El proyecto sobre ruidos molestos abrió un amplio debate en la Junta: ediles plantearon controles, prevención y garantías para la actividad cultural

La presentación del proyecto de decreto sobre ruidos molestos realizada por el edil Andrés Pereyra abrió un extenso intercambio en la Junta Departamental de Durazno. Durante más de una hora, ediles de distintos partidos realizaron aportes y plantearon dudas sobre controles, locales nocturnos, escapes modificados, eventos, criterios de medición y el alcance que debería tener la futura normativa. También hubo llamados a evitar que una regulación termine afectando expresiones culturales o espacios de recreación juvenil.

por Enrique Antonio

La iniciativa, denominada “Convivencia para vivir mejor: alegría, paz y respeto en nuestra comunidad”, quedó planteada como una base para continuar trabajando y recibió, en términos generales, una valoración positiva por parte de los ediles que intervinieron, aunque con diferentes propuestas para modificar y ampliar su contenido.

Díaz Landoni: “El descanso de los vecinos se ha vuelto una situación compleja”

 El edil Gabriel Díaz Landoni felicitó a Pereyra por el trabajo realizado y recordó que la problemática de los ruidos molestos no es nueva, sino que viene siendo abordada desde períodos anteriores de la Junta.

Se refirió particularmente a los reclamos recibidos de vecinos de la zona céntrica, quienes manifiestan dificultades para descansar durante las noches de jueves, viernes y sábado por ruidos y disturbios en la vía pública. También mencionó las picadas y otras situaciones vinculadas al tránsito.

Recordó que en la legislatura anterior se había trabajado sobre la posibilidad de establecer un registro para vehículos cuyos equipos de audio no fueran los originales de fábrica.

Sin embargo, puso especial énfasis en las dificultades que existen al momento de fiscalizar. Señaló que los inspectores pueden encontrarse frente a grupos numerosos o personas alcoholizadas y consideró fundamental contar con respaldo policial efectivo para poder intervenir.

“Esto, si no le ponemos mano firme, estamos en el horno”, sostuvo.

Díaz Landoni propuso que el proyecto sea trabajado conjuntamente por las áreas de Convivencia y Tránsito, incorporando al Ejecutivo Departamental y a la nueva conducción de Tránsito y Convivencia, con el objetivo de transformar la propuesta en una normativa aplicable.

“Esto ya es insostenible. El descanso de los vecinos se ha vuelto una situación compleja en Durazno”.

Montes de Oca pidió incluir locales nocturnos y revisar sus habilitaciones

El edil Gabriel Montes de Oca respaldó que la Junta aborde la problemática, pero reclamó que la discusión no quede concentrada únicamente en motos, automóviles y ruidos generados en la vía pública.

“Ruido molesto es todo”, afirmó, incluyendo expresamente a los locales bailables y nocturnos.

Montes de Oca sostuvo que deberían revisarse las habilitaciones de esos establecimientos y afirmó que existen casos en los que locales habilitados para determinada actividad terminan funcionando con otro destino. También reclamó que los inspectores cuenten con respaldo suficiente para realizar los controles.

El colorado consideró necesario conocer si la Intendencia dispone de herramientas adecuadas para medir el sonido, como sonómetros habilitados, y de funcionarios preparados para realizar las inspecciones.

Además, propuso solicitar información sobre la situación de las habilitaciones de locales comerciales nocturnos y bailables durante el último año, incluyendo los permisos de Bomberos y de la Intendencia.

También pidió que la oficina encargada de recibir reclamos por ruidos molestos tenga una ubicación accesible para los ciudadanos y cuestionó la respuesta que, según relató, recibió un vecino luego de realizar una denuncia por WhatsApp.

“Si vamos a aplicar el reglamento y el decreto, lo tenemos que aplicar con mano dura”.

Marcos Motta planteó dudas sobre fiestas, motos, controles y decibeles

El edil Marcos Mota valoró que el proyecto llegara al plenario y planteó una serie de interrogantes que, a su entender, deberían ser despejadas durante su estudio.

Entre ellas preguntó cómo quedarían comprendidas las fiestas, eventos y actividades culturales o políticas, qué tratamiento tendrían las motos con escapes libres o adulterados, quién tendría la responsabilidad de fiscalizar y cómo se evitarían decisiones arbitrarias.

También consultó por qué el proyecto no establece directamente los límites de decibeles permitidos.

Esas preguntas pusieron sobre la mesa uno de los principales desafíos que atravesó todo el debate: cómo crear una regulación suficientemente precisa para poder fiscalizar, pero al mismo tiempo capaz de contemplar realidades diferentes según el lugar, horario y actividad.

Óscar Rodríguez propuso incorporar otra normativa departamental

El edil Óscar Rodríguez recordó que el tema lleva años siendo discutido en la Junta y consideró que podría ser el momento de avanzar hacia una solución concreta.

En cuanto al texto, realizó un aporte específico: además del Decreto 1190, sugirió estudiar e incorporar como antecedente el Decreto 2665 de 2004, que, según explicó en sala, complementa aspectos relacionados con días, horarios, actividades, recorridos de comparsas autorizadas, eventos públicos y fuentes sonoras en la vía pública.

Rodríguez acompañó la idea de continuar trabajando el proyecto en comisión para que los ediles puedan realizar modificaciones y aportes antes de alcanzar una redacción definitiva.

