Mujer agradecida de la vida, la familia y los amigos.

Selva Lilian Alberti García es hija de Carlos, funcionario de AFE y Cristina, ama de casa. Admira a su madre, porque habiendo hecho la escuela de su época (tres años), era super talentosa, visionaria y le encantaban los niños. ¿Será por eso que Lilian se dedica a hacer algo muy lindo por los niños, para que tengan un momento luminoso y desarrollen la creatividad e imaginación, además de alejarse un poco de las pantallas? Es bisnieta de italianos por los Alberti y de españoles por familia materna, provenientes de las Islas Canarias.

Por Anabela Prieto Zarza

Agradece a la vida por las oportunidades, a la familia porque siempre tuvo su apoyo y a los amigos porque los de ella, siempre están.

Casada desde hace 53 años con Eduardo Baez, tiene tres hijas maravillosas, profesionales, serias e involucradas, Ana Laura Arquitecta, María Virginia Escribana y Ana Cecilia Maestra, pero se le iluminan los ojos cuando habla de sus nietos Isabella Vittoria de 10 y Santiago de 5, “apareció el varón al fin” y lo nombra a Eduardo, como que fuera para él.

El inicio del francés fue algo “raro”. De chica se imaginaba hablando otro idioma, entonces su mamá la inscribe en la Alianza Francesa (francés era el único idioma que se enseñaba en esa época), donde estudió por 9 años: “era como ir a dos liceos, de mañana a la Alianza y de tarde al Liceo, hasta la temperatura a la que se tenían que servir los vinos te enseñaban, pero no me importaba porque me encantaba”.

Surge una suplencia de francés en el Liceo y ahí empezó todo, le encantó, descubrió su vocación, fue feliz y aún jubilada, se sigue sintiendo docente.

Fue Coordinadora de Cultura 2 años y medio. Se sintió muy cómoda en ese rol, formó un equipo, se hicieron cosas increíbles como convertir al Estadio Cerrado en casi un Teatro para que actuara el Ballet Nacional del Sodre que hacía más de 50 años que no venía a Durazno. Era dirigido por Julio Bocca y con la actuación como Primera Bailarina de Ma. Noel Riccetto.

Fue increíble, agradece a los funcionarios por la transformación que hicieron del Estadio y recuerda que se cobró una entrada muy accesible, casi simbólica, para que todo el mundo pudiera ir. Emocionada dice que “la gente fue vestida como para ir al Teatro”. El éxito fue rotundo, lleno total y Julio Bocca le propone: si mañana a medio día Ud convoca a más gente, hacemos otra función. Llamadas a todos lados, los medios colaborando, y al otro día segunda función. Fue increíble dice.

Siendo docente postuló a una beca otorgada por el Gobierno Frances y participó de una “Maestría comprimida sobre cómo enseñar lenguas extranjeras” y vivió un año en Paris. Esta beca significó un antes y un después en su vida y en la de su familia. Estando en Paris quería conocer la casa de De Gaulle. Para hacerlo tenía que alojarse en la casa de una familia francesa que oficiaba de padres de esa becaria… Esos “padres” eran de su misma edad. Surge una amistad que se mantiene hasta la fecha, con idas y venidas de ambas familias, visitándose tanto en Uruguay como en Francia; “Mireille es mi hermana, la que me dio la vida” nos dice.

Teniendo la edad para jubilarse lo hizo sin dudar, la familia la había esperado mucho, era tiempo de responder a esa espera, fue feliz y sigue siendo feliz porque sigue cumpliendo sueños y proyectos de vida. No quiere ser una mujer con debes, a veces intenta cosas que le salen bien y otras que no tanto, pero sabe que lo intentó. Un amigo le dijo “no te quedes sin hacer nada porque la mente no puede parar”. Y le hizo caso, no para.

Siempre le gustó escribir, quizás porque ha leído mucho. Lee en francés (los clásicos todos), en italiano y obvio en español. Empezó a escribir cuentos pertenecientes a la Literatura fantástica para mostrarle a los niños que hay otro mundo, un mundo de luz, de cosas lindas. Así empezaron a hablar los animales, sabe que no va a cambiar realidades, pero por un rato podrán vivir un mundo mejor, creciendo como personas, desarrollando la imaginación y la creatividad. Muchas veces, después que cuenta sus cuentos, los niños se entusiasman y se vuelven escritores de cuentos y a veces se los mandan y eso la hace feliz.

Hace algo que nunca había visto, escribe cuentos a pedido, así que ya sabe, si precisa un cuento, Lilian se lo escribe. Agustín de 5 años fue el responsable porque le pidió que escribiera sobre dinosaurios y como no sabía nada al respecto (ella sabía más de hadas por sus tres hijas) tuvo que estudiar. Nació el libro “Golper: el Dinosario superpoderoso”. Malena le pidió un cuento con una hormiga, un elefante y una

abeja todos juntos, entonces nació La Abeja Doctora. Sus cuentos enseñan sobre la naturaleza, la vida, el cuidado del medio ambiente, la salud, el trabajo en equipo y valores.

Le costó trasmitir sentimientos en un lenguaje comprensible para los niños y que los cuentos fueran cortitos. Pero lo logró con mucho trabajo, dedicación y búsqueda. Entre sus colaboradores destaca a ilustradores como Marcel Francia, Mariela Garrido, Pedro “Mingo” Ayala y Eduardo Cortazzo Quinteros.

Algunos de sus textos son poemas – canción. Unos los musicaliza Belén Gorsky Nigro quien tiene un coro de niños y crean la música, les ponen instrumentos que quieren; se adueñan. Otros los musicaliza Miguel Estévez. Agradece a Yaniré Tafura que la recibe cada 15 días en su Programa Actualidades.

A Lilian le gusta viajar. Sus destinos Europa, El Caribe, Brasil, Argentina, Chile y mucho por Uruguay. También escuchar música, dice que Eduardo tiene equipos por toda la casa, que les encanta la ópera. A veces, tarde a la noche, le pide que apague un poquito a Pavarotti que tienen que dormir, cuenta riendo.

Integra Rotary Paso del Yí y la Comisión de Patrimonio y Nomenclatura de forma honoraria. Es alumna de UNI 3 y participa de todo acto cultural que se organice en Durazno. Es Maestra de Reiki. Ha estudiado mucho, integra un grupo de Reikistas y practica vivir como tal.

Tiene un sueño por cumplir: ver crecer a sus nietos sanos y felices.

Recomienda a las mujeres que luchen por sus sueños, que se preparen, que se hagan tiempo para hacer algo que les dé satisfacción personal. “No se queden esperando la gran felicidad, disfruten de los pequeños momentos de la vida”.