El protector solar es una herramienta clave para el cuidado de la piel, pero su efectividad depende en gran medida de cómo se lo utiliza. Cantidad insuficiente, mala aplicación o hábitos cotidianos pueden reducir su protección real y generar una falsa sensación de seguridad.
El uso del protector solar se ha vuelto habitual, especialmente en verano, pero eso no garantiza una protección adecuada. Especialistas en dermatología advierten que uno de los errores más frecuentes es aplicar menos cantidad de la necesaria. Para cubrir correctamente el cuerpo de un adulto se requiere una cantidad generosa; usar menos reduce de forma significativa el nivel de protección indicado en el envase.
Otro punto clave es el momento de aplicación. El protector debe colocarse antes de la exposición al sol, ya que necesita un tiempo previo para actuar correctamente. Aplicarlo una vez que ya se está al aire libre deja a la piel desprotegida durante ese lapso inicial, especialmente en horarios de radiación intensa.
La reaplicación suele ser otro aspecto descuidado. El sudor, el agua y el roce con la ropa disminuyen su efectividad. Por eso, se recomienda volver a aplicarlo de forma regular y siempre después de nadar o transpirar, incluso cuando el producto indique ser resistente al agua.
También es habitual olvidar zonas sensibles como orejas, cuello, labios, dorso de las manos y empeines, que reciben sol directo y pueden dañarse con facilidad. En estos casos, el uso de productos específicos, como protectores labiales con filtro solar, ayuda a mejorar la cobertura.
Existe además la creencia de que en días nublados o en actividades cotidianas no es necesario protegerse. Sin embargo, la radiación ultravioleta atraviesa las nubes y actúa incluso fuera del contexto de playa o piscina, durante caminatas, trabajo al aire libre o tareas diarias.
Desde la salud cotidiana, el cuidado de la piel no pasa por obsesionarse, sino por comprender cómo funciona la protección solar y usarla de forma consciente, combinándola con sombra, ropa adecuada y evitando la exposición en los horarios de mayor intensidad.
