“Donde la fuerza y el corazón se encuentran: la historia de Danela”

María Danela Pignatta González, hija adoptiva de Alba González y de David Pignatta Cardozo —poeta muy conocido, autor del verso “Donde no cruzó la cencia” y de otros poemas camperos—, de 47 años, es una mujer que se ha construido a sí misma, sin complejos y superando todos los desafíos que la vida y ella misma se ha planteado.

Por Anabela Prieto Zarza

Con Alfredo Sena, el amor de su vida, ha construido una hermosa y sólida familia. Está casada desde hace 29 años, y la mejor producción de esa unión es Pablo Ayrton Sena, su hijo, que con 26 años ya es independiente, trabaja y vive en Montevideo.

Creció sin darse cuenta de que era adoptada: “cuando sos chica no te das cuenta de algunas cosas, pero después sí, cuando sos más grande sí”. De niña hacía sola los deberes, pasaba de año, nunca fue al psicólogo y tuvo una infancia feliz. Tiene un hermano varón, también adoptado. Tenía 5 años cuando lo trajeron envuelto en un rebozo celeste; con su llegada se le terminaron las mañas, que pasaron al varón recién llegado. Del matrimonio había tres hijas mujeres mayores que ella.

Siempre supo quiénes eran sus padres biológicos. Su madre biológica dio a todos los hijos, y ella es la menor. Conoce a todos sus hermanos, pero mantiene trato únicamente con la mayor. Habla con naturalidad de esta situación: es lo que es. No hace, ni se hace, cuestionamientos. Tiene claro que nunca adoptaría un niño, porque entiende que un hijo adoptado no pertenece a una sola familia, y no es fácil para ninguna de las partes: ni para el adoptado, ni para la familia adoptiva, ni para la de sangre.

Concurrió a la Escuela Nº 5, cursó Secundaria y en la UTU estudió panadería. Su generación, recuerda, tuvo una infancia feliz: podían salir tranquilos, sin problemas; nunca tomó alcohol. “Era otra época”.

Cuando comenzó a formarse CENPADI (Centro de Padres y Amigos de Discapacitados de Sarandí del Yi), en 1996, Alfredo era chofer de la institución y Danela empezó a colaborar de forma voluntaria. No tenía idea de cómo tratar a esos chicos, pero mucha gente capacitada le enseñó. Recuerda especialmente a su fundador, Carlitos Ramírez, y a Adriana Cortazzo, Margarita Nin, Raquel Correa y Marisa Gómez.

Un año después, con la cuota de los socios, pasó a trabajar en relación de dependencia, aunque en 1998 se tomó un año libre: había nacido Ayrton. Luego volvió y trabajó durante 14 años en una Institución en la que pudo desarrollar una actividad muy gratificante y para la cual se capacitó intensamente. Realizó cursos de educadora preescolar, auxiliar docente en ICEI, equinoterapia en Montevideo (CENAFRE) y en la escuela de equitación del fisiatra Néstor Nieve. También talleres sobre autismo y muchos otros temas que contribuyeron a su mejor desempeño. “Aprendí a valorar muchas cosas de la vida que a veces no valoramos”.

Con ese afán de superación que la caracteriza, tomó una decisión difícil: dejó la institución para mejorar y crecer. Hizo un curso de peluquería y se instaló con un local muy pequeño. Al mismo tiempo, hacía cursos de gimnasia y tenía algunas máquinas de entrenamiento personal en un espacio contiguo. Los clientes de la peluquería le preguntaban si tenía gimnasio. Ella respondía que no, que era para uso personal.

Alfredo empezó a estimularla: “Tenés los cursos hechos, tenés los aparatos, ¿por qué no das clases?”. Le hizo caso. A los dos años tuvo que ampliar el local; con el tiempo, vino una segunda ampliación. Se ríe y comenta: “Tendría que hacer la tercera porque me volvió a quedar chico, pero ya está”. Ella misma no lo cree. Hoy tiene piscina, hizo un curso de hidro gimnasia y trabaja en rehabilitación personalizada.

Su gimnasio se enfoca en la fuerza: trabaja todo lo relacionado con la musculatura. Desde hace 13 años prepara aspirantes para la policía.

A las personas que han sufrido ACV les da una clase gratuita por semana de por vida, sin importar edad ni situación económica. Lo que importa es que vengan, se sientan bien, hagan ejercicio y recuperen ganas de seguir adelante. Si luego quieren agregar más días, es decisión de ellos, pero un día gratis lo tienen. Los integra con otros alumnos para que conversen, se sientan acompañados y tengan un espacio de

socialización, sobre todo los hombres, a quienes suele costarles más. Concluye: “Todo eso es muy importante, contribuye a la salud mental”.

Es una gran motivadora de sus alumnos. Un poco los persigue, porque su objetivo es que avancen, no falten, se diviertan y tengan mejor calidad de vida. Llega a personas de ambos sexos y de todas las edades.

Durante la pandemia hizo un llamado a personas con obesidad —no “gorditas”, aclara— para darles una clase gratuita por semana. Lo hacía en forma presencial, con todas las medidas de seguridad: registros, tapaboca, etc. Empezó porque leía que, con la pandemia, la gente se venía abajo. Envió mensajes a conocidas, y vinieron dos. Una no completó el mes; la otra, Milagros, persistió, bajó 45 kg paulatinamente, incorporando una dieta saludable y mejorando su autoestima. Le llevó tiempo, pero lo logró.

Esa actitud de dar también la aplica en la peluquería, en dos momentos clave que reflejan la dualidad de la vida misma: la primera pelada de los bebés y la de aquellas personas que inician tratamientos de quimioterapia. Si le quieren pagar, no acepta: “Si no aceptás, no vengas más”, les dice.

Comparte con Alfredo el gusto por los viajes, pero su pasión son las competencias de Strongwoman, en las que compite en la categoría correspondiente a su peso. Se dio el gusto de traer a Sarandí del Yí a la campeona mundial de levantamiento, Judith Reitmann, para dar una charla. Versátil, también estudia piano con Adriana Tritten, y le encanta.

No tiene sueños específicos: se le van dando las cosas. Cree que, teniendo salud, todo se acomoda. Desea que la vida siga así.

Recomienda a todos, pero en especial a las mujeres, hacer deporte a cualquier edad: cultivar y fortalecer el cuerpo, y perderle el miedo a la pesa. “Hay que tenerle miedo al instructor, no a la pesa. Si el instructor es bueno, los va a cuidar”.