Debemos reflexionar sobre los dramas que diariamente reflejan las informaciones sobre economía, violencia, falta de libertad y de trabajo, promoviendo serios problemas a los pueblos.
Por Saúl Moisés Piña
Resulta trágico, que no obstante los adelantos que se logran en todas las disciplinas que el ser humano desarrolla sobre la Tierra, hay millones de ciudadanos que ven comprometido su elemental bienestar en forma injusta, ya que por imperio de ideologías corruptas, se generan sistemas de gobierno alejados de la libertad, la justicia y la austeridad .Hay zonas del mundo donde se plantean situaciones de horror y muerte, como en el Medio Oriente, que ha sido paradójicamente la cuna de la civilización. Tampoco escapa África y varios países de América.
Sin pretender internarnos en los escabroso laberintos de la economía, seguimos teniendo fe en el hombre, debemos de sembrar tolerancia, sentido fraterno, afiliándonos a la tesis de que la vía real del desarrollo de las comunidades, pasa por la generación y manteniendo de las fuentes de trabajo sin paralizaciones, educación sin prejuicios deformantes y un adecuando sistema de protección social, con una actividad sindical sana y libre de contaminaciones ajenas, respetando con deberes los derechos de todos los actores relacionados con el escenario laboral. El Uruguay es un país con grandes posibilidades de futuro y debemos aprovechar los privilegios de la madre Naturaleza, que nos brinda un escenario apto para producir algo que nunca será suficiente en el mercado mundial: comida.
Se deben obtener nuevos mercados, al margen de las orientaciones políticas, por cuanto en los países prima el interés económico sobre lo ideológico, y cuando esto varía los “amigos” también.
Es imperativo luchar contra uno de los grandes males que ganan territorio: el evidente proceso de desculturización laboral y caída del dialogo en la solución de problemas laborales.
El escenario sindical enfrenta un panorama muy difícil, generando conflictos sociales que lesionan aspectos vitales de la economía del país, que provocan millonarias pérdidas como el puerto, cuya paralización fue una catástrofe.
Se debe tomar conciencia que toda sociedad es más cooperación y diálogo que conflicto.
En este país debemos reemplazar la asistencia por el esfuerzo. El Uruguay es un territorio de posibilidades y la victoria del progreso la lograremos con el trabajo y responsabilidad de todos los habitantes .El bienestar colectivo y la vida dignamente disfrutada se forja con la voluntad y energía de los ciudadanos, utilizando las herramientas de la cultura, el diálogo y el trabajo.
El trabajo es herramienta de civilización y vía de acceso a los más elevados planos de libertad y de civismo, en los cuales triunfan las calidades individuales y la conciencia solidaria de los hombres libres, que aman la justicia.
