El fin del año de cualquier calendario como ocurre con el ejercicio de toda actividad, es apenas un hito en el camino del tiempo.
Por Saúl Moisés Piña
Pero para las mujeres y los hombres, singularmente considerados, como para las comunidades, es una posta para el recogimiento y la reflexión, algo que resulta muy positivo en la dinámica de los seres humanos, como existencia del compromiso que implica el transitar por los complejos caminos de la existencia. Pero esta pausa de descanso, debe ser aprovechada también, como tiempo de reafirmación, de renovación o el cambio de propósitos, anhelos y esperanzas. En la natural euforia de las celebraciones propias del año que finaliza y los sentimientos que despierta lo que traiga el nuevo, el ser humano se hace una instancia para la crítica del pasado, dando fuerza y vigor al vuelo de la imaginación de nuevos proyectos, en alas de los sueños, que son uno de los privilegios de la capacidad vital en la vida de los hombres. Cuando en el escenario familiar en la noche de mañana 31, levantemos la copa para el brindis, será momento de felicidad compartida pero también, de profundo contenido íntimo. Será un encuentro con nosotros mismos, que deberemos ahondar en el sentido último de nuestra particular existencia, asumiendo, que debemos tener con nuestros semejantes una permanente actitud tolerante y fraterna, transitando por los caminos de la verdad.
Superando alegrías y tristezas personales, debemos tener la capacidad de emprender la lucha mas compleja y difícil de todas, que es la confrontación con nosotros mismos. Poder incursionar en nuestro templo interior, como forma de cultivar el genuino conocimiento personal, para conocer el de nuestros semejantes, como manera de interactuar en la sociedad y dar nuestra mejor contribución a la necesaria transformación de la vida. Tenemos que fomentar la tarea de hacer crecer el altruismo, y al amor en fraternidad
En nuestro Uruguay tenemos como meta del futuro, el logro de una modernización del espíritu que los nuevos tiempos exigen. El objetivo debe ser lograr que la generosa piedad de los fuertes, se ponga al
servicio de los más débiles, sin que ello determine una dependencia de por vida, o cuestionamiento a su autonomía como ciudadano. El amparo constante de los más necesitados, fue sin duda, la más humana de todas las constantes en el pensamiento y la acción, de recordados ciudadanos que prestigiaron la historia del Uruguay.
Este país requiere el concurso de todos los ciudadanos para recuperar el plano espiritual del respeto, la seguridad y la disciplina de conductas, en un compromiso con nosotros mismos, que es lo que en definitiva nos protegerá de los atropellos vandálicos que conducen a vidas vacías y deformantes de quienes no conocen valores.
Este país se forjó con la idealidad de Artigas, y ese rico legado es mucho más auténtico, sólido y profundo que cualquier alternativa foránea, que se pueda manejar como cosa certera.
El futuro es tiempo de compromiso y nuevos desafíos, para lo cual todos los orientales, tendrán que estar de pie y a la orden.-
Que el Nuevo Año sea portador de logros positivos, con la aspiración de que se concrete la satisfacción de los hambrientos de todas las hambres de noble inspiración.
La superación de los pobres de toda pobreza.
¡ FELICIDADES Y SALUD EN EL 2026 ¡
