a la refinación del petróleo para producir gasolina. Es decir, utilizamos el mismo petróleo para producir hidrógeno y luego lo empleamos en ese proceso.

Por eso es positivo que Uruguay tome esta iniciativa, que finalmente ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

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