EDUCACION: HERRAMIENTA PARA LA LIBERTAD

En este país el agotamiento de un modelo social afecta la convivencia y promueve inseguridad y la reforma del Estado debe ser prioridad .

Por Saúl Moisés Piña

Un tiempo del Uruguay fue excepcional forjándose sobre la base de una exigencia de excelencia, ubicándose en materia de educación en un lugar de privilegio en América. Eran tiempos con un convencimiento ciudadano de un futuro mejor, donde lo prioritario no era mirar la pálida región, sino que buscaba reflejarse en lo mejor de Occidente.

La educación debe ser prioridad, ya que contribuye a la igualdad de oportunidades, brindando a todos los niños y jóvenes, independientemente de su condición social, las mismas oportunidades para el desarrollo de sus capacidades y talentos, contribuyendo al mejor conocimiento de las virtudes de la democracia, generando ciudadanos informados y con la posibilidad para pensar por sí mismos de manera crítica y responsable.

Más que socorros materiales que promuevan dependencia, y no suprimen la ignorancia y la pobreza material; solo la obra de una buena educación otorga la herramienta que facilita el tránsito por la vida. Sería interesante tener en cuenta los programas educativos en Japón, un país milenario donde tienen plena vigencia valores como el compromiso con el trabajo, la ética, la honradez y el amor al país. Allí, el índice de asistencia es del 91 % en Primaria y en Secundaria. La paralización de actividad en la educción no existe y los conflictos se subsanan mediante mesas de diálogo. El nivel es tal, que un egresado de Secundaria, tiene el mismo nivel educativo que un graduado universitario en Italia. Al finalizar Secundaria un examen decidirá si podrá ingresar en la Universidad. Es tan grande el esfuerzo que se requiere para pasar el sistema escolar nacional japonés, que aquellos que se gradúan, sienten que han superado la gran prueba de su vida. Los siguientes años universitarios se consideran como una recompensa muy disfrutable.

Se aplica un plan llamado “Cambio Valiente”, que es tan revolucionario que forma a los niños como “Ciudadanos del Mundo”. Aprenderán diferentes culturas y sus horizontes serán globales y no nacionales .El

programa es de 12 años y se basa en los conceptos: cero material de relleno, cero tareas y solo tiene 5 materias. Serán expertos en el manejo de la computación, leerán 52 libros por año. Tendrán el manejo de la aritmética de negocios y finanzas al dedillo. Con 18 años, hablan cuatro idiomas, conocen 4 culturas y 4 alfabetos. Pensemos que contra ellos tendrán que competir nuestros jóvenes. Es notorio que hoy la juventud tiene más conocimiento de vida y obra de jugadores de fútbol o de miembros de la farándula, que hechos relacionados con figuras históricas, de la ciencia y de la cultura uruguaya. En nuestro país hay una dependencia de niños y jóvenes de Internet, Android, las tablets y una larga lista de fuentes de información sin ningún tipo de valores, promoviendo un fenómeno nuevo llamado “autismo cibernético”, que según estudios médicos, causa aislamiento y atenta contra la libertad, la educación, la autoestima, la autonomía; potenciando una sociedad ciega, sin solidaridad y sin rumbo. La educación del pueblo es la primera necesidad democrática, ya que prepara las fuerzas propias para que cada grupo humano se baste a sí mismo y acredite el derecho de mostrarse libre y digno. Los que sepan hacer esto, tendrán su espacio ganado, en los cuadros del futuro.