Las tradicionales calles del Bertonasco van tomando color al sonar del chico, repique y piano, el pasado Domingo las agrupaciones locales acompañadas por cientos de fieles realizaron las tradicionales llamadas de San Baltasar, festividad tradicional que une al candombe, con los esclavos y los tiempos del Uruguay colonial.
por Pepe Temperan
Candombe es el nombre genérico que se le dio a las diferentes danzas, de origen africano, en estas tierras. Cada uno de estos más de 20 pueblos tenía su idioma, su forma de ser ver y sentir, su cultura, sus danzas y cantos (dependiendo la situación si era de celebración o funeral). El Candombe es el «producto»de la unificación en un único concepto.
Pero si hablamos de la conformación, del concepto musical, la danza, la simbología que va conformando el Candombe a lo largo de todo el siglo XIX, allí sí no hay dudas acerca de aportes de los diferentes pueblos africanos que mantuvieron sus Salas de Nación.
El papel que cumplió el Candombe fue fundamental, resistiendo a todos los embates de la esclavitud, a toda la represión constante y diaria que sufrían. Era una forma de reacción y rebeldía a las imposiciones y al avasallamiento de que eran objeto. Era mantener sus costumbres y mediante ellas sentirse vivos.
El Candombe tenía una riqueza instrumental impresionante, siendo la expresión cultural mayor de los afrouruguayos. Su raíz es inequívocamente africana.
Existían varias formas de ejecutarlo, dependiendo de la nación y también de si se estaba en una ceremonia dentro de la Sala de Nación o en la calle. No se puede establecer con precisión cuándo se comenzó a tocar caminando.
La riqueza instrumental del Candombe dentro de la sala era inigualable. Porque en la calle, cuando se iba en procesión o a saludar a las autoridades quienes daban la nota eran los tamborileros además de los personajes típicos, sobretodo del bastonero o escobero que dentro o fuera de Sala era un verdadero director de la «orquesta» del Candombe, aún no comparsa. Pero dentro de la Sala la riqueza instrumental aumentaba, al igual que los candombes que se realizaban en las «canchas» del Cubo del Sur o en otro lugar prefijado, en el que realizan una participación fija, sin caminar.
Ahí, en esos casos, a los tambores que se colgaban con una correa, llamada talín, que se cruzaba en el hombro derecho, se sumaban la tacuara, la huesera, el mate o porongo, la marimba, los palillos, trozos de hierro, el Macú (tambor ceremonial), a los que se agregaba la denominada Bambora.
Durante la época colonial, cuando el candombe estaba en su cenit, en su época cumbre, los africanos los organizaban todos los domingos, considerando grandes fiestas Año Nuevo, Navidad, Resurrección, San Benito, Virgen de Rosario y San Baltasar.
