Una estudiante de 19 años fue atacada con un arma blanca por un compañero de su misma edad el martes 1.º de setiembre, en el edificio Alpargatas, anexo de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República. El joven fue detenido en el lugar y el caso es investigado por la Policía y la Fiscalía bajo la hipótesis de intento de femicidio. La víctima continúa internada, estable y fuera de peligro.
Foto: Estefanía Leal / El País
Un grave episodio de violencia ocurrido dentro de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República conmocionó a la comunidad educativa y motivó la intervención de la Policía, la Fiscalía y las autoridades universitarias.
El ataque se produjo durante la tarde del martes 1.º de setiembre, en el tercer piso del edificio Alpargatas, anexo de la facultad ubicado sobre la calle José L. Terra, en Montevideo. Allí, un estudiante de 19 años atacó con un arma blanca a una compañera de curso de la misma edad.
Tras recibir un llamado al servicio de emergencias 911, varios móviles policiales concurrieron al lugar. Los efectivos encontraron a la joven herida, mientras era asistida por personal médico, y posteriormente fue trasladada a un centro de salud. El joven señalado por los testigos como autor de la agresión fue detenido en el edificio sin ofrecer resistencia.
La víctima sufrió varias heridas y una fractura. De acuerdo con la información divulgada posteriormente, permanece internada, estable y fuera de peligro.
Una conducta bajo investigación
El director departamental de Violencia Doméstica y de Género de la Jefatura de Policía de Montevideo, Richard Gutiérrez, informó que los primeros testimonios recabados describieron una conducta persecutoria y obsesiva del joven hacia su compañera.
Según esa información preliminar, el detenido habría intentado establecer otro tipo de vínculo con la estudiante, quien lo rechazó. Ese elemento llevó a los investigadores a incorporar la perspectiva de género y a trabajar bajo la hipótesis de un intento de femicidio.
Al momento del ataque, ambos mantenían un vínculo académico y no existían denuncias policiales anteriores que los relacionaran. La investigación quedó en manos de la Fiscalía de Delitos de Violencia Doméstica de 2.º Turno, a cargo del fiscal Luis Pacheco, que dispuso pericias y otras actuaciones para esclarecer las circunstancias y la motivación del hecho.
Luego de su detención, el joven sufrió una descompensación y fue internado en la clínica psiquiátrica de su prestador de salud. Hasta la última información confirmada, todavía no había declarado ante la Fiscalía y permanecía bajo evaluación especializada. Las autoridades pidieron cautela frente a diagnósticos y versiones sin confirmar difundidos en redes sociales.
La respuesta de la Universidad
Después del ataque, el edificio fue evacuado y las clases quedaron suspendidas. El Consejo de la Facultad de Medicina resolvió iniciar un sumario, disponer medidas de protección y suspender preventivamente al estudiante de todas las actividades universitarias, tanto presenciales como virtuales.
La institución también dispuso el acompañamiento de la víctima, de sus allegados y de quienes presenciaron el ataque. Tanto la Facultad de Medicina como el Consejo Directivo Central de la Udelar repudiaron la violencia de género y reclamaron un manejo responsable de la información, sin difundir imágenes, identidades ni detalles capaces de provocar una nueva vulneración de la estudiante.
El episodio dio lugar posteriormente a una amplia reacción de la comunidad universitaria, con movilizaciones, paralizaciones y ocupaciones en distintos centros de estudio. Esas medidas abrieron un nuevo capítulo, centrado en el reclamo de respuestas institucionales frente a la violencia de género dentro de la Udelar.


