Orsi reclamó una ONU más representativa y llamó a darle otra oportunidad a la paz

En su intervención del jueves 24 ante la Asamblea General, el presidente defendió el diálogo y el derecho internacional, cuestionó el peso de unos pocos países en las decisiones globales y sostuvo que el desarrollo debe mejorar la vida de las personas.

El presidente de la República, Yamandú Orsi, intervino el jueves 24 de septiembre en el debate general del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. Su mensaje vinculó la política exterior uruguaya con la búsqueda de soluciones pacíficas y con la necesidad de que los organismos internacionales respondan mejor a los problemas actuales.

Orsi planteó que la paz requiere condiciones para que las personas puedan vivir, trabajar, educar a sus hijos y proyectar su futuro sin miedo. Reivindicó la participación uruguaya en las misiones de paz de la ONU y ratificó la disposición del país a seguir contribuyendo a esas tareas.

Al abordar los conflictos y las crisis humanitarias, rechazó que el sufrimiento se valore de manera diferente según dónde ocurra. “No puede haber una paz para unos y otra paz para otros”, afirmó. Mencionó las guerras, los desplazamientos, la pobreza, el crimen organizado, el terrorismo y las tiranías, así como las consecuencias del bloqueo económico que afecta al pueblo cubano. Sostuvo que el compromiso uruguayo es abrir espacios de entendimiento sin ignorar las responsabilidades de cada situación.

El mandatario defendió el multilateralismo, pero reclamó actualizar los mecanismos de Naciones Unidas. Pidió organismos más eficaces y representativos, cuyas resoluciones sean respetadas, y cuestionó que las decisiones internacionales continúen condicionadas por un reducido número de países. En ese marco, reafirmó la defensa de la soberanía y de las fronteras nacionales.

También apeló a la expresión uruguaya “nadie es más que nadie” para plantear que ninguna nación posee soluciones universales. Según Orsi, la experiencia de convivencia entre ideas distintas y construcción de acuerdos en Uruguay puede aportar al diálogo internacional.

En otro tramo, advirtió que los debates sobre inteligencia artificial, transición energética y crecimiento económico no deben dejar de lado problemas cotidianos como el acceso a la vivienda, el empleo y la alimentación. Sostuvo que la economía, la tecnología y la política deben evaluarse por las oportunidades concretas que generan para las personas.

Al cierre, ratificó la apuesta de Uruguay por la cooperación, el derecho internacional y la solución pacífica de las controversias. Pidió utilizar la Asamblea General para buscar acuerdos en lugar de profundizar los enfrentamientos: “El fuego no precisa más combustible”, señaló.

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