CLAUDIO SILVEIRA SILVA

Uno de los grandes desafíos que actualmente enfrenta nuestro país, es el desarrollar la más preciosa ventaja comparativa que tienen sus habitantes: la aspiración de más educación y cultura, que es el deseo de alcanzar la perfección y el mejor conocimiento, siendo además la más efectiva herramienta contra la violencia.-

Por Saúl Moisés Piña

Comprobado está que existe una relación directa entre lo que cada sociedad dedica a la enseñanza y al cultivo del espíritu en su desarrollo humano.

La mayoría de los desafíos críticos que enfrenta el Uruguay, involucran en profundidad, la riqueza cultural de su población.

Es por eso que corresponde valorar aquellos que son protagonistas en el escenario de las artes, que generan el ingrediente básico para la mejor convivencia

.Hoy haremos referencia a un calificado artesano del cincel y el color, que tuvo la sabiduría de descubrir el cielo, para permitir la libertad del vuelo de su inspiración; nos referimos a Claudio Silveira Silva quien nació el 15 de enero de 1935, en Rio Branco.

Vivimos tiempos de particular dinamismo, donde lo material prevalece en la inquietud de las personas, que cotidianamente deben enfrentar las dificultades que la apasionante aventura de la vida implica.

Debemos fomentar la riqueza del conocimiento, que contribuye al desarrollo de ese alimento espiritual, que fomenta el amor y la fraternidad.

Silveira Silva, es algo más que un artista, porque la hermosura de sus trabajos reside realmente no solo en la belleza de sus temas, sino además en la profundidad de su contenido.

Para admirarlas en plenitud hay que ubicar al autor en la inmensidad de su entorno.

Claudio inició un camino de compromiso, que lo llevo de la mano hacia el éxito, hasta los exigentes ambientes europeos.

Durazno fue donde talló la más valiosa inspiración y cuna de su gran amor: su familia, quedando además como rico testimonio de su trabajo en esta ciudad, obras de elevada inspiración como “El Cristo”, el “Peón Rural” y valiosos tallados y pinturas,.

Claudio tenía la magia—que no se aprende en ninguna academia—de transformar, con el cincel del espíritu, el viejo árbol en la figura escultural que se eleva hasta la posteridad. Este hijo adoptivo de Durazno tuvo el privilegio de comprender, que el arte es la misión más sublime del hombre, que consiste en un empeño de una inteligencia, por comprender y hacer comprender al mundo.

En cada creación sus manos se dejaron llevar por los latidos del corazón, para plasmar, grabados, tallas o pinturas.

Encontró el camino en sus obras, de materializar lo espiritual, hasta hacerlo palpable.

Sus trabajos de naranjo, quebracho, peral, paraíso y plátano, logran rescatar todo un mundo relacionado con el escenario campesino de sueños, creencias y mitos.

Se afirma que en sus pinturas, acorta las distancias entre imágenes y técnica.

Supo encontrar el camino para llegar con su mensaje al hombre común, aquel que no suele tener idea alguna sobre lo que es Arte, pero que se emociona profundamente invadido por la magia del artista, que tiene el misterio para penetrar en el corazón del pueblo.

Silveira Silva logró cultivar su templo interior, encontrando la luz de la inspiración con la que adquirió su propia forma, que también nos transmitió a nosotros.