Walter Reyno, el actor que hizo del teatro su vida

Integrante histórico de El Galpón, Walter Reyno desarrolló una trayectoria de más de cinco décadas marcada por el trabajo de elenco, el exilio durante la dictadura y una vida dedicada a la formación y al teatro independiente.

Walter Reyno nació en Montevideo en 1935 y se integró a El Galpón a comienzos de la década de 1960, en plena expansión del movimiento de teatro independiente uruguayo. Su formación se dio dentro de la propia institución, bajo la influencia de su fundador, Atahualpa del Cioppo, cuya concepción del teatro como herramienta cultural y social marcaría de forma decisiva su carrera.
Desde sus primeros años participó en montajes de autores clásicos y contemporáneos, consolidando un perfil de actor de conjunto, identificado con la tradición del elenco estable. Esa pertenencia colectiva sería una constante a lo largo de toda su trayectoria.

Uno de los momentos más determinantes en su vida artística llegó en 1976, cuando la dictadura clausuró El Galpón y el grupo debió exiliarse en México. Reyno formó parte del elenco que continuó trabajando en el exterior durante ocho años. En ese período, además de mantener la actividad teatral, el colectivo realizó giras por distintos países de América Latina, ampliando su experiencia escénica y sosteniendo la identidad del teatro uruguayo fuera del país.
Con el retorno de la democracia, en 1984, regresó a Montevideo junto al grupo y participó activamente en la reconstrucción artística e institucional de la sala. En las décadas siguientes integró numerosos montajes, abordando repertorios diversos y manteniendo una presencia constante en la cartelera nacional.

Paralelamente desarrolló una importante tarea como docente y formador dentro de la Escuela de El Galpón. Para varias generaciones de actores, su trabajo estuvo asociado al rigor del oficio, la disciplina de ensayo y una concepción del teatro basada en la escucha y el trabajo colectivo por encima del lucimiento individual.
Su actividad también se extendió al cine y la televisión, participando en producciones nacionales y regionales, aunque siempre mantuvo al teatro como eje central de su vida profesional.

A lo largo de más de cincuenta años de carrera, Walter Reyno construyó una trayectoria sin estridencias mediáticas, pero de profundo reconocimiento dentro del ambiente teatral. Su figura representa una de las tradiciones más sólidas del teatro uruguayo: la del actor que sostiene las instituciones, transmite el oficio y entiende la escena como un trabajo de largo aliento.
Falleció en 2014, dejando una huella que permanece en los escenarios, en sus alumnos y en la historia reciente del teatro independiente del país.