El poder de creer en lo que se hace

Josefina según su madre: “El amanecer trajo un cielo limpio, un día espléndido, esperado por todos. A las 3:15, cuando el silencio abrazaba la madrugada, nació Josefina. Primera nieta, primera sobrina, primera hija. Traía en sus manos la calma, en su llanto la promesa de nuevos comienzos, y en su llegada, la certeza de que el amor puede despertar a una familia entera.”

Por Anabela Prieto Zarza

Con 23 años recién cumplidos (el 12 de octubre), accede a compartir su valiosa experiencia de vida. Nació y creció en su “querido Durazno”. Concurrió al Jardín Nº83, luego a la Escuela Nº2, y al Liceo Nº2 (a media cuadra de donde vivía y vive aún). Hizo el bachillerato de energías renovables en el Polo Tecnológico y luego comenzó sus estudios universitarios en la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), en la carrera de Ingeniería en Energías Renovables, actualmente transita la recta final.

El pasaje por todas esas instituciones hizo que, día a día, se descubriera, y aún continúa haciéndolo. Conoció gente maravillosa de quienes aprendió y que la inspiraron mucho. En 2023 se unió al grupo de investigación de energía eólica marina, hoy llamado Grupo de Investigación de Energía Eólica (INEEO), de UTEC, en el que participa de forma activa. Ser parte de ese grupo e investigar le ha abierto muchas puertas para expandirse personal y profesionalmente, tanto que, por eso, el pasado año fue a Natal, Brasil, a un Congreso de Ingeniería Mecánica (CONEM) donde expuso los resultados de los trabajos que llevaban adelante junto con su compañero de investigación de ese momento.

Formar parte del grupo le ha dado la oportunidad de producir bibliográficamente, participando en artículos científicos y colaborando en la escritura de un capítulo de un libro.

Actualmente, se encuentra nuevamente en Natal realizando un intercambio en el Instituto SENAI de Inovação em Energias Renováveis (ISI-ER) para desarrollar las investigaciones que lleva adelante en su grupo. “Vine en agosto y regreso a Uruguay a fines de noviembre.”

“El ISI-ER es uno de los centros más importantes de innovación tecnológica y científica en Brasil y América Latina. Desde Natal impulsa proyectos de energía eólica, solar e hidrógeno verde, y será el responsable de instalar los primeros aerogeneradores offshore del país, marcando un hito histórico para la región y para el futuro energético de Brasil” nos cuenta.

Josefina ya conocía Natal, pero esta vez lo está viviendo realmente como una natalense y no como turista. Está aprendiendo desde lo cultural, como el portugués nordestino, hasta lo académico, “donde estoy creciendo exponencialmente en mi conocimiento, desligándome un poco del lado ingenieril y yendo más hacia la parte de las ciencias climáticas y meteorológicas”.

La docencia fue algo que siempre le gustó y que realmente sintió, pero para impartirla desde el lado de su formación. Comenzó a dar clases en la Escuela Técnica (UTU) de Paso de los Toros con tan solo 19 años, donde dictó la unidad curricular de Taller de Robótica durante dos años.

“Allí conocí gente maravillosa y unos alumnos entrañables que hasta el día de hoy llevo en mi corazón y recuerdo con mucho aprecio. Si bien era algo nuevo en mi vida, no lo tomé como un desafío, sino como algo que me retaba a mí misma. Siempre fui una persona con bastante ímpetu y carácter, entonces creo que mis 19 años no fueron un problema para llevar adelante las clases. Ahí me di cuenta del poder que realmente tiene la docencia y de la vocación que conlleva; no es solo compartir conocimiento, sino abrir una ventana para que los estudiantes compartan su vida. Esa ventana, personalmente, siempre la dejo abierta. Siento que tengo la oportunidad de contribuir en cosas y situaciones que llegan a escapar de lo que son las horas de clase, y trascienden a lo que es netamente humano, la vida misma”.

Dos años después, a sus 21 años, volvió al Polo Tecnológico, un lugar en el cual aprendió muchísimo y tuvo grandes docentes que le dejaron valiosas enseñanzas, y otros que, cuando era estudiante, fueron su ejemplo a seguir, “como la querida Ana Cortazzo, a quien aprecio y estimo muchísimo”.

Esta vez volvió como docente. “No voy a mentir: al principio fue raro, diferente, nuevo compartir sala docente con quienes una vez fueron mis profesores, dado que los iba a conocer desde otro lugar. Pero hoy en día eso cambió. Puedo decir con total seguridad que, aunque a veces esté cansada, disfruto muchísimo ir a trabajar al lugar que me vio crecer, con una gran calidad humana, que ahora es también como mi otro hogar”.

Actualmente, continúa trabajando en el Polo, con mayor carga horaria en el mismo bachillerato del que una vez fue alumna: Energías Renovables. Manifiesta que su camino y las puertas hasta su realidad comenzaron abriéndose y construyéndose allí. Con orgullo manifiesta que es hija de la educación pública y que se tiene que continuar con la desmitificación de la misma.

A sus jóvenes 23 años, se pregunta: “¿y ahora qué vendrá?”

“A veces me detengo a pensar y siento que, a mi corta edad, he hecho y vivido bastante, pero también que aún tengo muchísimo por experimentar y vivir. Pensando en sueños, ya he cumplido muchos de los que tenía. Creo que mi actual sueño me lo guardo para mí, pero está relacionado con mi futuro académico y mi realidad actual.”

Está convencida de que en la vida no somos blanco o negro, que tenemos que tener varios sombreros, “porque no vamos a ser quienes realmente queremos ser siendo solo una cosa”.

Cree que, a lo largo de su vida, ha sido bastante inquieta, que siempre le ha gustado tener varias facetas, las cuales le han permitido aprender constantemente.

En esa inquietud por experimentar cosas nuevas, estuvo al frente de un noticiero, una experiencia que nunca se propuso, pero que llegó y que en su momento abrazó con entrega. Fue algo completamente distinto a todo lo que había hecho, que le enseñó que a veces la vida nos sorprende con caminos que no esperábamos recorrer, pero que terminan dejándonos grandes aprendizajes.

Considera que, inevitablemente, por ser mujeres llegar a ciertos lugares o alcanzar ciertos logros, se dé cargando una mochila con una piedra pesada. Sabe que seremos cuestionadas por cosas que quizá a un hombre no se le cuestionan, que vamos a tener que demostrar el doble y, muchas veces, vamos a ser tratadas de manera diferente.

“Que el hambre y el anhelo por lograr cosas sean más fuertes que las barreras que muchas veces van a estar bajas y serán difíciles de subir. Pero que el ímpetu sea más fuerte que todo y que todos.”