El edil departamental Pedro Hernández evaluó la jornada realizada en Durazno sobre la problemática de la garrapata y advirtió sobre sus consecuencias sanitarias, económicas y laborales. Señaló que en el departamento existen más de 80 focos, cuestionó las fallas en los controles del traslado de ganado y la reducción de personal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y planteó la necesidad de ampliar la prevención, la vacunación y otras herramientas para evitar que el problema continúe extendiéndose.
Pedro Hernández:
A veces no tomamos conciencia de la gravedad que esto puede tener. No olvidemos que el Frigorífico Tacuarembó, uno de los más grandes o el que más exporta en el país, fue suspendido por China por la presencia de residuos en la carne enviada a ese mercado. Eso afecta la economía nacional.
Yo decía que no veo al país con 2.700 millones de dólares menos ingresando a sus arcas. ¿Qué sería Uruguay sin esos recursos? Además, debemos considerar el aspecto sanitario: nosotros mismos podemos estar consumiendo un producto con residuos. Son dos dimensiones de enorme importancia por las repercusiones que pueden tener.
En nuestro departamento tenemos tres industrias frigoríficas habilitadas para exportar a todos los mercados para los que está autorizado el país: BPU, Frigocerro y Frigoyí. Incluso hice una presentación en la Junta sobre lo que representa la industria frigorífica para Durazno. Estas plantas vuelcan alrededor de tres millones de dólares mensuales a la economía departamental.
A veces, desde la ciudad, decimos que es un problema de los canarios o de las vacas. No: es un problema de todos, un problema mayúsculo sobre el que hay que generar conciencia, porque produce una reacción en cadena.
En ese contexto, BPU envió personal a licencia, Frigocerro está realizando una faena por semana y no faena lanares porque no hay, y Frigoyí es el único que se mantiene con una actividad más o menos estable. Actualmente existe una actividad muy baja en todo el país. Hay seis de las plantas más grandes que están paradas y el Frigorífico Tacuarembó envió a 1.300 personas al seguro de paro.
Esas son algunas de las cosas que, desde Montevideo, desde 18 de Julio y su entorno, a veces se desconocen. Nosotros queríamos poner el problema en ese contexto para que se empiece a meditar sobre él. Para quienes no están vinculados con el campo, es importante comprender que esta situación puede afectar el trabajo de muchas personas.
Volviendo al tema de la garrapata, Carlos María Uriarte sostuvo que hoy no es posible erradicarla en el país, pero sí controlarla. ¿Hubo coincidencia entre los participantes sobre ese diagnóstico?
Sí, hubo total coincidencia. Fuimos muy cuidadosos al elegir a los panelistas. Uno de ellos fue el doctor Carlos Fuellis, coordinador del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. También participó el exministro Carlos María Uriarte, que tiene una trayectoria importante y mucho conocimiento sobre el tema.
¿Qué planteó concretamente el representante del Ministerio de Ganadería?
Explicó que se está trabajando y tratando de realizar algunas acciones de control, sobre todo en los movimientos internos de ganado de un campo a otro. Allí se analizaron las razones por las que una zona que tenía garrapata de manera permanente terminó extendiendo el problema prácticamente a todo el país. La garrapata ha llegado incluso a Canelones.
Eso se relaciona, en parte, con el productor que no toma conciencia y vende animales a otro establecimiento, pero también con la operativa de control. Quedó claro que existen fallas en distintos niveles: en el profesional que certifica al animal, en los controles del Ministerio y hasta en el tránsito, donde la Policía podría intervenir.
Uriarte también hizo énfasis en la resistencia a los medicamentos. ¿Qué se planteó sobre los productos pour-on y los baños tradicionales?
El problema es que a veces se quiere avanzar en tecnología desde una computadora o un escritorio. Hay productos eficaces, pero su aplicación es muy delicada, porque hay que conocer el peso del animal para calcular la dosis que necesita. Eso ocurre tanto con el pour-on como con las inyecciones y los distintos medicamentos disponibles.
En un rodeo de mil reses, no todas van a pesar 450 kilos. Allí comienza la dificultad. El baño, en cambio, es más equitativo. Se fue abandonando a raíz de los avances que hubo en otros sistemas, pero esos avances no resultaron eficaces en todos los casos. Hoy se podría comenzar a recuperar el uso de los baños.
¿Qué se dijo sobre los controles al traslado de ganado para evitar que la garrapata llegue a campos que están limpios?
Allí hubo fallas y responsabilidades: del productor que envía animales afectados a otro productor, del profesional que certificó ese ganado y del Ministerio por la falta de controles. El propio Carlos Fuellis explicó que esto responde a distintos motivos. Uno de los datos planteados fue que el Ministerio de Ganadería tenía 6.000 funcionarios y hoy cuenta con 1.800.
Esa fue una de las consultas que hicimos. Él señaló que la población no quiere más funcionarios estatales y que se avanza hacia otro sistema. Yo discrepo totalmente. Cuando se habla del peso del Estado, hay que recordar que existe un funcionario que debe hacer cumplir las normas. Si no se aplican los controles y, muchas veces, las multas, es muy difícil que la normativa se cumpla.
