Iliana María Firpo Abella, de 51 años, es hija de Roberto, el argentino buen mozo, y de Hilda, conocida por todos como Chichita. Su madre era hija de una familia duraznense vinculada al comercio Abella, en Villa del Carmen, y con campo en esas inmediaciones. Hilda se casa muy jovencita con Roberto y tienen tres hijas: Rossana, Andreina e Iliana, la menor. Sus padres se radican en Florida, siendo dueños de la fábrica de dulce de leche y caramelos Berta.
Por Anabela Prieto Zarza
El género femenino sigue primando en esta linda familia. Iliana es mamá de tres hermosas hijas: Guillermina, Candelaria y María Paz. Tiene cuatro sobrinas: dos son hijas de Rossana y dos de Andreina. Con inmenso amor agrega: “Soy tía abuela de Aurora”.
Iliana nace y crece en la ciudad de Florida, donde concurre a la Escuela Artigas, luego al Liceo N.º 2 y culmina sus estudios secundarios en el Liceo N.º 1. Siempre fue una estudiante sobresaliente, trataba de esmerarse y lo lograba. Su hermana había comenzado la carrera de Odontología. Quizá por imitarla, comienza la misma carrera, pero desiste porque no le gusta. Volver a Florida no era una opción. Comienza a trabajar como vendedora en una boutique de ropa para niños en Montevideo. Quería seguir estudiando, le gustaba Medicina. Cursa la Licenciatura en Enfermería y Asistente Dental, culminado ambas. Como asistente dental nunca ejerció.
Mientras estudiaba nunca dejó de trabajar, sobre todo en vacaciones. Le gustaba tener independencia económica y era buena en atención al público. Quien conoce a esta simpática y siempre sonriente rubia de ojos celestes no pone en duda el éxito en su trabajo, que por lo general desempeñaba en locales comerciales de los shoppings.
Una vez que alcanza su título, conoce al papá de sus hijas y el destino la lleva a Florida. Como licenciada en Enfermería, su vida transcurre entre Montevideo, tres días en el Hospital Británico, y tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos en Florida.
También trabajó en el Servicio de Acompañantes de Florida, SACOF, porque siempre tuvo la capacidad y la posibilidad de tener multiempleo.
En 2009, por razones laborales, se vienen a vivir a Durazno. Se presenta en CAMEDUR, donde ingresa a trabajar en el área de diálisis y en la Escuela de Enfermería Soles del Yí.
Ya habían nacido sus dos hijas mayores, Guillermina y Candelaria. El tiempo con la familia era la motivación para elegir en qué tareas desarrollarse personal y profesionalmente. Comienza con el SEP, Servicio de Acompañantes.
Ocupó la Jefatura del Departamento de Enfermería de CAMEDUR durante dos años. Su espíritu emprendedor le permitió implementar cambios que la hicieron muy feliz. Eso la llevó a buscar nuevos horizontes, a apostar a más. Comenzó a dedicarse 100 % a su propia empresa y SEP tuvo toda su atención.
Tuvo un pasaje por la Administración Pública, dado que postuló y trabajó en el Ministerio de Salud Pública, en la Dirección Departamental de Salud.
Otra rama de actividad en el área de la salud en la que incursionó en la escuela de enfermería, ENEDUR, donde era la directora. En esa época, y mientras desarrollaba esas tres actividades, nace su hija menor, María Paz. Deja ENEDUR; nuevamente, la opción es tiempo con su familia.
Posteriormente, durante la pandemia, muchos trabajadores foráneos vienen a trabajar a Durazno por las obras de UPM, el Ferrocarril Central, entre otras. Necesitaban realizarse los carnés de salud para ingresar a trabajar o renovarlos. Era época de distanciamiento social, las personas no se podían agrupar en ningún lado. Su amiga, Silvana López, por su actividad inmobiliaria, recibía consultas permanentes sobre cómo resolver esta necesidad insatisfecha en el medio local.
Ambas, motores fuera de borda, instalan CLINICAL CENTER, donde además de ofrecer los análisis para el carné de salud, han incorporado una cantidad de servicios de laboratorio, así como medicina laboral, ecografías, odontología, consultas médicas en general y especialidades. Fue un boom y el crecimiento superó las expectativas. La clínica funciona en la calle Petrona Tuboras 434 de la ciudad de Durazno y atiende usuarios de todo el departamento y localidades vecinas.
Mientras tanto, el SEP, ubicado en la calle Herrera 921, sigue creciendo e incorporando cada vez más prestaciones. No se trata solo de un servicio de acompañantes en hospital, sanatorio y domicilio, sino de una atención personalizada y llevada a cabo por profesionales debidamente capacitados. Además, se atiende enfermería en sede y en domicilio y se pone a disposición de los socios actividades como gimnasia, zumba, crochet, estimulación cognitiva, yoga, entre otras. La empresa tiene convenios con otras empresas de odontología y podología, y con firmas como San Roque, Audical y Óptica Baicon. La empresa brinda cobertura en todo el país, lo cual da tranquilidad al socio de que recibirá asistencia en todo el territorio nacional.
