Leticia Peñalosa Ocampo, de 47 años, es hija de José y Elsa. Su papá trabajaba en la construcción y su mamá, en servicio doméstico; actualmente está felizmente jubilada. Tiene tres hermanos: Daniela Peñaloza, Salomé Peñaloza, por parte de padre, y Rubén Benítez, el mayor, por parte de madre.
Por Anabela Prieto Zarza
Es mamá de tres hermosas hijas: Florencia, de 26 años, y Jazmín, de 21, ambas estudian y trabajan en la capital. La menor, Sofía, de 10 años, actualmente es la compañera de vida de su mamá.
Se define como una sobreviviente de las circunstancias de la vida, luchadora y trabajadora. Lo hace desde que tiene 11 años y asegura que nunca ha perdido el gusto por el trabajo.
Comienza el Jardín de Infantes en Blanquillo, pero lo termina en Parque del Plata. Luego concurre a la Escuela Nº 75 de Durazno, al liceo Rubino y, de 2º a 4º, al liceo Nº 2, recientemente inaugurado. Vuelve al Rubino para cursar 5º y 6º.
Proveniente de una familia humilde y trabajadora, desde los 11 años comienza a trabajar para cubrir los gastos que implicaba concurrir al liceo. Su primer trabajo fue ayudando a una vecina que, según recuerda, “era un amor”, a quien aprecia mucho. Después se sumaron otras vecinas, en especial una de ellas que, durante las vacaciones, le pedía que la ayudara a limpiar los vidrios de la Escuela Nº 2. Después vinieron otros trabajos, desde cuidar niños hasta acompañar personas en el Hospital.
Termina sus estudios secundarios en el liceo nocturno de la ciudad de Melo, Cerro Largo, donde se radica a los 19 años. Melo es el destino que elige junto al papá de sus hijas, con quien forma una familia. Allí se instalan con una fábrica de caramelos. Permanece en Melo durante 28 años.
En Durazno, en la Escuela de Enfermería, había realizado el curso de auxiliar de registros médicos. Inquieta y con deseos de progresar, y gracias a su formación, ingresa al área de la salud. Destaca la importancia de estudiar y formarse para que se abran puertas en el ámbito laboral.
Trabajaba tanto en el sector público como en el privado. En éste último lo hizo durante 10 años en el área de estadísticas.
Un año después del nacimiento de su hija menor, deja el trabajo en el sector privado para tener más tiempo para su familia. Fue secretaria de Dirección del Hospital durante diez años y después pasó a desempeñarse como administradora.
Con los cambios de los equipos de gestión, decide volver a Durazno, a sus raíces y a su familia. Además en Melo estaba sin familia, sola con su hija menor. Pide un pase para la RAP Durazno y, desde octubre de 2025, trabaja como administrativa en dicha dependencia.
Cuando vuelve a Durazno, su salario baja bastante. Comienza entonces a investigar qué podía hacer para incrementar sus ingresos. Había tenido una mala experiencia con la depilación definitiva, por lo que comenzó a investigar y estudiar sobre el tema y terminó enamorándose de la profesión.
Realiza varios cursos y continúa capacitándose en esta rama, porque permanentemente surgen nuevas técnicas, avances y equipos. Sigue estudiando porque entiende que la capacitación en esta actividad es permanente. Tenía unos ahorros, compra una vivienda en Durazno y, con el saldo, realiza la inversión en un equipo de depilación láser.
Sus servicios están dirigidos a hombres y mujeres, porque hoy en día ambos optan por la depilación definitiva. Cree que, en breve, podrán aparecer otros servicios.
Los canales para contactarla son su número de celular, 091 336 003, o las redes sociales: Facebook personal, Leticia Peñalosa (Leticia Alma Piel).
Ha comenzado a trabajar gracias a la comunicación de confianza que se genera a través del boca a boca. También ha invertido en una radio local y en redes sociales. Está muy agradecida porque tiene muy lindos pacientes, que la esperaron cuando el equipo recién comprado tuvo una falla y debió reclamar su reposición, lo que demoró cerca de un mes y medio.
Considera que “ser emprendedora no es fácil”. Quiere desarrollar esta actividad, pero hacerlo a su ritmo, que le genere un ingreso extra sin agobiarse con horarios extensos. Quiere dedicarle tiempo a su hija y a sí misma. Esta actividad le gusta mucho, la realiza con placer, por eso trata de que el crecimiento se vaya dando paulatinamente.
En sus tiempos libres aprovecha para caminar, aunque reconoce que está saliendo poco. Le gusta ir al Parque y salir con su pequeña. Le apasiona viajar y, cuando puede, ir a Montevideo a ver a sus hijas mayores.
En Durazno trata de encontrarse más con su familia, recuperar el tiempo en que no pudo hacerlo porque estaba lejos, visitar a sus hermanos y, sobre todo, a su madre.
Dice algo muy lindo: “Me encanta pasear por Durazno. En estos 28 años que estuve lejos, cada vez que venía, veía el cartel de Durazno y me emocionaba. No puedo creer que esté de nuevo en mi ciudad, porque en realidad amo Durazno”.
Sus aspiraciones o deseos pasan por que sus hijas puedan recibirse, que tengan el placer de trabajar en lo que les guste y que se sientan felices haciéndolo.
“Quiero ver que les vaya bien a las tres, que tengan salud, trabajo y formen su familia. Que lleguen a donde ellas quieran llegar y que no tengan límites para cumplir sus sueños y aspiraciones. Recuerdo que hice 6º de Medicina porque quería estudiar esa carrera, pero opté por formar una familia. Son elecciones de vida que uno hace. Me casé con 20 años, en vez de continuar mis estudios. No me arrepiento de nada porque tengo tres hermosas niñas, trabajadoras, luchadoras, que hacen sentir orgullosa. Pedir más es avaricia. No tengo muchas pretensiones”.
Considera que hay que apostar a los cambios: “Cuando no estás cómoda yfeliz en el lugar que estás, hay que animarse a cambiar, tomar decisiones drásticas y no aflojar. Con trabajo, salud y un techo, lo demás viene solo. Hay que trabajar nomás”.


