La edila Ana Laura Casaballe, de la Lista 609 del Frente Amplio, planteó ante la Junta Departamental de Durazno que las futuras intervenciones en el predio del Molino Caorsi sean definidas mediante un concurso abierto de arquitectura, con participación de organismos especializados, instituciones vinculadas al patrimonio y espacios de participación ciudadana.
por Enrique Antonio
Durante una extensa exposición, Casaballe sostuvo que la importancia urbanística, paisajística, cultural y patrimonial del lugar amerita un proceso que permita confrontar diferentes ideas y propuestas antes de definir qué proyecto se desarrollará en uno de los puntos que calificó como estratégicos de la ciudad.
La edila propuso que las bases de ese eventual concurso sean trabajadas conjuntamente con la Sociedad de Arquitectos del Uruguay, la Comisión de Patrimonio y el Ejecutivo Departamental.
El Molino Caorsi y el futuro de un lugar emblemático
Casaballe comenzó su intervención señalando que la arquitectura y la configuración de los espacios públicos tienen incidencia directa sobre la vida cotidiana de las personas.
En ese sentido, mencionó tanto los edificios de uso público como los espacios exteriores, parques y plazas que forman parte del escenario diario de una ciudad. A partir de esa consideración, defendió la necesidad de generar mecanismos que permitan discutir diferentes alternativas cuando se proyectan intervenciones urbanas de importancia.
“Garantizar una arquitectura que revalorice y active la ciudad reside en parte en la apertura de propuestas para la misma, abrir el debate”, expresó.
Para Casaballe, los concursos de arquitectura pueden constituirse en una herramienta para lograr ese objetivo, tanto en proyectos promovidos desde el sector público como desde el privado.
Su planteo se concentró particularmente en el futuro del predio donde se encuentra el Molino Caorsi, al que definió como parte del patrimonio visual y cultural de Durazno y destacó por su ubicación y presencia dentro del perfil urbano de la ciudad.
Un concurso para confrontar diferentes ideas
La edila explicó que la realización de un concurso permitiría que diferentes profesionales presenten soluciones para un mismo espacio y que posteriormente se seleccione una de ellas a partir de criterios previamente establecidos.
Durante su intervención hizo referencia a conceptos de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y señaló que, aplicado a un edificio o espacio público, este mecanismo permite realizar una convocatoria abierta de ideas y propuestas profesionales para buscar soluciones a problemas urbanos y arquitectónicos.
Casaballe identificó entre los principales fundamentos de este mecanismo la calidad arquitectónica, la transparencia, la diversidad de propuestas y el interés público.
Según planteó, la competencia abierta permitiría comparar diferentes miradas sobre el mismo sitio en lugar de partir de una única propuesta previamente definida.
“El mejor proyecto no tiene por qué ser ni el más caro ni el más económico. Será el que mejor integre todas estas dimensiones”, sostuvo.
También consideró que este procedimiento puede contribuir a reducir la discrecionalidad en la selección de proyectos y generar mayores garantías cuando se trata de intervenciones realizadas con recursos públicos.
Analizar el lugar desde diferentes dimensiones
Uno de los aspectos centrales de la exposición fue que, antes de llegar al diseño definitivo, deberían estudiarse en profundidad las características y necesidades del área.
Casaballe sostuvo que la elaboración de las propias bases de un concurso constituye una etapa relevante porque obliga a definir previamente qué se pretende para el lugar.
En ese proceso, planteó la necesidad de analizar diferentes escalas y dimensiones, incluyendo los aspectos urbanos, ambientales, patrimoniales, arquitectónicos, paisajísticos y sociales.
A su entender, esto permitiría establecer una demanda más precisa antes de encargar una intervención y discutir no solamente cómo debería ser una determinada construcción, sino cuál debe ser la relación del proyecto con el resto de la ciudad.
La edila señaló además que existen distintas modalidades posibles para instrumentar una convocatoria de estas características. Entre ellas mencionó un concurso de ideas, un concurso de anteproyectos o incluso un procedimiento desarrollado en dos fases.
