En esta columna de hoy hablaremos de Federico “Fefo” Bouvier, fotógrafo y divulgador coloniense que durante más de una década ha unido la observación astronómica con el paisaje uruguayo. El recorrido comenzará con los telescopios heredados de su abuelo y la cámara con la que empezó a fotografiar en 2011; continuará con sus seis imágenes seleccionadas por la NASA, el proyecto Mirá las Estrellas, sus exposiciones y su defensa de los cielos oscuros; y llegará hasta los grandes observatorios de Chile, el lanzamiento de Artemis II y su próxima participación en el Congreso PHOS. Su obra no se limita a mostrar estrellas: busca recuperar una parte del territorio que la iluminación de las ciudades volvió cada vez más difícil de contemplar.
Antes de que Federico “Fefo” Bouvier aprendiera a fotografiar el cielo, hubo un altillo, varios instrumentos ópticos y una historia familiar que no llegó a conocer directamente.
Su abuelo había sido óptico y aficionado a la astronomía. Murió antes de que Bouvier naciera, pero dejó telescopios, binoculares y libros guardados en la casa de su abuela. Durante la adolescencia, Fefo comenzó a utilizar aquellos objetos y encontró en ellos una forma de aproximarse a una persona ausente. A los 14 o 15 años ya explicaba a familiares y amigos los acontecimientos del firmamento y había comenzado a escribir un blog sobre astronomía y fenómenos celestes.
Bouvier nació en Montevideo el 26 de octubre de 1990, pero creció y desarrolló buena parte de su vida en Colonia del Sacramento. Al terminar la educación secundaria empezó a trabajar en la agencia de viajes de su padre. Mientras atendía al público y aprendía sobre turismo, continuaba formándose de manera autodidacta en astronomía.
La cámara apareció en 2011. Una de sus hermanas comenzó a estudiar fotografía y compró una réflex semiprofesional que le permitió utilizar. Con ese equipo realizó sus primeras imágenes y algunos trabajos comerciales. Al principio le interesaban especialmente las conjunciones planetarias: esos momentos en los que dos o más cuerpos celestes parecen aproximarse al ser observados desde la Tierra.
Aquella curiosidad fue convirtiéndose en un método. La astrofotografía exige estudiar el movimiento de la Luna, el Sol, los planetas y la Vía Láctea; conocer la orientación del paisaje, seguir el pronóstico meteorológico y prever el acceso a lugares alejados. Una imagen puede depender de una ventana de pocos minutos después de varias horas o noches de espera. La técnica no elimina el azar, pero permite estar preparado cuando aparece.
En 2013, un problema de salud obligó a su padre a retirarse de la agencia. Fefo y su hermano quedaron al frente del negocio, aunque ninguno sentía por aquel trabajo la misma vocación que había sostenido al fundador. Con el acuerdo familiar decidieron cerrarlo y Bouvier comenzó a dedicarse plenamente a la fotografía. Ese mismo año, el proyecto Flâneur – Exposición Fotográfica por Fefo Bouvier fue seleccionado por el Fondo Regional para la Cultura. La propuesta reunía imágenes de Colonia del Sacramento y sus alrededores trabajadas mediante procedimientos contemporáneos de edición y posproducción.
También en 2013 llegó la primera de sus seis selecciones en Astronomy Picture of the Day, el archivo que diariamente publica una imagen astronómica acompañada por una explicación profesional. Difundida el 19 de setiembre, la fotografía mostraba la Luna, Venus y el planeta Tierra desde la costa de Colonia, con la isla San Gabriel y las luces de Buenos Aires sobre el horizonte del Río de la Plata.
Allí ya aparecía una característica que definiría su obra. Bouvier no aislaba los astros del mundo terrestre: construía una relación entre ambos. El cielo adquiría sentido por la presencia del río, las islas, las sierras, las dunas o las figuras humanas. Sus fotografías no se proponían solamente mostrar qué había sobre nuestras cabezas, sino encontrar una composición en la que el paisaje uruguayo pudiera reconocerse dentro de una escala mucho mayor.
