El escenario del Festival recibió al artista argentino Diego Torres, en una noche cargada de energía, baile y emoción. La bienvenida estuvo a cargo del Intendente de Durazno, Felipe Algorta Brít, quien agradeció especialmente su presencia en “nuestro festival”.
En conferencia de prensa, Torres expresó su entusiasmo por participar por primera vez del evento junto a su banda: “Es un festival con tanta historia, tan importante. Venimos con muchas ganas y mucha ilusión de encontrarnos con el público”.
Consultado sobre su extenso repertorio, explicó que elegir una canción siempre resulta difícil: “Es como para un padre con muchos hijos. Hay canciones asociadas a momentos de mi vida y otras que significan mucho para la gente, que me permitió acompañar a familias que crecieron escuchándolas. Son muchas las que me llegan al corazón y me identifican”.
También se refirió a su más reciente trabajo discográfico, Mi Norte y Mi Sur, al señalar que no remite a puntos cardinales geográficos sino emocionales: “Habla de los vaivenes de la vida, de cuando estamos arriba y abajo. Es un disco que me identifica mucho y tiene grandes invitados”.
Uno de los ejes destacados del intercambio con la prensa fue el vínculo histórico entre la música de Uruguay y Argentina. En ese marco, Torres subrayó la influencia uruguaya en su recorrido artístico: “Uruguay es el vecino de enfrente con el que nos criamos. Hemos crecido juntos, jugando en el mismo barrio que es el Río de la Plata”.
En ese repaso, mencionó a referentes fundamentales como Rubén Rada, Jaime Roos, Jorge Drexler y Hugo Fattoruso, además de recordar su vínculo personal con Carlos Páez Vilaró. “Son músicos y artistas tremendos. Por eso digo que Uruguay es un amigo, el vecino de enfrente con el que nos hemos acompañado”, concluyó.
Con un show que invitó a cantar y bailar de principio a fin, Diego Torres dejó su huella en una nueva noche inolvidable del Festival.
