Campeones es un proyecto fotográfico e inclusivo creado por Andrés Roman, que transforma los retratos de todos los jugadores del Campeonato Uruguayo de Futsal Down en un juego de cartas. Nacido en Durazno y desarrollado a escala nacional, utiliza la dinámica lúdica como un punto de encuentro para conversar sobre inclusión, igualdad y deporte. Su recorrido fue creciendo desde la Feria del Libro de Durazno y las presentaciones en el Centro de Fotografía de Montevideo y el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry, hasta la invitación del MIDES, el Congreso de Fotografía de Montevideo y el taller brindado en Casa Dominga, en el marco de la Feria del Libro de San José.
Por Estela Casaballe
En el marco de la Feria del Libro de San José, Andrés Roman fue convocado a brindar un taller de Campeones en Casa Dominga. Allí presentó el recorrido del proyecto a través de una mesa con retratos, mazos de cartas, imágenes del proceso y piezas ampliadas que permitían comprender la propuesta.
Luego, los estudiantes de quinto año trabajaron en grupos y jugaron con las reglas originales, sin necesidad de adaptar la dinámica. La experiencia confirmó que el juego podía ser comprendido y disfrutado por los niños desde una instancia distendida, acompañada por docentes y abierta a las preguntas.
Pero el taller no se limitó a explicar cómo se juega. A través de las cartas, los estudiantes conocieron a jugadores reales del Campeonato Uruguayo de Futsal Down: personas de nuestro país, con nombre, rostro, equipo e identidad. Ese encuentro entre juego, fotografía y conversación permitió acercarse a temas como la inclusión, la igualdad y el deporte desde una experiencia compartida.
Para entender esa experiencia reciente en Casa Dominga hay que volver a un tiempo anterior a las cartas. Campeones surgió de una necesidad personal de aportar. Andrés Roman comenzó entonces a preguntarse si la fotografía podía ser una herramienta para acercarse, escuchar y construir algo que fuera más allá del registro de imágenes.
Los primeros vínculos se dieron en la Asociación Down de Durazno, donde realizó fotografías de algunas actividades sin tener todavía un proyecto definido. A medida que fue conociendo a las personas y escuchando a las familias, entendió que no alcanzaba con acercarse con una cámara: también debía aprender, formarse y cuidar la manera de contar.
Tiempo después comenzó a acompañar a Wanderers Inclusivo. Los entrenamientos fueron el punto de partida de una relación que luego incluyó viajes, partidos y el contacto cercano con jugadores y familias. En esa etapa, la primera forma imaginada para el trabajo fue un fotolibro, una narración más extensa sobre las personas, el deporte y la vida cotidiana alrededor del equipo.
El proyecto cambió de escala cuando Roman comenzó a conocer a los demás equipos que integran el Campeonato Uruguayo de Futsal Down. Aquello que había nacido junto a un equipo de Durazno adquirió una dimensión nacional. Durante una instancia de formación apareció entonces la búsqueda de un formato que reuniera fotografía, educación, inclusión y conversación, y que además pudiera circular hacia nuevos públicos. Allí empezó a tomar forma el juego de cartas.
El juego no surgió como una forma de simplificar el proyecto fotográfico, sino como una manera de darle otra circulación. El componente lúdico funciona como una puerta de entrada: permite que los retratos entren en una dinámica compartida y que las personas se acerquen a los jugadores desde el juego, la curiosidad y la conversación.
Cada carta reúne la imagen de un jugador, su equipo y seis cualidades vinculadas al futsal. Todos los participantes forman parte de un único mazo, más allá de los clubes a los que pertenecen. Una escena espontánea durante el proceso también pasó a integrar la mecánica: dos jugadores hicieron piedra, papel o tijera de manera natural y ese momento, además de quedar registrado en una fotografía, fue incorporado al juego.
Los retratos fueron realizados específicamente para convertirse en cartas. Las sesiones se planificaron con fondo claro, encuadre vertical e iluminación pensada para facilitar el recorte y el posterior trabajo de diseño. No se trató de fotografías tomadas para una serie independiente y adaptadas después: fotografía y diseño fueron parte de un mismo proceso desde el comienzo.
El desafío consistió en organizar, en una carta de pequeño formato, la imagen, el nombre, el equipo y los elementos propios del juego sin perder la identidad de cada protagonista. La primera caja correspondía a la etapa centrada en Wanderers Inclusivo; la versión actual reúne a jugadores de todos los equipos del Campeonato Uruguayo de Futsal Down.
Uno de los momentos más significativos llegó cuando los jugadores y sus familias vieron las cartas por primera vez. Allí aparecieron sus rostros, sus nombres y sus equipos dentro de un objeto terminado. Más que una instancia de promoción, Roman entiende ese momento como una devolución: el proyecto vuelve a quienes lo hicieron posible.
La próxima etapa es la impresión de los mazos para ampliar la circulación de Campeones entre los equipos, las instituciones y otros públicos. La idea es que cada equipo reciba ejemplares para su venta, de modo que el juego también pueda contribuir a acompañar sus actividades y a sostener futuras reimpresiones.
El recorrido público del proyecto fue sumando nuevas instancias. Participó en la 19.ª Feria del Libro y las Artes de Durazno; fue presentado en el Centro de Fotografía de Montevideo, en el marco de Agosto, Mes de la Fotografía, y en el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry. Por invitación del MIDES, también formó parte de la jornada realizada en Durazno por el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
En las últimas semanas, Campeones fue presentado en “En primera persona”, del Centro de Fotografía de Montevideo, y participó junto a Sur Educativa en el Congreso de Fotografía realizado en la Intendencia de Montevideo. El taller brindado en Casa Dominga, durante la Feria del Libro de San José, abrió además una nueva instancia de intercambio directo con escolares.
En paralelo, Roman estudia una adaptación para personas ciegas y con baja visión. La iniciativa requeriría rediseñar las cartas para incorporar braille y recursos táctiles, contemplando desde el comienzo la forma en que cada elemento del juego puede ser leído y comprendido.
Por sus características y costos de producción, esa posible edición no se proyecta inicialmente como una propuesta comercial, sino como material para talleres y actividades de sensibilización. La búsqueda es ampliar las posibilidades de participación y seguir reduciendo barreras de acceso dentro del propio proyecto.
“Jugar también es una forma de mirar el mundo con otros ojos. En ese gesto compartido, todos somos campeones.”