Se plantea tercerizar algunos servicios, pero pregunté quién pagará ese costo. Lo pagará el productor. Se traslada una tarea oficial a un tercero y está demostrado que eso no está dando resultado, quizá por una menor idoneidad o experiencia.
Antes había controles de paso en Paso de los Toros y en otros lugares. El Ministerio revisaba al animal, sellaba la guía y, recién entonces, habilitaba el traslado.
Un oyente preguntó si este problema puede afectar la carne que compramos para el consumo interno. ¿Es así?
Claro que sí. Por eso dije que no se trata solamente de la dimensión económica que puede complicar al país. La industria cárnica es el principal rubro de ingreso de divisas y, además, genera valor agregado mediante la mano de obra. También debemos comprender el riesgo que puede representar la presencia de residuos por un exceso de medicamentos o por no respetar el tiempo necesario antes de la faena.
Ya se devolvió carne de exportación porque se encontraron rastros de garrapaticidas en ganado vacuno. La misma carne que se exporta es la que puede quedar en el mercado interno, aunque por lo general la de mayor calidad se envía al exterior. Los residuos no necesariamente cambian el gusto de la carne, pero pueden repercutir en la salud.
Existen distintos estándares y siempre hay un límite de residuos permitido. China es muy exigente y requiere valores prácticamente nulos. Los controles internacionales existen, pero no hay un único estándar: cada país tiene sus propias reglas.
Uriarte mencionó que un tratamiento con hongos podría funcionar. ¿Es posible avanzar en ese camino?
Sí, se puede avanzar. No es una herramienta de aplicación sencilla, porque se deben realizar estudios y los productos tienen que pasar por los laboratorios.
También está el antecedente del doctor Miguel C. Rubino, nacido en Durazno, quien hace décadas investigó esta problemática. Hoy existe una hemovacuna que puede producirse en Uruguay y que permite prevenir la enfermedad, por ejemplo, si se aplica a los terneros.
Actualmente esta vacuna se produce tanto en el ámbito público como en el privado. Lo que planteo es por qué tenemos que llegar a estas instancias para darnos cuenta de que debimos prepararnos antes. La garrapata siempre existió. Si se hubiera iniciado antes un proceso de vacunación de los terneros, quizá hoy no tendríamos este problema. Pero, como suele ocurrir en Uruguay, dejamos que algo avance para después comenzar a actuar.
Rubino ya había realizado estudios sobre el tema hace décadas y estaba claro cómo podía combatirse.
¿Dónde se encuentra esa investigación? ¿En el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable?
No. Está en la División de Laboratorios Veterinarios Miguel C. Rubino, la DILAVE, que es el organismo estatal que tenemos. También hay un laboratorio privado que está comenzando a trabajar.
En Uruguay nacen más de dos millones de terneros y, según las cifras que manejamos, actualmente se está llegando a unas 300.000 vacunaciones.
Un productor del interior del departamento preguntó cuándo se llevarán estas charlas a otras localidades, porque hay personas interesadas en concurrir y aportar información. ¿Existe esa posibilidad?
Nosotros trajimos esta charla porque la primera instancia se realizó en la Intendencia de Montevideo, durante el Congreso Nacional de Ediles. A partir de allí comenzamos a trabajar para descentralizarla y llegar a quienes realmente están interesados.
La trajimos a Durazno e invitamos públicamente a todas las organizaciones y asociaciones rurales para que pudieran concurrir. A veces es un poco difícil, pero hoy la problemática está sobre la mesa, también gracias a la prensa, que brinda mucha información.
Ahora podemos avanzar hacia el interior del departamento para llevar esta charla y generar conciencia, porque a veces ni siquiera el productor conoce suficientemente el problema.
Estamos viendo imágenes de un documental de 1964. Ya en aquel momento se investigaba la garrapata y, sin embargo, en 2026 seguimos hablando del mismo problema. ¿Hay estadísticas actuales sobre su presencia en los establecimientos de Durazno?
Hay estudios y trabajos realizados en Durazno. La séptima sección, cuya referencia es La Paloma, fue declarada en emergencia. Hoy hay más de 80 focos en el departamento.
Eso significa que también puede haber un productor de la segunda sección con garrapata. Allí es donde fallan los controles. Es lo que venimos reclamando. El ministro de Economía no quiere contratar o incorporar más personal estatal, pero yo le preguntaría qué puede ocurrir si esto continúa avanzando y pone en riesgo esos 2.700 millones de dólares. Hoy China suspendió la compra a un frigorífico; no sabemos qué puede pasar cuando otros mercados realicen sus análisis.
¿Qué conclusión concreta dejó la jornada? ¿Cómo se continuará trabajando? ¿Se avanzó sobre el tema o todo quedó solamente en opiniones?
Creo que se avanzó muchísimo, porque la gente preguntó cómo encarar el problema. Allí se explicó que la garrapata también se va haciendo resistente a los medicamentos y que hay que buscar otras alternativas en los laboratorios.
Participó un docente grado 5 especializado en el tema, quien explicó que es posible avanzar. Los medicamentos son más o menos accesibles, pero todos sus costos están en dólares. Ese es uno de los grandes problemas.
La situación comenzó principalmente en la zona fronteriza, donde a veces se cruza a Brasil para comprar un producto más barato, pero no sabemos si su eficacia es la misma.

