La directora ejecutiva LATAM de Irradia Red, Bárbara Kuss, explicó la metodología aplicada durante el Encuentro Regional Centro Sur, realizado en Durazno. La organización reunió a referentes sociales, educativos, empresariales y gubernamentales para identificar desafíos, construir propuestas y avanzar hacia un plan de acción con plazos de uno a tres años.
¿Qué es Irradia Red, cómo llegó a Durazno y cuáles son sus objetivos?
Irradia Red es una organización social con más de 12 años de trabajo en toda América Latina. Básicamente buscamos poner a las comunidades en acción o acompañar a aquellas que quieren ponerse en acción.
Cuando nos preguntan por qué Durazno, la respuesta es que seguramente alguien dijo que acá sería apropiado, que estaban pasando cosas. Al realizar la investigación generamos la certeza de que existe una red local y de que es posible desarrollar este tipo de encuentros.
Hay experiencias como esta en muchos lugares: en Argentina, en el norte de Misiones y en Zona Núcleo; en Bogotá, Colombia; y ahora, en octubre, en Cusco, Perú.
Es importante integrar una misma realidad. Cada persona tiene su historia y su propia cultura, pero comparte el territorio. Quienes comparten el territorio son capaces de resolver o idear propuestas para estar mucho mejor.
¿Qué trabajo previo realizaron para llegar a esta jornada y reunir a tantos sectores?
Para poder estar todos juntos en una conversación plural utilizamos una metodología que consiste en mapear los intereses y los recursos, y hablar con las personas que puedan ser referentes de cada sector. Consideramos que en ese intercambio se pueden generar muchas más soluciones.
Para eso hacemos una investigación muy profunda. Una vez que entendemos que la red local es fuerte, invitamos a un encuentro de todo un día para intercambiar pareceres, opiniones y miradas acerca de diferentes problemáticas.
Participan el sector social, la academia, el mundo privado y el Estado, tanto nacional como departamental.
¿Cómo influye la identidad propia de cada departamento en ese proceso?
Todos los departamentos son diferentes, pero quienes participan viven en el mismo lugar. Cuando hay una problemática, generalmente alguien cree que tiene la solución, pero quien debe resolverla no está presente.
Nosotros confrontamos esa realidad, la tensionamos y sentamos a los actores en el mismo lugar. Entonces nacen soluciones. Por supuesto que se requieren recursos e inversiones, pero no tantos como se piensa al principio.
Solo con presentarse en la mesa comienzan a intercambiar contactos, articulaciones y recursos compartidos que facilitan el diseño de diferentes propuestas.
Después de la jornada, ¿qué evaluación hacen y cuáles son los temas prioritarios para Durazno?
Cuando realizamos el encuentro ya sabemos que habrá un resultado positivo. Después veremos con qué nivel de compromiso podremos continuar a partir de esto.
También convocamos a personas referentes. Si dentro del departamento hubiera una comunidad de origen, sería convocada de la misma forma.
La actividad es abierta al público, aunque a veces es más difícil que la convocatoria llegue a la persona de a pie, a la vecina. Con nuestro trabajo y nuestra metodología interpretamos que, habiendo llegado a este día, esta comunidad claramente puede avanzar sobre diferentes propuestas.
Primero construimos un marco de contención. Cuando hablamos de problemáticas de un lugar debemos remitirnos a la fundación y a la identidad de cada ciudad. Ese trabajo previo nos permite poner sobre la mesa los dos o tres temas importantes.
Surgieron varios asuntos vinculados con la educación y la empleabilidad: cómo se prepara al joven en la escuela o el colegio y cuáles son las necesidades de las empresas. De alguna manera hay que trabajar en esa articulación entre la oferta y la demanda.
También se trabajaron temas de salud mental, que abarcan a toda la región y de los que Durazno no escapa, y se habló de una ciudad saludable en su sentido más amplio: cómo construir una ciudad mejor, que abarque el cuidado de todas las personas.
Además, surgieron asuntos vinculados con la discapacidad, la cuota laboral, la empleabilidad futura y las posibilidades de crecimiento. En ese intercambio participó Beatriz Capotte, referente de la Asociación Down Durazno.
Una mesa no eligió ninguno de los temas propuestos, sino uno nuevo: crear una mesa público-privada que permita seguir hablando de estos asuntos. Esto no termina acá.
¿Cómo se definen los temas sobre los que trabaja cada mesa?
Nosotros proponemos una serie de temas extraídos de las conversaciones previas, pero después cada mesa elige cuál trabajar. No hay mejor solución que la que proponen las mismas personas.
Proponemos dos o tres temas y uno abierto, porque no consideramos que seamos capaces de investigar absolutamente todo.
¿Cómo continúa el proceso después de este encuentro?
Tratamos de hacer lo complejo simple, porque, si no, las personas no quieren comprometerse. Cada uno tiene sus actividades, pero sabemos que esto contagia mucho. Cuando traemos otras experiencias y mostramos que es posible, contagia, porque todos queremos mejorar el lugar donde vivimos.
Trabajamos en tres fases. La primera es el mapeo, la investigación y el contacto uno a uno con las personas. La segunda es el diálogo y la construcción de propuestas. La tercera consiste en sistematizar todo y convertirlo en un plan de acción.
Ese plan se presenta a las mismas personas, se hacen los retoques necesarios y se estudian las inversiones y los recursos requeridos: desde dinero hasta aportes en especie, como un salón, recursos humanos, mano de obra o lo que sea necesario.
Cuando planteamos temas multidimensionales, como la educación o la salud, hablamos de asuntos muy complejos cuya solución, aun con un plan bien llevado, puede estar a 10 o 15 años. Por eso proponemos acciones asequibles que tengan una etapa inmediata, otra de mediano plazo y permitan llegar con confianza, compromiso y densidad al largo plazo.
Es un cambio de hábito. La gente tiene que saber que las cosas no se solucionan de un día para el otro, pero que sí es posible juntarse y ver al otro como un par. Es muy fácil decir que la vereda rota es culpa de la Intendencia o que las empresas nunca ayudan; pero, cuando uno se sienta con el gobierno departamental, la academia o la empresa, se encuentra con una persona como uno.
En ese intercambio, en ese debate y, sobre todas las cosas, al entablar un diálogo con un par, se encuentran soluciones muy rápidamente. De hecho, eso es lo que está pasando hoy.
¿Qué plazos manejan para el informe y el plan de acción?
En menos de 15 días enviaremos un informe sencillo y claro a todas las personas participantes, a la prensa para que pueda divulgarlo y a los referentes de los diferentes sectores que quieran sumarse después de esto. Lo hacemos rápido para que no baje el compromiso ni la motivación.
Nos tomamos un poco más, entre un mes y medio y dos meses, para presentar un plan de acción. Para esa instancia también convocamos a los participantes, aunque generalmente termina siendo un encuentro mucho más pequeño, porque cada uno se compromete en la medida de sus posibilidades.
El plan de acción suele abarcar de uno a tres años, dependiendo de la complejidad de las propuestas.
¿Cuál es el papel de Irradia Red una vez que la comunidad comienza a trabajar?
Irradia facilita, conecta y articula. Con nuestras metodologías tratamos de transferir las herramientas para que sea la comunidad la que continúe, no Irradia. Irradia acompaña y, a medida que pasa el tiempo, se va apartando.


