“Erradicar la garrapata en Uruguay hoy no es posible; la podemos controlar”

El ingeniero agrónomo Carlos María Uriarte analizó en Durazno el avance de la garrapata bovina, la resistencia creciente a los productos utilizados para combatirla y las pérdidas sanitarias y económicas que provoca. El productor agropecuario, expresidente de la Federación Rural, presidente de la Asociación Uruguaya de Ganaderos del Pastizal y exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca sostuvo que el país debe combinar tratamientos químicos, selección genética y control biológico, y reclamó acelerar la validación de productos elaborados con hongos nativos.

¿Qué tan grave es el problema de la garrapata?

La verdad es que no es un tema nuevo y no es solamente de Uruguay: se presenta en todas las zonas donde se realiza ganadería en estas latitudes. Como toda biología, se adapta en el devenir del tiempo. Entonces, no es lo mismo hablar de garrapata hoy que hacerlo hace 50 años.

Eso es importante porque muchas veces se toman en consideración políticas que en su momento fueron muy efectivas y que hoy no son aplicables, por el contexto y por la situación biológica de la garrapata. Es un ectoparásito: está fuera del animal y le chupa la sangre. En los ganados hay muchas lombrices —además de la solitaria hay muchísimas más—, pero estas actúan dentro del animal. La garrapata actúa afuera.

El 90 % de las garrapatas está en el suelo, no en el animal. Menos del 10 % es el que sube al animal y chupa sangre. Pero lo perjudicial no es la sangre que le saca, sino las enfermedades que transmite, que son mortales para el bovino.

Comparando la situación actual con la de hace 50 años, ¿el problema es controlable o Uruguay lo dejó crecer a lo largo del tiempo?

No es que se lo haya dejado crecer. A veces pretendemos dominar la naturaleza, pero ella sabe mucho más que nosotros y es mucho más fuerte. Si me preguntás si hoy es posible erradicar la garrapata en Uruguay, te diría que no. La podemos controlar, y eso es lo que Uruguay ha estado intentando en los últimos tiempos.

Lo que realmente preocupa es la enfermedad que transmite, normalmente llamada tristeza. Si no estuviera esa enfermedad, la acción de la garrapata no molestaría a nadie: sería que chupara un poco más o un poco menos de sangre, como sucede con un perro que tiene garrapatas.

Voy a confesar algo que casi nadie sabe. Una vez pasé todo un día con mucha fiebre y no sabía qué me ocurría. Resultó que tenía una garrapata en la cabeza, porque por diversión había pasado por debajo de algo. Si una sola garrapata me produjo eso, ¿qué puede representar para un perro lleno de garrapatas, una vaca u otro animal?

Son molestias, pero aquí estamos hablando de sanidad y de perjuicios económicos. Este gobierno tuvo la buena idea —y eso lo aplaudimos— de declarar la campaña contra la garrapata, o contra la tristeza, como una política de Estado.

Se la llama tristeza porque el animal, cuando se enferma, se decae, le bajan las orejas y queda triste. Entonces es fácil de identificar.

En el país las realidades son diferentes. Durazno parece estar bastante bien en relación con otros departamentos que la están pasando mal. ¿Es así?

Eso es parte de los cambios que han ocurrido del pasado al presente. Antes era normal decir que al norte del río Negro estaba la zona sucia de garrapata y al sur, la zona limpia. Hoy se podría decir que en casi todos los departamentos hay presencia de garrapata, a veces infectada y otras veces no.

Pero también podemos decir que, en las zonas tradicionalmente endémicas, existen predios libres y seccionales libres.

¿A qué se debe? ¿A medidas profilácticas o a la medicación?

A todo, pero creo que en esos casos lo importante es que hay alguna acción del ambiente que impide el desarrollo de la garrapata. Esa es mi sospecha. Por ejemplo, la presencia de hongos que son enemigos de la garrapata y la combaten.

Ese es uno de los controles biológicos cuya aplicación Uruguay deberá acelerar para evitar los químicos.

El problema actual es que algunos productos utilizados tradicionalmente ya no estarían funcionando. ¿Hay garrapaticidas que dejaron de ser efectivos o también existió responsabilidad de productores que cambiaron de marca sin contar con la información necesaria? El Ministerio ha dicho que hoy los productos no son tan efectivos.

Lo primero que descarto es la irresponsabilidad, porque nadie quiere hacerse mal a sí mismo. Falta de información y falta de conocimiento sí hubo; estoy seguro. Ocurrió un poco de todo.

El insecto evolucionó y generó resistencia a lo que se le aplicaba. Cuando uno usa un producto, hay individuos resistentes que sobreviven y generan nuevas generaciones también resistentes. Así, drogas que funcionaron en el pasado han ido dejando de hacerlo. Eso es prácticamente una constante y sucede con todas las enfermedades.

Hay remedios que estamos acostumbrados a tomar y que, de repente, dejan de funcionar. Se dice que los antibióticos son una reserva biológica que lamentablemente estamos perdiendo, porque los tomamos por cualquier cosa. El microbio o la bacteria que se intenta combatir genera resistencia; por eso se habla de superbacterias, cada vez más difíciles de combatir.

¿Qué ocurrió con los productos utilizados contra la garrapata?

En ese proceso de generación de resistencia y cambio de moléculas o remedios, hemos llegado a un punto en el que muchos productos ya no se aplican. Además, la realidad es diferente en cada establecimiento y en cada rodeo, por el manejo realizado. Hay productos que funcionan en un predio y no en otro, y hay productos que no funcionan en ningún lado.

Hoy hay una sola molécula nueva, el fluralaner, que funciona en todos lados. Es muy cara, pero se aplica.

