María Esther Gilio: periodismo que preguntó sin permiso

Periodista, escritora y entrevistadora excepcional, María Esther Gilio construyó una obra marcada por la ética, la escucha y la incomodidad necesaria. Su trabajo dejó una huella profunda en el periodismo rioplatense, cruzando literatura y realidad sin concesiones.

María Esther Gilio nació en Montevideo en 1929 y desde muy joven entendió que el periodismo no era solo informar, sino interrogar el poder, los silencios y las certezas aceptadas. Comenzó su carrera en la prensa escrita en una época donde el oficio estaba dominado por hombres y donde preguntar de más podía costar caro.

Su trabajo como entrevistadora la volvió una figura singular: no buscaba declaraciones brillantes, sino grietas. Supo escuchar, incomodar y dejar hablar, logrando que sus entrevistados se revelaran muchas veces sin advertirlo. Esa forma de hacer periodismo la acercó naturalmente a la literatura, no como adorno, sino como herramienta de profundidad.

Durante los años de la dictadura fue detenida y luego se exilió, experiencia que marcó su mirada y reforzó su compromiso con una ética periodística firme. En el exilio continuó escribiendo y trabajando, siempre desde una posición crítica, sin victimización ni estridencias.

De regreso en democracia, su figura se consolidó como referencia. Publicó libros, dio talleres, fue leída y respetada por nuevas generaciones de periodistas. Nunca buscó el protagonismo ni la fama: su lugar fue siempre el de la pregunta justa, dicha en el momento exacto.

María Esther Gilio falleció en 2019, pero su obra sigue vigente. En tiempos de titulares rápidos y respuestas fáciles, su legado recuerda que el periodismo —cuando es verdadero— no tranquiliza: inquieta.