La segunda selección de la NASA llegó el 20 de febrero de 2018. La imagen registraba un eclipse solar parcial desde la costa de Colonia. En el primer plano aparecía la isla Farallón con su faro; detrás se distinguían los edificios de Buenos Aires y, cerca del Sol, un avión proporcionaba una referencia inesperada de escala. Desde 2019, la fotografía integró la muestra itinerante Eclipses solares en Argentina, presentada en el Planetario de Buenos Aires y otras localidades.
Para entonces, Bouvier llevaba varios años recorriendo Uruguay y había detectado una carencia: era difícil encontrar información ordenada sobre los mejores sitios públicos para observar y fotografiar el cielo. De esa búsqueda surgió Mirá las Estrellas, seleccionado en la convocatoria 2019 del Fondo Concursable para la Cultura del Ministerio de Educación y Cultura y desarrollado públicamente desde 2020, con el respaldo posterior del Ministerio de Turismo.
El proyecto no consistió únicamente en reunir imágenes espectaculares. Bouvier recorrió diferentes regiones, fotografió sus paisajes nocturnos y construyó una base de información para quienes quisieran contemplar las estrellas. Para seleccionar los lugares consideró la calidad de la oscuridad según la escala de Bortle, el predominio del entorno natural, la facilidad de acceso, la seguridad necesaria para permanecer durante la noche y el valor cultural, arqueológico o patrimonial de cada sitio.
El Cerro de la Buena Vista, en la zona de Barra de Valizas; el Cerro Catedral, en Maldonado; el Salto del Penitente y el Valle del Hilo de la Vida, en Lavalleja; las Sierras de Mahoma, en San José, y distintas zonas del norte fueron incorporándose a ese mapa. La fotografía funcionaba como registro, pero también como invitación: mostraba la existencia de un Uruguay nocturno que gran parte de la población urbana ya no puede observar.
La contaminación lumínica se convirtió así en uno de los temas centrales de su trabajo. El exceso o la orientación inadecuada de la iluminación artificial no solamente ocultan las estrellas: también modifican los ecosistemas, alteran los ritmos naturales y cambian la experiencia de los paisajes. En Colonia del Sacramento, incluso la luminosidad de Buenos Aires puede reflejarse en las nubes bajas y afectar el horizonte nocturno a decenas de kilómetros de distancia.
En abril de 2021 se incorporó como defensor a la red de DarkSky International, organización dedicada a preservar la oscuridad natural y promover una iluminación exterior responsable. Ese año también obtuvo el Premio Intendencia de Rivera del concurso Rutas UNESCO Uruguay. Su fotografía Valle del Lunarejo fue elegida como la mejor imagen dedicada a la Reserva de Biosfera Bioma Pampa–Quebradas del Norte, un reconocimiento que volvió a vincular su trabajo con la conservación del paisaje.
El 16 de diciembre de 2021 llegó su tercera selección en Astronomy Picture of the Day. Gemínidas del Sur fue realizada durante la noche del 13 al 14 de diciembre en un campo de Risso, departamento de Soriano. La composición reunió una hora y media de registros de la lluvia de meteoros mientras las luciérnagas aparecían sobre el terreno iluminado por la Luna. El cielo y la vida mínima del campo convivían dentro de una misma escena.
La cuarta selección fue publicada el 30 de mayo de 2022. Bouvier había intentado registrar un eclipse desde Colonia, pero las nubes ocultaron el fenómeno. Cuando ya se disponía a retirarse, aparecieron detrás de las islas unos rayos crepusculares de un rojo intenso. La imagen nació de aquello que había frustrado la planificación inicial. Entre octubre y diciembre de ese año, el Planetario de Montevideo presentó por primera vez la exposición individual Mirá las Estrellas.