¿Es de amplio espectro y no provoca problemas en el ambiente?

Ese conocimiento siempre viene después, pero cada molécula, cuando se pone a disposición del público, ha pasado por un proceso de estudios. Nosotros asumimos que fueron evaluados el daño sobre el ambiente, el animal y las personas, y que todo está debidamente estipulado. De otra manera no se podría vender en Uruguay.

¿Hay alguna raza que sufra más este problema?

Esa es un área de trabajo posible, a nuestro entender: la resistencia genética a la garrapata. Hay estudios, sobre todo en Brasil y en razas como Hereford y Braford, en los que se han evaluado líneas de animales que son más resistentes y levantan muchas menos garrapatas por distintas razones. A veces es porque mueven más el cuero y otras veces porque su biología ofrece resistencia.

Esa es un área en la que Uruguay debe incursionar: la resistencia genética.

También existen razas —o, más precisamente, especies— cebuinas. Son distintas, parecidas a la vaca, pero más grandes. Se han traído ejemplares cebú y se han reproducido; incluso se ven muchos en el parque de la Hispanidad. ¿Qué ocurre con ellas?

En Durazno existe una de las principales cabañas del Uruguay, El Telégrafo, que vale la pena destacar por su producción de Braford. Para la raza Brangus está la familia Bentancur, con El Pobrecito, que la produce desde hace mucho tiempo.

Son razas originadas en cruzas de cebú con razas taurinas, en este caso británicas. Las cebuinas, en general, son más resistentes y sufren menos la garrapata. Pero eso tampoco es una condición sine qua non: igualmente pueden enfermarse.

Por ejemplo, ¿qué ocurre con Aberdeen Angus?

Aberdeen Angus es una raza taurina británica que, cruzada con cebú, da origen al Brangus.

Lo que quiero decir es que en todas las razas existen individuos que, por su composición genética, son más resistentes que otros. El desafío de nuestra generación es identificarlos, multiplicarlos y ponerlos al servicio de los productores.

Si un productor está perdiendo dinero porque no puede controlar la garrapata y los productos no logran la efectividad esperada, ¿debería probar con otra especie o raza?

No es sencillo. Como dije, va a requerir tiempo y, mientras tanto, tenemos que protegernos porque los animales se nos mueren.

Los tratamientos de los que se habla actualmente, ¿se aplican con el sistema tradicional o se vuelve al baño?

El baño era el sistema antiguo y el más efectivo. Quienes tienen algunos años, como yo, recuerdan los baños oficiales: el Estado mantenía su carga y los vecinos, sobre todo los productores chicos, llevaban allí a sus animales.

También ocurría en las ferias, cuando se juntaban todos los animales y era obligatorio bañar el ganado. Hoy el baño por inmersión es cada vez menos amigable con el ambiente, por el drenaje y todo lo que genera, y a su vez produce estrés en los animales.

Sin embargo, sigue siendo una herramienta fundamental para el control de la garrapata. Yo me animaría a decir que, si tengo un baño, prefiero bañar.

¿Qué otras formas de aplicación existen?

Están los productos que se administran por vía subcutánea o inyectable, que son la mayoría de los utilizados actualmente. También existen los pour-on, desde hace ya un tiempo, que se aplican vertiendo un chorrito sobre el lomo. Son distintas formas de aplicación para los tipos de productos disponibles.

¿Qué se planteará en la actividad de Durazno?

La actividad surgió de una instancia a la que nos invitó el Congreso Nacional de Ediles en Montevideo. En ningún momento pretende poner en tela de juicio la política que está implementando hoy el Ministerio. Al contrario: como dije, aplaudimos que sea una política de Estado.

Se estima que el país pierde 90 millones de dólares por este concepto, pero existen áreas que nos incumben a todos. Ya hablamos de la selección genética. También dije que el 90 % de las garrapatas está en el suelo y estamos haciendo poco para combatir esa parte del problema.

¿La herramienta para combatir la garrapata que está en el suelo es el hongo? ¿Se puede fumigar?

Sí, se está haciendo. Tenemos un laboratorio que se llama creBIO y es un orgullo para el país. La doctora Alda Rodríguez trabaja en Tacuarembó, cerca de Valle Edén. Los invito a entrevistarla porque su trabajo es un espectáculo.

Hace muchísimos años realizó en Cuba un doctorado en microbiología. Se ha dedicado a la multiplicación de hongos como forma de control biológico, es decir, sin utilizar químicos. Hoy esa herramienta se usa ampliamente para controlar insectos y enfermedades en frutas y en la producción hortifrutícola.

¿Qué desarrollo tiene para la garrapata?

Desde hace tiempo trabaja con por lo menos tres especies diferentes de hongos que son enemigas de la garrapata y actúan tanto en el animal como en el suelo. Lo más interesante es que esos hongos están en nuestros suelos: no son introducidos. No tienen nada que ver con el eucalipto.

Ella los aísla de los suelos y elabora el producto. Sin embargo, increíblemente, después de tanto tiempo todavía no ha sido validado. Por eso los productores no podemos comprarlo en las veterinarias: no ha cumplido con diferentes requisitos que tiene el país. Como dije, la droga que hoy funciona sí pasó por ese proceso.

¿Qué debería ocurrir con esos productos biológicos?

Exhorto —y he hecho todos los esfuerzos posibles— a que se habilite este tipo de productos y la doctora pueda ponerlos a disposición de los productores.

Increíblemente, en los últimos tiempos hemos sido testigos de que productos que han entrado por importación, sin pasar por ninguna instancia, se ofrecen al menos a través de páginas web. Incluso hay figuras gubernamentales que los h

an apoyado.

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