La modalidad concreta, sostuvo, debería surgir del análisis de las características del proyecto y de los objetivos que se establezcan para el predio.
Transparencia en una intervención con impacto público
Otro de los argumentos desarrollados por Casaballe estuvo relacionado con la forma de seleccionar el futuro proyecto.
Según manifestó, un concurso abierto permitiría establecer reglas y criterios de evaluación conocidos previamente, comparar múltiples soluciones y generar un procedimiento que evite favoritismos o adjudicaciones directas.
La edila vinculó este punto con la utilización de recursos públicos y con el impacto que una intervención de esta magnitud tendría sobre toda la comunidad.
También planteó que un proceso competitivo puede contribuir a optimizar la inversión, buscando una propuesta que combine eficiencia, durabilidad, calidad arquitectónica y valor cultural.
Para Casaballe, el resultado no debería analizarse exclusivamente desde el costo económico de la obra, sino también desde lo que el proyecto puede aportar a Durazno a largo plazo.
Participación ciudadana en la definición del proyecto
La representante frenteamplista dedicó parte de su intervención a la posibilidad de incorporar a la ciudadanía durante el proceso.
Explicó que algunos concursos arquitectónicos contemplan instancias de exposición pública de los proyectos y consideró que la participación podría comenzar incluso antes, durante la elaboración de las bases.
“Esto puede ser una instancia inicial también sobre las bases donde se intente integrar opiniones de distintos actores”, señaló.
De esta manera, el proceso podría incluir una discusión sobre los usos que debería tener el espacio, su vinculación con el entorno y las necesidades que debería atender el futuro proyecto.
Casaballe relacionó esta participación con una pregunta más amplia sobre el desarrollo urbano de Durazno: qué tipo de ciudad se pretende construir hacia el futuro.
“Es parte de nuestro patrimonio visual y cultural”
La edila puso especial énfasis en las características particulares del Molino Caorsi y su entorno.
“El Molino Caorsi es parte de nuestro patrimonio visual y cultural, además de su ubicación tan emblemática y sobresaliente en el perfil de nuestra ciudad”, afirmó.
Por esa razón, consideró que una intervención en el lugar no debería ser abordada como un proyecto convencional.
A su juicio, la escala del predio, su valor patrimonial y las características paisajísticas del entorno justifican desarrollar un procedimiento capaz de incorporar diferentes disciplinas, instituciones y miradas.
Casaballe sostuvo además que una convocatoria abierta de estas características podría trascender el ámbito departamental y posicionar a Durazno dentro de la agenda cultural nacional, a partir de la discusión arquitectónica y urbanística generada en torno al proyecto.
Bases junto a arquitectos, Patrimonio y el Ejecutivo
Sobre el final de su exposición, Casaballe concretó su propuesta: que las bases para una futura convocatoria sean elaboradas conjuntamente con la Sociedad de Arquitectos del Uruguay, la Comisión de Patrimonio y el Ejecutivo Departamental.
La definición del programa arquitectónico, remarcó, debería ser objeto de un trabajo profundo antes de determinar qué se construirá.
Esto implicaría estudiar el sitio, definir las necesidades, establecer los objetivos de la intervención e incorporar la participación de la comunidad.
“Atravesar el proceso de construir las bases, la participación de la comunidad y estudiar el sitio y ver qué tipo de ciudad queremos”, resumió.
Finalmente, la edila sostuvo que la forma en que Durazno gestiona su patrimonio construido constituye un asunto de importancia para el futuro de la ciudad y reiteró su propuesta de avanzar hacia un concurso de ideas, proyecto o anteproyecto para el predio del Molino Caorsi.
Casaballe solicitó que sus palabras fueran remitidas al Ejecutivo Departamental y a las áreas de la Junta vinculadas a Cultura y Patrimonio, con el objetivo de que la iniciativa pueda ser considerada y estudiada.


