María Rosa Utermark Nasta tiene 64 años. Nació en Dolores, departamento de Soriano. Su primer apellido es de origen alemán y el segundo, italiano. Es hija de José Enrique y Carmen Rosa. Tiene una hermana menor, Cecilia. Agrega: “Tengo muchos primos hermanos que están radicados en la zona de Dolores, Young y Fray Bentos”.
Por Anabela Prieto Zarza
Desde hace más de 30 años está casada con Pablo Barros y es mamá de Bruno y Andrés, que son mellizos, y de María Fernanda.
Su infancia y adolescencia transcurren en su Dolores natal: cursó sus estudios en el Colegio Santa Teresa de Jesús y luego en el Liceo Dr. Roberto Taruselli. La orientación científica no convocaba a muchos alumnos, por lo tanto, solo pudo cursar 5º, pero no se formaban grupos de 6º en Dolores. Había que trasladarse a Mercedes. En ese momento, era una opción bastante difícil para María Rosa.
Con un profesor doloreño se prepara para dar el examen de ingreso al Banco República, creyendo que postulaba para el interior y que podría trabajar en Dolores o en sus cercanías. Las cláusulas estipulaban que todos los varones que salvaran ingresaban seguro. En cambio, de todas las mujeres que aprobaran, ingresaban solamente diez.
Este hecho nos ubica en una época que hoy nos parece lejana y que compartimos con María Rosa. A veces olvidamos los avances que hemos tenido las mujeres, que luchamos desde adentro para alcanzar los objetivos que nos planteamos en nuestras vidas, para lo cual tuvimos que vencer preconceptos, prepararnos más que los demás y, sobre todo, demostrar siempre que somos capaces.
María Rosa lo hizo. Dio un concurso para el interior e, increíblemente, le tocó ingresar como cajera en Montevideo, aunque en carácter de contratada. Aceptó y se fue a Montevideo, en primera instancia, a la casa de una tía.
A los tres o cuatro meses de haber ingresado, el Banco abre un concurso abierto para varones y uno interno para mujeres. María Rosa concursa, salva e ingresa con carácter definitivo al Escalafón Administrativo del Banco. Ya con estabilidad laboral, termina el liceo nocturno en el Dámaso Antonio Larrañaga, en la opción de Ciencias Económicas.
Una jovencita del interior, con aspiraciones y sueños, logra ingresar al mundo laboral en un ámbito codiciado por muchos en esa época. No fue fácil adaptarse a ese ambiente tan masculinizado, pero logró hacerlo, conseguir que las cosas se fueran acomodando a las nuevas realidades, familiarizarse con sus funciones y ganar experiencia. Aprendió a trabajar con los “focos prendidos” siempre, a ser muy cuidadosa con sus obligaciones. Siempre fue tratada con respeto, pero a las mujeres, en esa época, les costaba ser tenidas en cuenta. Agrega: “Hoy son más mujeres que varones en el ámbito financiero”.
Su carrera transitó con éxito. Radicados en Durazno por razones de trabajo, hoy son unos duraznenses más, comprometidos con la comunidad donde han desarrollado gran parte de sus vidas y donde crecieron sus hijos.
Se acercaba la jubilación. María Rosa lo había previsto y hoy, ya jubilada, se da cuenta de que lo hizo en el momento oportuno, porque las responsabilidades eran muy grandes y, a veces, la agobiaban un poco.
“Cuando llegó el momento, abracé con ganas a la jubilación. A veces me preguntan si extraño el banco, les digo que sí, que me tengo que adaptar a la falta de obligaciones, a tener libertad de horarios, a una nueva vida que, en definitiva, disfruto mucho, cada vez más”.
Su esposo es integrante de Rotary Club Durazno. María Rosa comenzó a vincularse con la familia rotaria participando en las actividades festivas y solidarias, primero como esposa de un rotario. Hasta que la invitaron a integrarse y aceptó trabajar desde adentro.
Entre las múltiples actividades que ha desarrollado dentro del Club se destaca su acción en temas medioambientales, siendo el vínculo con otros clubes y con la comunidad una parte importante de esa tarea. También ha ocupado la Secretaría del Club y llegó a la presidencia a solicitud de sus compañeros de Rueda.
Se propone seguir trabajando en equipo, algo que reconoce como indispensable para poder alcanzar el éxito en todas aquellas organizaciones de carácter solidario.
La idea es continuar e incrementar las actividades que el Club realiza, destacando dos: el Banco de Prótesis, destinado al préstamo de artículos ortopédicos, cuyo stock nunca es suficiente, y el plan preventivo odontológico para los niños de las escuelas rurales del departamento.
“Contribuimos a generar fondos para adquirir los insumos necesarios para el funcionamiento del programa. Trabajamos con la SRD y en coordinación con la Mesa de Salud Rural. Esta última integrada por múltiples instituciones nacionales y locales”.
Su voluntad es estar abierta a recibir proyectos de la comunidad o de la propia Rueda que tengan como propósito el bienestar de la comunidad. Rotary Club Durazno es padrino del Jardín 91, al que, por supuesto, continuarán apoyando en sus necesidades.
Otro de los objetivos es difundir la acción de Rotary. Para ello realizan distintas actividades solidarias, como la reciente entrega de un ajuar en el Día del Rotary.
En sus tiempos libres le gusta estar al aire libre; más bien, es su prioridad. Le gusta arreglar algunas plantitas, aunque aclara que no hace grandes cosas. También disfruta ir a gimnasia.
Con su familia tratan de mantener y compartir los momentos familiares: vacaciones, playa y reuniones. La familia en la que María Rosa creció fue muy importante para ella y destaca lo unida que es. Por eso promueve mantener esos valores y tradiciones en la suya propia.
Tiene un sueño de concreción inmediata y en el que está trabajando: ir a ver a su hijo Bruno, que se fue a hacer un curso de inglés al exterior.
No sueña con cosas grandes. Aspira a que la familia tenga salud y a estar bien.
“No me pongo objetivos grandes a largo plazo. Disfrutar de estos tiempos y aprovechar para viajar, que me gusta bastante”.
Nos deja una reflexión:
“Traten de vivir con tranquilidad y enfrentar las situaciones que les toque, sabiendo que se puede, que a veces cuesta un poco más, pero que siempre hay personas solidarias que te van a apoyar, y disfruten de la vida”.
