Cuatro alumnos de la Escuela Nº 98 “El Tigre” desarrollaron un dispositivo capaz de detectar la presencia del insecto que amenaza a las palmeras. La propuesta nació tras notar cómo los árboles del propio patio escolar comenzaban a morir.
En el paraje El Tigre, próximo a la localidad de Tala, un grupo de cuatro alumnos encontró una respuesta tecnológica a un problema ambiental que afecta a buena parte del país: el picudo rojo, un pequeño gorgojo que perfora y destruye palmeras desde su interior.
Lo que comenzó como una simple observación en el entorno escolar —ver cómo las palmeras del patio se debilitaban y caían— se transformó en un proyecto innovador, guiado por su maestra Karina Martínez y con el apoyo de Ceibal.
El equipo, integrado por Franco Posente, Rosamaría Posente, Julieta Rodríguez y Lucas Silva, diseñó un sensor con micrófono de contacto que “escucha” los sonidos que produce la larva al alimentarse dentro del tronco.
Cuando el sistema detecta actividad del insecto, en la pantalla aparece una carita triste; si la palmera está sana, muestra un corazón. Una idea sencilla, práctica y de bajo costo que podría aplicarse en distintos puntos del país.
La propuesta no sólo evidencia un temprano acercamiento a la ciencia y la robótica, sino también un compromiso con la comunidad rural. “Los chicos mostraron una gran capacidad para investigar y hacer. Tienen mucho entusiasmo por aprender”, destacó su maestra.
El proyecto fue acompañado por la Escuela Nº 60 de Tala y recibió reconocimiento de la Intendencia de Canelones, que valoró el aporte educativo frente a una problemática ambiental real.
Desde el ámbito técnico, el dispositivo podría convertirse en una herramienta útil para detectar a tiempo la presencia del picudo rojo, una plaga que ha generado pérdidas considerables en jardines, plazas y avenidas de varios departamentos.
Pequeños investigadores, grandes ideas: en el corazón del medio rural, la curiosidad y la creatividad se combinan para cuidar el entorno.
