Actor, director y docente, Villanueva Cosse es una de las figuras centrales del teatro rioplatense. Desde sus comienzos en el movimiento independiente hasta el exilio durante la dictadura y su posterior regreso, su trayectoria refleja el compromiso con el oficio y con una forma de entender el teatro como trabajo, pensamiento y resistencia.
Nacido en Montevideo en 1934, Villanueva Cosse creció en un tiempo en el que el teatro independiente uruguayo comenzaba a consolidarse como un espacio de creación, formación y debate. Allí encontró su lugar. No llegó desde la fama ni desde los grandes escenarios comerciales, sino desde el trabajo colectivo, el ensayo permanente y la construcción paciente de un oficio.
Sus primeros pasos estuvieron vinculados a grupos del movimiento independiente, donde la formación del actor era entendida como un proceso riguroso y continuo. Esa etapa marcaría toda su carrera: para Cosse, el teatro nunca fue un lugar de exhibición, sino un espacio de investigación sobre el cuerpo, la palabra y el vínculo con el público.
Durante las décadas de 1960 y comienzos de 1970 se consolidó como actor y director, participando en montajes que formaron parte de una generación que buscaba un teatro comprometido con su tiempo. Pero el golpe de Estado de 1973 cambió el rumbo de muchos artistas uruguayos. Como tantos otros, Cosse debió partir al exilio.
Su destino fue Argentina y posteriormente España, donde continuó trabajando como actor y director. Lejos de su país, el teatro se convirtió también en una forma de sostener la identidad y el sentido de pertenencia. Fueron años de trabajo intenso, de adaptación y de continuidad en el oficio, aun en contextos adversos.
Con el regreso de la democracia volvió a Uruguay, donde retomó su actividad artística y docente. Desde entonces ha sido una presencia constante en la escena nacional, tanto en el teatro oficial como en el independiente, además de participar en cine y televisión. Paralelamente, su tarea como formador de actores ha sido uno de los aspectos más influyentes de su trayectoria.
A lo largo de más de sesenta años de carrera, Cosse ha sostenido una idea clara del teatro: disciplina, compromiso y trabajo colectivo. Lejos de los circuitos mediáticos, su figura se construyó en el escenario, en las salas de ensayo y en las aulas, formando generaciones y manteniendo viva una tradición que entiende al teatro como cultura y como oficio.
Hoy, con nueve décadas de vida y más de seis de trayectoria, Villanueva Cosse representa a una generación que hizo del escenario un lugar de permanencia. Una vida atravesada por el teatro, por sus crisis y sus transformaciones, pero siempre sostenida por la misma convicción: el teatro no es un momento de éxito, sino una forma de estar en el mundo.
