El canto, el baile y el Zumba: la hora feliz de Alejandra

Alejandra Yanet Figueira Garrido, hija de Raquel Figueira, fallecido, e Ilda Garrido, es la menor de cuatro hermanos: el mayor por parte de padre y los otros dos por parte de madre.

Por Anabela Prieto Zarza

Es la mamá de Andrés Cabrera, de 27 años, con quien tiene un vínculo muy especial, dado que, desde que él tenía 5 años, le tocó ser madre y padre a la vez.

Y es la orgullosa abuela de Santino, que cumple 4 añitos en noviembre. “Es lo más importante para mí”. También es parte de su familia Rosana Trucido, la mamá de Santino y su nuera. Agrega: “Mi hijo es un ser humano extraordinario, que siempre está ahí y nunca me suelta la mano, y Rosana es como una hija para mí”.

Nació en Durazno y creció en el barrio del Liceo Rubino. Fue a la Escuela N.º 7 de La Amarilla y después a la Escuela N.º 1. Su papá era militar de la Fuerza Aérea y estuvo destinado en Paysandú, a donde fue con toda su familia. Por eso, Alejandra tuvo un pasaje durante un año por una escuela de esa ciudad.

Fue al Liceo Rubino, donde cursó hasta tercer año. No le gustaba mucho el liceo, pero además le gustaba trabajar, tener lo suyo y ser independiente económicamente. Jovencita, empezó a trabajar de niñera, luego en servicio doméstico y posteriormente ingresó en una tienda, donde trabajó durante nueve años como cajera, hasta que la misma cerró sus puertas.

En su juventud y durante 4 años, fue la voz femenina de Fogata Tropical. Una época maravillosa en la que compartió escenario con ese grupo Tropical, que le dejaron recuerdos inolvidables.

Rápidamente ingresó al Super 18, donde trabaja desde el año 2018 hasta la fecha. Lo hace en el área de atención al público, por elección, ya que evita lugares de estrés como volver a ser cajera. Socializar está en su carácter, así que se siente cómoda en su trabajo.

Siempre le gustó bailar. Fue así que comenzó a asistir como alumna a clases de ritmo latino con María Claudia Suárez, en el CIB Varona.

Después, también como alumna, se vinculó con el Zumba. Se enamoró. “Allí vas a divertirte, a dejar todo atrás, a generar alegría. Salís renovada. Es tu hora feliz”. Algunas compañeras, viendo que le gustaba tanto y que lo hacía muy bien, comenzaron a estimularla para que se formara como entrenadora de Zumba, que hiciera el curso, que iba a tener mucho éxito y que podría dar clases ella misma.

Su papá se enferma y fallece. “Papá era todo para mí y creo que, para aliviar el dolor y refugiarme de la tristeza que sentía, hice el curso de Instructora de Zumba en Colonia”.

Comienza a dar clases particulares en Durazno, primero en el Pelotaris y luego en el Complejo del Santa. La convocan del CIB Varona y cumplió el sueño de dar clases allí. Tuvo el grupo más grande de todos: 114 mujeres a las que les llevaba alegría y diversión.

También dio clases en los CIB Moroni y Zona Este. Fue un periplo de ocho meses que, si bien la hacía muy feliz, implicaba correr de un lado para otro y no le daban los tiempos ni le rendía económicamente. Por eso, renunció para continuar trabajando con sus grupos particulares.

Una lesión en uno de sus brazos ha provocado que deje de trabajar con sus grupos. No lo hizo, en cambio, con las clases en la Asociación Down, donde sigue trabajando hasta ahora, porque con esos niños siente que está dando mucho más que una clase de Zumba y se carga de amor y energía.

Hizo el curso de Zumba Gold, adaptado a personas de la tercera edad, que daba en el Adulto Mayor. También tuvo que dejarlo por su tema de salud, que quizá, una vez solucionado, le permita retomar esas tareas.

Cuando le pregunto por qué en redes sociales figura como Zin Alejandra Figueira, me explica que el “Zin” significa instructor.

Haber ingresado al mundo del Zumba le dio muchas satisfacciones. Viajó a todo el país y también al exterior para participar de eventos y encuentros. “El Zumba es tu hora feliz, vas allí a divertirte, salís diferente de la clase”.

Cree que cumplió con su objetivo, para sí misma y para los demás, mujeres y hombres que participaban de sus clases.

Actualmente se dedica a realizar excursiones. Es un emprendimiento que lleva adelante con el esposo de su mamá, Jorge San Martín. Se plantean destinos a nivel nacional, llegando a lugares turísticos y comerciales. También van al exterior, como Buenos Aires.

Son viajes de camaradería. Llevan gente de la rama del Zumba, del Adulto Mayor, compañeros de trabajo y familia. Es gente que tiene vínculos entre sí, aunque también se crean nuevos vínculos, porque los grupos que se forman son familiares y, además de pasear y conocer, tienen como meta compartir momentos de esparcimiento y diversión.

Para contactarla pueden comunicarse con ella a través del Cel: 091 226 077 o en redes sociales:

Facebook: ZinAlejandraFigueira

Instagram: @ZinAlejandraFigueira

En los tiempos libres, su principal actividad es disfrutar de su nieto. Lo retira del jardín de tarde y se queda con él. “Me cambió la vida por completo, es mi cable a tierra”. También le gusta salir a caminar y viajar.

No tiene sueños que cumplir porque ya los cumplió. Soñaba con ser instructora, llegar al CIB Varona y ya lo logró.

Durante toda su vida se ha regido por una premisa determinante: “Persevera y triunfarás, porque las cosas que nos proponemos no llegan fácilmente, hay que luchar y trabajar por ellas, no alcanza con solo desearlas, hay que hacer lo necesario para que ocurran, tener constancia, esforzarse y no rendirse nunca”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *