Golpe de calor: señales tempranas a tener en cuenta

El aumento de las temperaturas vuelve clave reconocer los primeros síntomas del golpe de calor, una condición que no siempre aparece de forma repentina y que suele manifestarse con señales que muchas veces se subestiman.

El golpe de calor no siempre se presenta de manera brusca ni con síntomas extremos. En muchos casos, el organismo comienza a dar señales tempranas que suelen confundirse con cansancio, deshidratación leve o malestar pasajero.
Sensación de agotamiento sin una causa evidente, mareos leves, dolor de cabeza persistente, sudoración excesiva o, por el contrario, piel caliente y seca, son algunas de las alertas más frecuentes. También pueden aparecer náuseas, dificultad para concentrarse o una sensación general de confusión, especialmente durante jornadas de altas temperaturas.

Uno de los errores más comunes es normalizar estos síntomas y continuar con la actividad habitual, ya sea trabajo, actividad física o exposición prolongada al sol. Ignorar estas señales puede favorecer que el cuadro avance y se vuelva más severo.
Ante los primeros indicios, es fundamental interrumpir la actividad, buscar un lugar fresco o con sombra, aflojar la ropa y comenzar a hidratarse de forma gradual. Darle tiempo al cuerpo para recuperar su temperatura normal es una medida clave para prevenir complicaciones.

Reconocer las señales a tiempo y actuar con rapidez permite reducir riesgos y atravesar los días de calor de manera más segura, cuidando la salud en situaciones cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas.