“Se apaga una voz que marcó época: Daniel Figares (1963-2025)”

A los 62 años falleció el periodista, locutor y escritor uruguayo que, con programas como El Subterráneo y Rompkbzas, transformó la radio y la televisión local. Su estilo, irreverente, riguroso y auténtico, deja huella en varias generaciones.

Cuando en los ya alejados años 80 un joven locutor se propuso en la radio uruguaya romper moldes, poco podía imaginar que ese impulso se convertiría en un legado. Daniel Figares nació el 22 de marzo de 1963 en Montevideo y, tras iniciar su camino en la radio como operador y luego conductor, irrumpió al frente de espacios que se convirtieron en referentes de una época.

Su programa El Subterráneo, en la emisora FM El Dorado, combinó música —en especial rock nacional—, humor, actualidad y una forma de decir las cosas distinto. Fue un espacio que capturó el ambiente de jóvenes que buscaban otra voz, otro pulso, otro ritmo.

Pero Figares no se quedó en la música o en el entretenimiento: con Rompkbzas en distintos ciclos de radio, abrazó el periodismo de investigación, la conversación incisiva y la voluntad de no quedarse cómodo en lo fácil. En televisión, su programa Ciudad Oculta en el canal que hoy es Canal 12, lo llevó a explorar la otra cara de la realidad uruguaya, aquella que pocos se atrevían a poner en primer plano.

La madrugada del domingo 19 de octubre de 2025, Figares falleció en Montevideo tras una internación; tenía 62 años. La noticia fue recibida con consternación en el mundo de los medios, donde muchos colegas lo llamaron “periodista de raza” y destacaron que su voz —aunque ya silenciada físicamente— continúa resonando en quienes lo escucharon, lo leyeron o lo siguieron.

Quienes lo conocieron lo cuentan como alguien generoso, fiel a sus convicciones, inclinado a la coherencia, incluso cuando ello implicaba nadar contra corriente. “Tu voz no se apaga, solo cambia de frecuencia”, escribió un compañero suyo.

Figares fue también escritor. Entre sus obras destacan En sangre propia (1994), una investigación sobre un triple crimen en el Barrio Sur, que lo llevó al ámbito de la crónica y el testimonio directo. Así llamó su pluma a muchas cosas que quería registrar, interrogar y dejar en la memoria colectiva. Su posicionamiento —que él mismo resumió con “el desencanto es el mejor estado para un periodista”— da pistas de su ética: no adulación, no complacencia, pero sí compromiso auténtico.

Para quienes hacemos periodismo, su partida plantea un instante de reflexión: qué parte de ese pulso, de esa libertad, de ese rigor podemos conservar. En los micrófonos, en las páginas, en las pantallas… su ejemplo pide que no nos acostumbremos al silencio ante lo que importa.

Que este homenaje, en Página Cero, sirva para decirle gracias a Daniel Figares: por la radio que hizo, la pluma que empuñó, la conversación que abrió, la huella que deja. Y que su voz, ahora en otra frecuencia, siga acompañando nuestras preguntas.