María Nancy Pereira Palacio, de 67 años, es hija única del matrimonio formado por Beatriz, de Puntas de Villasboas, y Ricardo, de Carlos Reyles. Es mamá de Beatriz (45) y abuela de Ezequiel (25), Franco (20) y Ana Clara (17).
Por Anabela Prieto Zarza
Vive, desde que tenía un año, en la misma casa sobre la Avenida Salaberry. El paso del tiempo cambio mucho la zona.
De niña fue al Colegio Inmaculada Concepción y cursó 6º año en la Escuela 8. Hizo Secundaria en el Liceo Rubino hasta 6º de liceo. Siendo estudiante, estaba de novia con el padre de su hija, con quien se casó, y dejó 6º sin terminar. Fue mamá. Fue la alegría más grande que pudo tener en su joven vida.
Comenzó en UTU primer año de Administración y primer año de Ayudante de Arquitecto, que quedaron sin terminar.
Ingresó a trabajar al Frigorífico. Mientras tanto, hizo un curso de corte y confección en la UTU y se recibió. Después de trabajar durante 10 años en el Frigorífico, tuvo que dejar por problemas de salud.
Necesitaba trabajar, así que lo hizo como empleada doméstica y como niñera. Fue una actividad que desempeñó con mucho amor. “Creo que tuve suerte, porque las familias donde estuve me trataron con mucho cariño, me querían mucho y yo a ellos”.
En diciembre de 2009 se presentó a un llamado del camping y así ingresó a la Intendencia de Durazno, al Departamento de Servicios. En mayo de 2010 se instaló un programa informático nuevo en la Intendencia, de gestión de personal, y la integraron al equipo de la Oficina de Personal. La empresa proveedora venía a capacitar a los funcionarios, y Nancy trabajó allí durante 13 años, hasta que se jubiló. Con el tiempo, junto a sus compañeras, fue una de las que capacitaba a los demás funcionarios de toda la Intendencia y de las localidades del interior.
Ingresar a la Intendencia fue un cambio de vida y un desafío. Con 52 años tuvo que reinventarse. Llegó a tener el control de dos departamentos a su cargo. Aceptó el desafío con entusiasmo; no les teme, porque es una mujer inquieta, responsable y perseverante, motivada por su afán de superación y la humildad que la caracteriza.
Durante siete años, a partir de los años 90, comenzó a hacer teatro con Rosina Sosa en el Pequeño Teatro. Su hija creció dentro del teatro. Fue una experiencia transformadora para Nancy, liberadora. “Yo era tímida, pero Rosina me animó, sacó lo mejor de mí. La conocí en su mejor etapa. Me enseñó a pararme, a hablar. Herramientas que después me sirvieron en la vida. Cuando sentía los aplausos no podía creer. Rosina me dio un lugar. Recorrí muchos teatros de todo el país.”.
Agradece a la vida la existencia de su hija y de sus nietos. Habla con mucho amor y orgullo de ellos. “Mi hija sí estudió. Trabaja en OSE. Mis nietos Ezequiel y Franco estudian y trabajan. Ana Clara es bachiller. El año que viene se va a estudiar a Montevideo”.
Llegó al mundo de la comparsa invitada por Aidemar González, por la familia del Bocha y Zully, a quienes conoce de toda la vida. Se había divorciado y quería cumplir un sueño.
Fue a Montevideo a las Llamadas con Uráfrica y fue feliz. Una época maravillosa. Salió cinco años. Luego abandonó un tiempo, y después la invitaron de Reencuentro para salir como Mama Vieja. Lo hizo durante cuatro años.
Actualmente disfruta de la jubilación. Retomó la costura. Le gusta escuchar música, sobre todo clásica; leer sobre historia; le encantan las biografías. Googlea mucho. Le interesa el arte y la cultura en general: la historia del arte, la vestimenta; mira programas y videos sobre estos temas.
Es socia del Pequeño Teatro desde hace muchos años; por ahora no quiere comprometerse con otras actividades.
Si bien hacer teatro y participar en la comparsa fueron sueños cumplidos, Nancy quiere bailar folclore. No tengo dudas de que en cualquier momento la veremos bailando en algún grupo por ahí, porque no es de las mujeres que se quedan con cosas por hacer.
Se mantiene en contacto con el “grupo viejo de Personal”, las compañeras originales de la oficina, con quienes se siguen reuniendo y mantienen la costumbre de hacerse un viajecito de vez en cuando. Conservan una linda amistad.
Su vida es un ejemplo que transmite en una frase: “Aprovechen todas las oportunidades, luchen por lo que sientan y quieran, no se rindan”.
