Arquitectos de Durazno se suman a la propuesta de realizar un Concurso de Arquitectura para definir el futuro ex Molino Caorsi

Un grupo de arquitectas y arquitectos residentes y en ejercicio profesional en Durazno se sumó a la propuesta de que la futura intervención en el predio del ex Molino Caorsi sea definida mediante un concurso público de arquitectura y urbanismo.

por Enrique Antonio

fotos Andres Roman

De nuestra mayor consideración: Las arquitectas y los arquitectos que suscribimos, residentes y en ejercicio profesional en el departamento de Durazno, nos dirigimos a usted a propósito del futuro del predio del ex Molino Caorsi.

En primer término queremos expresar nuestra satisfacción por la concreción de la compra del inmueble por parte del Gobierno Departamental. Es una decisión largamente esperada y de enorme significación para la ciudad: pone fin a un proceso de deterioro que se venía arrastrando desde hace años, atiende un problema urbano y de seguridad concreto, y devuelve a la órbita pública un predio de dimensiones y ubicación excepcionales, contiguo al Parque del Bicentenario y directamente vinculado a la memoria industrial de Durazno. Junto con la declaración de monumento departamental votada por unanimidad en la Junta Departamental, estos son los hechos más importantes que se han dado en mucho tiempo respecto de este lugar, y como profesionales del departamento lo celebramos.

Precisamente porque el paso dado es tan significativo, entendemos que el camino para definir qué se construye allí debe estar a la misma altura. Por ese motivo proponemos que la intervención se defina mediante un concurso público de arquitectura y urbanismo, organizado por la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y con el apoyo institucional de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UdelaR), la Facultad de Arquitectura (Universidad ORT) y la Carrera de Arquitectura, Diseño y Ambiente de la Universidad Católica del Uruguay (UCU).

El concurso es el instrumento que nuestra disciplina ha construido, en Uruguay y en el mundo, para definir las obras que más importan a una ciudad. Su valor no se agota en el proyecto que resulta elegido: alcanza al proceso entero y a lo que ese proceso deja en la comunidad. Queremos señalar, en lenguaje llano, qué gana Durazno si se elige este camino.

Se elige entre muchas ideas. A diferencia de un encargo directo, donde la ciudad recibe una única propuesta, en un concurso nacional se reciben decenas, pensadas por profesionales de todo el país, y se elige la mejor. Para un terreno que la ciudad tiene una sola vez en su historia, esa diferencia es enorme.

Durazno en la agenda nacional. Este es, a nuestro juicio, uno de los mayores beneficios. Un llamado abierto de esta escala convoca la atención de toda la profesión del país: decenas de equipos trabajando durante meses sobre nuestra ciudad, estudiando su historia y su patrimonio industrial, su condición de ciudad central del territorio nacional, la relación del predio con el Parque del Bicentenario y con el área central, y las necesidades reales de su población. Cada una de esas propuestas es una mirada calificada sobre Durazno que queda disponible para el departamento aun cuando no resulte ganadora.

A eso se suma la repercusión pública del propio proceso: la difusión del llamado en medios nacionales especializados, la exposición de los proyectos presentados como acontecimiento cultural abierto a toda la población, el fallo de un jurado de nivel nacional, la publicación del resultado en las revistas y plataformas de arquitectura y cultura del país y de la región, y más adelante la obra construida como pieza visitable. No se trata de un hecho puntual sino de una sucesión de instancias que mantienen al departamento en agenda durante todo el proceso. Pocas iniciativas permiten a un departamento del interior instalarse en la conversación cultural del país con una inversión tan acotada, y ninguna deja detrás un activo tan duradero. Durazno pasaría a integrar la lista breve de ciudades del interior que resolvieron sus obras emblemáticas por concurso, con todo lo que eso significa en términos de prestigio, de identidad y de atractivo turístico y cultural para el departamento.

