DON HOMERO E. ANDRADE

Nuestro país ha sido tierra de cobijo para miles de inmigrantes de todas partes del mundo, en la búsqueda de mejores condiciones de vida para su familia y, el único capital que traían en su equipaje era el ansiado sueño de un trabajo.

Por Saúl Moisés Piña

En la década de 1880 arribaron varias familias procedentes de la ciudad de “Santiago de Compostela”, afincándose en la zona rural de San José. Con gran visión empresarial fundaron una colonia agrícola, la que luego de algunos años de actividad con éxito, cesó en 1935, ya que las tierras que se utilizaban a la actividad hortícola, se fueron afectando a pastoreos para la cría de ganado. Uno de los fundadores de la colonia agrícola, fue Don Francisco Andrade, quien ante la nueva situación, optó con gran visión de futuro, el traslado junto con su esposa y ocho hijos a la zona de “Ombúes de Oribe” en nuestro departamento. Inició en estas tierras, tareas ganaderas y comerciales, que se fueron desarrollando con esfuerzo y éxito empresarial, al punto de que se extendieron hasta la zona de “Villa del Carmen· Uno de esos hijos se llamaba Homero E. Andrade Gandoglia, quien había nacido el 5 de agosto de 1907 , en aquel entonces tenía 7 años pero ya estaba plenamente vinculado con la actividad rural y el compromiso laboral, fenómeno seguramente, que tuvo plena vigencia de sus ancestros en su personalidad del compromiso con el esfuerzo, como herramienta fundamental para el progreso familiar.

Un hombre que cultivaba la fe para el logro del objetivo proyectado, con sentimiento de confianza en sus emprendimientos, un valor que caracterizó su vida y facilitó el éxito comercial.

En el año 1943 fundó una empresa que giraba en el rubro de negocios rurales, una actividad que fue ganando espacio, sobre todo por la confianza y profesionalidad de Don Homero como martillero.

Merced al desarrollo de la iniciativa, se instaló en el actual local de calle 19 de Abril, que fue totalmente remodelado, para la venta de vehículos y maquinaria agrícola de destacadas marcas, como complemento a la actividad de varias locales ferias en nuestro departamento.

Eran tiempos donde la feria rural era un fenómeno comercial pero también social, sirviendo como excusa para el encuentro de familias, en una suerte de diálogo vecinal, propio de la gente que pone las manos en la tierra y tiene directa vinculación con los fenómenos de la Naturaleza.

Es bueno señalar que en tiempos de crisis en nuestro país, que afectaron profundamente al sector rural, Don Homero puso al servicio de sus clientes, un profundo sentido solidario, que si bien lo afectó comercialmente, este comportamiento de profundo humanismo, reveló auténticos valores de una persona de bien.

Andrade tuvo una militancia política muy importante, siendo amigo personal del Doctor Luis Alberto de Herrera- Ocupó cargos de jerarquía en el Gobierno Departamental y aún recordamos su presencia con un pañuelo blanco en su cuello. Se casó con doña Elida Francisca Rodríguez Ingold, hogar donde nacieron tres hijos varones y cinco mujeres, lo que motivó una agitada vida cotidiana para doña Elida.

La gran riqueza de los pueblos, no son los yacimientos ni el petróleo, sino los ciudadanos que siembran esperanza, valoran el trabajo, cultivan amistades, forman familia y comprometidos con la sociedad generan fraternidad.

La empresa “Andrade-Rodríguez” bajo la orientación de Luis Andrade Rodríguez sigue vigente en su tercera generación, manteniendo los viejos valores de confianza, éticos y de capacidad creadora.