Hoy lunes 15 se conmemora el “Día de la Democracia “, jornada que convoca a la reflexión y de sentirnos privilegiados por el país en el que vivimos.
Por Saúl Moisés Piña
En este mundo tan dinámico donde predomina la arbitrariedad y el desprecio por elementales derechos humanos, con guerras injustas y gobiernos que traicionan las normas democráticas con torturas y muertes, nos peguntamos cómo es posible que a tanto tiempo ya de haber nacido las ideas que dieron lugar a los mejores progresos, puedan aún presentarse situaciones de extrema injusticia y de violencia, que hacen temer por el destino del género humano.
La Libertad, el Derecho, la Cultura, supone la práctica de disciplinas morales y espirituales en las cuales los conocimientos atemperan las manifestaciones de los sentimientos y propician las sendas de fraternidad y tolerancia.
La lucha política, principalmente en el enfrentamiento de intereses que las aspiraciones de justicia producen, es una expresión elemental de civilidad, de actitud tolerante que no significa debilidad sino disposición para comprender y capacidad de saber nuestros derechos para poder respetar el derecho de los demás.
Siempre es necesario el justo equilibrio de las mayorías y de las minorías dentro de la ley, con el objetivo de que el espíritu de democracia, con sentido humanitario y en libertad—como el que tenemos en este país– luzca con fuerza y vigor.
Es bueno asumir que la identidad del país viene de lejos, y en ella, marcaron en profundidad sus huellas, prestigiosos estadistas que lucharon para la formación de lo que hoy somos.
No es nuevo que en Uruguay, ostentamos prioridad en las luchas principistas por la libertad, por el triunfo de la justicia social, por el desarrollo y el progreso por vía del trabajo.
La democracia ha sido usurpada en los hechos pero nunca se perdió en el alma del pueblo. Los ciudadanos han alcanzado el necesario grado de evolución espiritual y ya razonan con certeza, que no se requiere para nada, ni tutores ni curadores. El pueblo sabe, que el alma nacional cobra conciencia plena de su trascendente significado y se convierte a través de las decisiones del sufragio.
Es oportuno y necesario superar ideologías, para como hermanos, nos juntemos intentando una gran cadena de fraternidad como símbolo de unión, reflexionando que el país está primero que los intereses ideológicos.
La senda correcta para el logro del desarrollo social y económico del país, es transitar el camino del dialogo y la verdad, para con responsabilidad de auténticos orientales, unir y no dividir.
Es bueno remarcar que por el Uruguay corre desde tiempos muy lejanos, sabia de nobles tradiciones, que ha sido el antídoto para combatir las despóticas pretensiones totalitarias.
Hoy será una jornada de fiesta cívica, donde el alma nacional, cobró una conciencia del trascendente significado de la libertad.