La ciudadanía puede participar antes de que se dibuje nada. El procedimiento habilita, y a nuestro entender exige, una etapa previa de consulta abierta, en la que vecinos, comerciantes, instituciones educativas y colectivos culturales, sociales y deportivos expresen qué necesitan que funcione en ese lugar. No se trata de opinar sobre un proyecto ya dibujado, sino de definir, antes de que exista una sola línea, qué debe resolver ese espacio y para quiénes. Esas necesidades se ordenan y se transforman en el programa que los equipos concursantes deben responder y en los criterios con los que el jurado las evalúa. De ese modo la voz de la gente no queda en una consulta simbólica: entra en las bases y resulta obligatoria para todos los que compiten. Es la diferencia entre presentarle a la ciudad una obra terminada y construir junto con la ciudad aquello que después va a usar todos los días. Un proceso así genera además algo difícil de lograr por otra vía: la apropiación. El lugar se empieza a sentir propio mucho antes de que se coloque el primer ladrillo, y esa es la condición que separa a un espacio público que la gente cuida y usa de uno que se degrada en pocos años.

 Transparencia y reglas claras. Las propuestas se evalúan en forma anónima ante un jurado integrado con participación de las instituciones profesionales y académicas, con bases publicadas de antemano, criterios de evaluación conocidos por todos y un fallo fundado. El procedimiento es público de punta a punta. Para una obra de esta trascendencia, ese respaldo institucional es una garantía tanto para la ciudadanía como para el propio Gobierno Departamental, que puede apoyar sus decisiones en el dictamen de un jurado especializado.

Preservación del patrimonio. Incorporar la conservación de los silos y las preexistencias de valor como criterio explícito de evaluación asegura que la memoria industrial de Durazno sea proyectada y puesta en valor, y no resuelta como un problema. Los silos son parte del paisaje y de la identidad de la ciudad.

Oportunidad para los profesionales del departamento. Un llamado abierto permite que equipos duraznenses compitan en igualdad de condiciones con estudios de todo el país. Participar de un concurso de esta envergadura en la propia ciudad es además una instancia de intercambio y de crecimiento para toda la comunidad profesional del departamento. Para que el instrumento rinda lo que puede rendir, nos permitimos sugerir tres aspectos que la experiencia indica como determinantes:

  1. Que las bases se elaboren en conjunto entre el Gobierno Departamental, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y la Comisión de Patrimonio, y que incluyan un monto de obra tope y la posibilidad de ejecución por etapas.
  2. Que se considere encomendar al equipo ganador el desarrollo del proyecto ejecutivo en una etapa posterior, una vez definido y aprobado el anteproyecto, de modo que la propuesta premiada llegue a la obra con la misma coherencia con que fue concebida.
  3. Que se realice previamente un relevamiento del estado estructural de los silos y de las construcciones existentes, y que se entregue como antecedente del llamado. Es la única manera de que las propuestas resulten realistas en plazo y en costo.

Quienes suscribimos ponemos nuestro tiempo y nuestra experiencia profesional a disposición del Gobierno Departamental para colaborar en todo aquello que se entienda pertinente. Lo hacemos sin otro interés que el de que Durazno obtenga la mejor obra posible en el lugar más importante que va a intervenir en muchos años.

Sin otro particular, lo saludan atentamente, las arquitectas y los arquitectos que se detallan a continuación, parte del colectivo de Arquitectos de Durazno: Arq. Gerardo Barrabino Arq. Serrana Bonino Arq. Ana Laura Casaballe Arq. Guillermina Díaz Arq. Tabaré Egaña Arq. Juan Andrés Fernández  Arq. Laura Lateulade Arq. Andrés Martínez Arq. María Pía Morales Arq. Javier Robano Navatta.  Arq. Rosana Porta Schluk Arq. Gabriela Salaberry Arq. Diego Urioste Arq. Santiago Valetta Arq. Lucia Vazquez

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