En 2023 se produjeron las dos selecciones restantes. El 25 de febrero fue difundida una conjunción registrada sobre el Río de la Plata: la Luna creciente, Venus y Júpiter, captado poco antes de ocultarse detrás del borde lunar. La sexta imagen, publicada el 20 de junio, abrió una dimensión diferente. El Ñandú en la Vía Láctea surgió del contacto con la investigadora Camila Gianotti, quien estudiaba las relaciones entre los cerritos de indios, los ciclos astronómicos y las formas que diferentes pueblos originarios reconocían en el cielo.
Bouvier viajó a Cabo Polonio y compuso la imagen con la silueta de una escultura de María Micaela Guyunusa, realizada por Diego Kröger. En las zonas oscuras de la Vía Láctea aparecía la figura del ñandú y la Cruz del Sur se asociaba con su huella. El ilustrador Alfonso “Fonchi” Rosso trazó sobre la fotografía la forma del animal. La obra mostró que el cielo no contiene únicamente cuerpos celestes: también conserva relatos, conocimientos y maneras culturales de interpretar el universo.
Mirá las Estrellas continuó circulando: en febrero de 2023 llegó al Centro Cultural Bastión del Carmen y entre noviembre y diciembre se presentó en Espacio Bianki, ambos en Colonia del Sacramento. Entre agosto y setiembre de 2025 regresó al Planetario de Montevideo. Las exposiciones trasladaron al espacio público una experiencia que había comenzado en caminos, sierras y costas alejadas de la iluminación urbana.
En 2025, Bouvier se convirtió en el primer uruguayo seleccionado para el Astronomy in Chile Educator Ambassadors Program. Entre el 27 de junio y el 7 de julio integró un grupo de diez participantes que recorrió algunos de los principales centros de investigación astronómica de Chile, entre ellos ALMA, Gemini Sur y el Observatorio Vera C. Rubin. La experiencia reunió a educadores, comunicadores, artistas y astrónomos y contó con el respaldo de la National Science Foundation de Estados Unidos.
De ese viaje surgió el documental Astronomía en Chile: ciencia y cosmovisión bajo cielos profundos, presentado el 30 de diciembre de 2025 en el Planetario de Montevideo. La película vinculó la investigación científica realizada en los grandes observatorios del desierto de Atacama con las cosmovisiones ancestrales desarrolladas bajo ese mismo cielo. En febrero de 2026, Bouvier reunió ese trabajo y Mirá las Estrellas en la Galería a Cielo Abierto de la plaza 25 de Agosto de Colonia, el mismo lugar al que había llevado por primera vez los telescopios conservados por su abuela.
El 1.º de abril de 2026, su vínculo con la divulgación astronómica alcanzó otro momento excepcional. Invitado por el programa NASA Social, presenció desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, el lanzamiento de Artemis II. La misión llevó a cuatro astronautas alrededor de la Luna y regresó a la Tierra el 10 de abril, después de nueve días de viaje. Fue el primer vuelo tripulado al entorno lunar en más de cincuenta años. En julio, la propia NASA incorporó el testimonio de Bouvier a un episodio en español de su pódcast Universo curioso.
Su trayectoria continúa vinculando fotografía, formación y comunicación. Los días 8 y 9 de setiembre de 2026 participará como disertante en la tercera edición del Congreso de Fotografía PHOS, que se realizará en el Salón Azul de la Intendencia de Montevideo.
Desde aquella cámara compartida con su hermana hasta el lanzamiento de una nave rumbo a la Luna, el recorrido de Fefo Bouvier puede medirse a través de fechas y reconocimientos. Sin embargo, el núcleo de su trabajo permanece en otra parte: en las horas de espera, los caminos hacia lugares remotos y la voluntad de mostrar aquello que la luz artificial fue borrando de la experiencia cotidiana.
Sus fotografías recuerdan que la noche no es un espacio vacío que deba ser necesariamente vencido o iluminado. También es paisaje, memoria, conocimiento y patrimonio. Cuando las luces se apagan, no desaparece el país. Aparece otro.


