Conocemos a Pilar, a la esposa del Intendente Dr. Felipe Algorta. Pilar Castro Bruchou, es una joven de 28 años (recién cumplidos: 19 de julio, pueden hacerle llegar sus saludos).
Por Anabela Prieto Zarza
Sencilla, abierta, sensible, serena, orgullosa de su familia, con firmes convicciones de lo que es y de lo que quiere ser. Es la esposa del Intendente Dr. Felipe Algorta, mamá de María Paz de 4 años y de Juan Vicente de año y medio.
Se visualiza como una gran mamá, nunca se había imaginado así, se veía no solitaria, pero rodeada de bichos. Con la llegada de sus hijos descubrió que ser mamá es su mejor versión como persona, no sólo como mujer.
Oriunda de Casupá, Florida, creció entre el campo y la ciudad, más en el campo, donde pasó mucho tiempo con sus abuelos maternos. Su mamá Laura, a quien define como una leona, fue madre soltera a los 22 años y asumió el desafío de tenerla y criarla, para lo cual tuvo que salir a trabajar. Laura junto a su abuela Martha son sus modelos a seguir. Habla con sincera admiración y mucho amor de ambas y con mucha ternura de la abuela Martha.
Esa época fue muy linda, se sintió una niña feliz, pasaba su tiempo con los animales, a los que ama, ayudaba a ordeñar tempranito, darle de comer a las gallinas, colaborar con la abuela en una pequeña huerta, andaba con ella para todos lados. Martha decía que Pilar “era su colita”
Viajaba 5 km para ir al Colegio San José en primaria y después al Liceo de Casupá, le iba muy bien en los estudios, tenía facilidad y le gustaba estudiar.
Tocó irse a Montevideo. No podía ser de otra manera, la carrera elegida fue Veterinaria. Los primeros dos años viajaba diariamente y le fue muy bien, le rendía el tiempo, estudiaba y el desarraigo no fue abrupto. La carrera se puso más exigente y tuvo que radicarse en Montevideo, ya había generado vínculos, comenzaron las actividades sociales y todo se dio naturalmente.
¿Cómo llega a Pilar a la vida de Felipe o Felipe a la de Pilar?
A finales del 2019 durante la campaña electoral de Lacalle Pou, conoce a Felipe y comienzan a chatear, historia linda de estos tiempos modernos. Él en Durazno y ella en Montevideo, escapadas de ambos en una y otra dirección, con mucha intensidad surge y transcurre el noviazgo. Así conoció Durazno.
Llega la pandemia, a Pilar le suspenden las clases presenciales, no se puede viajar, Felipe tenía su empresa y actividades en Durazno, querían vivir juntos. Sin dudarlo, comienza la convivencia y se radican en Durazno. Segura, como es ella, afirma “y fue muy bueno, lo nuestro fue muy intenso, y no me arrepiento de nada”. En la convivencia conoció completamente a Felipe, a sus amigos, que ahora son sus amigos, casi como su familia, y definitivamente conoció Durazno del que está enamorada.
Queda embarazada de María Paz, Felipe es designado en UTE y vuelven a Montevideo. Cambió su vida, madre primeriza y Felipe con intensa actividad. Cómo es de comprometido en todo lo que hace, sale temprano y vuelve tarde, viaja por todo el país. Ese tema a nivel pareja estaba hablado, él tendría la libertad para cumplir sus objetivos, sus metas y “el crecimiento que tuvo fue exponencial, fueron tres años intensos para Felipe y le sacó el jugo a esa experiencia en UTE”. Habla con genuina admiración de Felipe, sin desdibujarse, resaltando que “cada vez que podía estaba con nosotras”. Sus suegros acompañaron mucho ese proceso igual que su madre y su abuela.
Volvamos a Pilar.
Cuando vuelven a Durazno, llega Juan Vicente. Otra vez Felipe comprometido de cuerpo y alma, inicia su campaña política. Esta vez no hubo conversación, no era necesario, cada uno sabía cómo eran las cosas, él con la libertad de hacer su campaña y ella siendo mamá 24/7. Pilar supo que Felipe tenía la posibilidad de ser Intendente, su prioridad era dar estabilidad a sus niños, el protagonista era Felipe. Les puedo asegurar que el rol que Pilar jugó, no fue el que le tocó, fue el que ella eligió.
La campaña política no cambio en nada su rutina diaria, ni cree que vaya a cambiar ahora que Felipe es Intendente. María Paz va al colegio, tiene sus amigos, son felices en Durazno.
Desde chica andaba en la vuelta de raid hípicos, sus tíos maternos competían y ella los ayudaba mucho porque les entrenaba los caballos, pero no la dejaban correr por seguridad, eran muy protectores. Los caballos son su cable a tierra, siempre anduvo con uno cerca. Tuvo una yegua durante 10 años a la que recuerda especialmente, porque significó mucho para ella. Se llamaba Lyons Flora. Todas las mañanas lleva a María Paz en el Colegio y después, durante 2 o 3 horas entrena a su yegua que se llama ED RAAQIB aunque ella le dice Gorda. Es de raza árabe, por eso el nombre.
Este año compitió y quiere volver a hacerlo, es consciente de que se requiere tiempo, el caballo tiene que ser entrenado para que alcance una condición física adecuada y debe recibir los cuidados necesarios para que no atentar contra su salud. Ve al caballo como un atleta que precisa lo mismo que una persona que va a competir a alto nivel. Entrenar su yegua es una terapia, le encanta levantarse temprano, varearla, alimentarla, hacerla ver por el veterinario, todo lo necesario para su bienestar… “es un disfrute”.
Pilar es una deportista diversa. Es más, es una caja de sorpresas. Compitió en varias disciplinas, atletismo, handball y vóley en secundaria. En facultad compitió en futbol femenino universitario, donde cosechó muchos amigos que mantiene hasta la fecha. Hoy no hace deportes, pero quiere retomarlos. Estoy segura que pronto la veremos cumpliendo sus deseos, porque me da la sensación de que es de esas mujeres que no se quedan con las ganas de hacer nada. Quizá le tome tiempo, porque como dice, hoy lo más importante para ella es ser mamá full time, quiere vivir todas las etapas de la crianza de sus hijos.
Es católica, practicante en la medida de las posibilidades, es solidaria, y aunque costó que nos contara, cuando sabe que hay necesidades se hace presente.
Su sueño es culminar la carrera, darle un cierre a ese ciclo, por ella y porque es un lindo mensaje a sus hijos. Los caballos no van a desaparecer de su vida, quiere seguir compitiendo porque es tocar el cielo con sus manos, por lo tanto, es un sueño permanente.
Haber formado una familia es un sueño cumplido, “haber tenido una familia incompleta y que sus hijos tengan un padre como Felipe es un sueño cumplido”. Lo dice segura, sin dramas, con agradecimiento por el pasado, orgullo y amor por el presente del que ella es artífice y porque Pilar es una mujer completa, no tengan dudas.
No se siente capaz de dar un mensaje, pero nos cuenta lo que se dice a sí misma: por más chiquito que sea un objetivo, si le dedicas tiempo, amor y constancia las cosas se logran…