Para Iliana, como titular de la empresa, y así lo transmite a su equipo, lo importante no es solo captar al socio, sino también cuidarlo, mantenerlo y, para eso, es fundamental brindar una atención de excelencia.
También hacerlo partícipe de beneficios y sorteos. Por ejemplo, el que se logra con el programa de socio referido, a quien se le concede un mes gratis por cada socio que acerque a la empresa, o los sorteos de TV o cuotas gratis entre los socios que están al día con sus obligaciones.
Para Iliana es sumamente importante la capacitación del personal. Es muy cuidadosa con la selección del mismo, fundamentalmente de las cuidadoras. Las primeras entrevistas laborales las realiza ella, luego la psicóloga y finalmente la Licenciada en Enfermería.
“Tener extremo cuidado en este aspecto, y la capacitación continua que hacemos de nuestro equipo, hace que no tengamos quejas de nuestros usuarios. También nos importa nuestro personal, que estén cómodos; por ello siempre estamos atentos a cómo se sienten, cómo están avanzando, conocer por qué dificultades pueden estar atravesando. Promovemos que los acompañantes con más experiencia en la empresa acompañen y orienten a los que recién ingresan. Se realizan consultas de satisfacción con los usuarios, que nos dan información útil para mejorar nuestros servicios. Cada dos o tres meses se realizan reuniones de capacitación y camaradería, como celebración de los cumpleaños, y un curso de carácter anual”.
En el año 2021 se va a vivir a Punta del Este, optando por la tranquilidad del lugar, así como por la oferta educativa para sus hijas: colegio y liceo bilingüe, doble horario y oferta universitaria para el futuro, así como la cercanía a Montevideo. Además, era un lugar muy atractivo pensando en el día en que decidiera acceder a su jubilación.
“En realidad fui muy audaz. Había dejado todo atrás cuando me vine a Durazno. Ahora lo volvía a hacer: dejar atrás mi ciudad adoptiva, a la que quiero y debo mucho, a mis amistades y vínculos y, de alguna manera, empezar de nuevo. Pero, así como cuando me fui de Florida seguí volviendo por mis empresas, los ELEPEM: Las Hortensias y Los Olivos; sigo volviendo a Durazno por Clinical Center y el SEP, que además tiene sucursal en Sarandí del Yí. Mi vida es un viaje continuo entre Punta del Este, Florida, Durazno y Sarandí del Yí. Soy feliz, trabajo mucho, pero hago lo que me gusta. Además, en Punta del Este también hago cosas, también tengo mis emprendimientos”.
Esta mujer imparable llega a Punta del Este y siente que tiene que empezar de nuevo. Instala un ELEPEM (Establecimiento de Larga Estadía para Personas Mayores, antes llamados Residenciales), SINTRA, supongo que lleva el nombre por la mágica Villa de Portugal. Abre una empresa de limpieza que se llama White y, con su mejor amiga, abre otro ELEPEM, Calma, en la ciudad de Punta del Este.
En sus tiempos libres, que la verdad no sé cuándo los tendrá, supongo que mientras conduce, le encanta crear, hacer cosas nuevas. Trabaja mucho a distancia, su socio es el móvil, dirige sus empresas de forma remota y hace miles de kilómetros de carretera.
Cuando puede, dedica su tiempo a caminar, leer o mirar alguna serie.
Integra ADERAMA, la Asociación de Residenciales del Adulto Mayor en Uruguay.
Su sueño más grande era ser mamá y lo cumplió. Si hubiera podido, hubiera tenido más niños. Dedica su vida a la familia, que para ella es lo más importante: sus hijas y las familias de sus hermanas. Está comenzando a concretar el sueño de la casa propia en Punta, a su gusto, diseñada por ella. Le encantaría ser abuela cuando sea el momento, pero es algo que no depende de ella.
Desea viajar mucho, sobre todo con sus hijas.
En base a su experiencia, considera que siempre hay que proponerse metas alcanzables y cumplirlas, en un tiempo determinado.
“Cada año nuevo me impongo una meta y la cumplo. Hay algo que es inherente a mi persona, el positivismo. Es una herramienta fundamental para cumplir lo que te propones. Tengo una mente poderosa que me impulsa a cumplir con lo que me propongo, pero también cultivo aquello de ‘persevera y triunfarás’. Estos valores que poseo, mis hijas los perciben en mí y me lo dicen. Eso me hace muy feliz”.
