Johanna Natalia Ducamp Kremer aprendió hace 14 años, en Durazno, que tenía que valerse por si misma y que para poder acompañar el crecimiento de su hijo pequeño, Joaquín, tenía que emprender. “De las grandes crisis surgen oportunidades”, dice.
Por Anabela Prieto Zarza
Esta mujer, de apellidos de origen alemán está casada con Juan De los Santos, son muy amigos y viajan mucho, ha conocido muchos lugares. Sus abuelos, escapando de la Guerra vinieron de Brasil, Alemania a Brasil y de ahí bajaron a Uruguay, instalándose en Young.
Cree que la escuela empresarial la tuvo en su abuelo, a quien recuerda siempre con la libretita anotando, organizando y planificando, y con respecto a la capacidad de trabajo, el ejemplo también lo tuvo de su abuela, que hacía de todo, vivían en el campo e iban a escuela rural. Eran exigentes, severos y amorosos. Con su prima que también es empresaria, recuerdan esa época y concluyen que “eran felices y no lo sabían.
Trabajadora desde los 17 años, se desempeñó en distintos comercios y departamentos. Al ser consultada si esas empresas estaban relacionada con ventas, piensa y contesta: “si, recién me doy cuenta”. Para mi que la conozco era obvio.
Fue una visionaria audaz, porque empezó con un estacionamiento y lavadero de autos, actividad en que llamaba la atención por su condición de mujer. Fue duro el desafío, recuerda a su hijo cuando venía de la escuela y se armaba una mesa y una sillita en el pasillo de su casa mientras miraba como su madre terminaba de lavar los coches que aún faltaban para terminar la jornada. Trabajaba 14 horas por día. Cuando las cosas se pusieron difíciles, tuvo la suerte de contar con personas claves que colaboraron con ella, por eso es agradecida, cree en Dios y en el Universo. Desde entonces no paró, y las oportunidades aparecieron para seguir creciendo, seguramente porque es una buscadora permanente de las mismas y porque se dedica a full a sus negocios.
Hoy tiene en Tuboras 370, un lavadero de autos, de ropa y una empresa de servicios de limpieza y en Oribe 425 es socia de la Casa del Uniforme. La hace feliz alcanzar los objetivos que se propone. Pero para seguir creciendo, tuvo que aprender a delegar. Hoy mira hacia atrás y ve el camino recorrido y lo valora, no fue fácil pero sí exitoso. Genera empleo para 10 familias, tiene personal relativamente estable. Trata de involucrar al personal para que se sientan parte de sus empresas. Contempla, en la medida de sus posibilidades, las necesidades de los mismos. Tiene una excelente relación con el público, ha fidelizado su clientela, seguramente por su forma de ser. Es entradora, les cuento que nombra más gente de Durazno de la que conozco. Le digo que es casi duraznense y me contesta: “así me siento, completamente duraznense, me he sentido muy querida acá”
Ahora se ha concentrado en la casa del uniforme. Su esposo y su hijo son grandes colaboradores. Joaquín le hace acordar a ella, siempre está creando, innovando, “trabaja y estudia”, dice con orgullo. Le da tranquilidad saber que a pesar de sus 17 años tiene las herramientas necesarias para desenvolverse en la vida.
Ha conquistado lo material, importante como sustento, considera que ya tiene lo suficiente y lo necesario para alcanzar sus objetivos, pero siente que necesita más. Es por que cultiva su espiritualidad y de noche se hace tiempo para hacer terapias holísticas, registros akashicos y tameana.
Disfruta de tomar una copa de vino y mirar una serie, aunque pasar tiempo con su hijo, que es super compañero con ella, es lo que más valora. Rompe los estereotipos, la ves haciendo mandados en un monopatín eléctrico. Lo hace porque le divierte y porque es práctico. Un día se reían de ella porque llega a la empresa de un cliente en su patín, y su empleado lo hace en camioneta. Ella iba a cobrar y su empleado a trabajar. Ella es así, hace lo que quiere. Tiene una rara colección de mascotas: 2 perros, un Golden que se llama Myke, famoso porque recorre todo Durazno, 2 peces, 2 loritos australianos y 1 conejo (¿habrá que buscarle pareja al conejito?)
No se siente completamente feliz, quiere dejar de estar siempre en movimiento. Quiere seguir creando, pero de otra forma, a otro ritmo, desde otro lugar. Está en búsqueda de paz interior. Concurre a retiros espirituales y se reinicia. Tiene un sueño por cumplir: el de muchos uruguayos, la casa propia y vivir en el campo. Sé que lo cumplirá.
Está convencida que toda mujer es autosuficiente, tenga hijos o no, tenga pareja o no. La mujer es un ser completo que puede valerse por sí misma.