Rodrigo Castro pidió evitar una regulación que limite los espacios para los jóvenes

El edil Rodrigo Castro también valoró la iniciativa y recordó que tanto él como la edila Ana Laura Casavalle habían planteado anteriormente la problemática de los ruidos molestos.

Castro destacó especialmente una intervención realizada por Casavalle, basada en estudios académicos, y consideró que ese material podría incorporarse al análisis, particularmente para discutir los niveles de decibeles y los criterios técnicos sobre contaminación sonora.

También planteó la necesidad de establecer condiciones claras para la habilitación de locales que generan sonido, teniendo en cuenta las características de cada zona.

Sin embargo, introdujo una advertencia diferente a otras intervenciones: la futura regulación no debería terminar eliminando espacios de encuentro y recreación para los jóvenes.

“Yo temo, señor presidente, que si nosotros comenzamos a reglamentar los ruidos molestos de tal manera que dejemos a la ciudad de Durazno sin ningún ruido, evitemos que haya alguna actividad de recreación para los jóvenes”.

Castro sostuvo que las juventudes necesitan espacios de socialización y llamó a encontrar un equilibrio entre el descanso de los vecinos y la posibilidad de desarrollar actividades recreativas.

También reclamó que los criterios de fiscalización sean claros y ecuánimes, recordando situaciones del pasado en las que, a su entender, algunos locales fueron tratados de manera diferente según el tipo de actividad o música que desarrollaban.

“Los criterios tienen que ser claros, tienen que ser ecuánimes”, afirmó.

Mario Monzón puso el foco en la capacitación de los funcionarios

El edil Mario Monzón celebró que la Junta pudiera generar una discusión colectiva sobre una problemática que, recordó, viene siendo planteada desde legislaturas anteriores.

Respaldó la posibilidad de trabajar el proyecto entre diferentes ámbitos de la Junta y destacó que también puedan participar ediles suplentes que tengan aportes para realizar.

Uno de sus principales planteos estuvo relacionado con la capacitación y especialización de los funcionarios que deberán aplicar la futura normativa.

Monzón sostuvo que no alcanza con aprobar nuevas reglas si quienes posteriormente tienen que controlar su cumplimiento no disponen de formación y herramientas adecuadas.

También procuró conciliar dos posiciones surgidas durante el debate: la necesidad de actuar frente a los disturbios señalada por Montes de Oca y la preocupación de Castro por los espacios juveniles.

A su entender, parte de la respuesta pasa por “prevenir y educar”.

Enrique Antonio expresó preocupación por el candombe y las expresiones culturales

Otro de los aportes realizados durante el debate puso el foco específicamente en la necesidad de definir con precisión qué se considerará “ruido molesto”.

Se recordó que en otras oportunidades vecinos han considerado al candombe como una molestia sonora, cuando para otros sectores constituye una de las principales expresiones artísticas y culturales del departamento.

La preocupación planteada fue que determinados artículos puedan terminar siendo utilizados para suspender ensayos de comparsas u otras actividades culturales que ya cuentan con reglamentaciones específicas.

“Hay mucha gente que no le gusta el candombe y que lo considera un ruido molesto, pero habemos muchos otros que lo consideramos una expresión artística y una expresión fundamental para nuestro departamento”.

Por ese motivo se propuso estudiar cuidadosamente el articulado e incluso evaluar que determinadas expresiones artísticas queden fuera del alcance de esta nueva normativa, manteniendo sus reglamentaciones específicas.

Locales, eventos y nuevas modalidades también entraron en discusión

Durante el intercambio también se señaló que existen modalidades de eventos que actualmente presentan dificultades para su regulación, como fiestas desarrolladas en estructuras con contenedores, carpas o predios abiertos.

El planteo fue que una futura normativa debería contemplar esas nuevas realidades y definir con claridad las condiciones de habilitación y seguridad, incluyendo la coordinación con Bomberos y otros organismos competentes.

El proyecto plantea además que las actividades autorizadas cuenten con condiciones previamente determinadas respecto al lugar, fecha, horario, niveles máximos, responsables y medidas de mitigación, además de prever parámetros más exigentes durante la noche y en zonas sensibles.

De la sanción a la prevención

Más allá de las diferencias, uno de los puntos que atravesó buena parte de las intervenciones fue que la nueva regulación no debería reducirse únicamente a aplicar multas.

Durante el debate se habló de realizar campañas de información, establecer procedimientos claros para funcionarios y ciudadanos, adecuar vehículos y locales y determinar previamente cuáles serán las reglas de convivencia.

También se planteó un período de trabajo técnico antes de que la normativa pueda ser aplicada plenamente.

La discusión dejó planteado así un desafío central: establecer reglas capaces de proteger el descanso de los vecinos sin impedir actividades culturales, recreativas y sociales legítimas, determinar claramente quién controla y con qué herramientas, y garantizar que las mismas reglas sean aplicadas de manera objetiva en todo el departamento.

Tras más de una hora de intercambio, el proyecto presentado por Andrés Pereyra quedó como base para continuar su análisis, incorporando los aportes realizados por los diferentes ediles y profundizando su estudio en las comisiones correspondientes antes de avanzar hacia una normativa definitiva sobre convivencia y ruidos molestos en Durazno. Dicho proyecto se envió a la comisión de Convivencia.

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