“Sólo un poco de cariño” es el slogan de Andrea Caparelli en la tapicería Alanra que comparte con su compañero desde hace casi 30 años
Por Melisa Muñoz
Bienvenida a Durazno
“Como la gente nos tenía que conocer, empezamos en la feria”, recuerda Andrea con alegría por la grata aceptación de los duraznenses hace quince años cuando se instalaron, quienes se acercaban, compraban o les hacían encargues.
Especiales
“Somos especialistas en muebles antiguos”, enfatiza Andrea ante la pregunta del rubro en el que se enmarca su emprendimiento. “Siempre decimos, el mueble lo que necesita, es cariño”, y explica que con paciencia, tiempo y dedicación, han rescatado muebles en muy malas condiciones y los reciclan y los venden garantizando su funcionalidad por 3 décadas. Una de las particularidades de su trabajo, según comenta Andrea, es que “nosotros conservamos los resortes”, a pesar de la dificultad que significa y el tiempo que hay que invertir, el resultado lo amerita argumentando que es “más cómodo y duradero que un sillón de cincha”.
¿Cómo se compite con un mercado tan variado en precios y productos?
“Ya estamos acostumbrados, y el cliente está cansado de los muebles de ocasión, como le decimos nosotros, hay muebles más económicos, pero son para que te duren entre seis meses un año y ya está, uno de los nuestros lo conservas por veinte o treinta años y no hay tanta diferencia de precio”.
Fue de él que aprendió el oficio, comenzó con la tarea de costura, “de a poco, con cosas chicas”, relata Andrea, que cuenta que: “me enseñó lo básico y me dio los piques para cuadrar las telas y otros detalles, con mucha paciencia, porque hasta ahora sigo aprendiendo”, dice.
A pedido del cliente
Otro de los productos que identifican a Tapicería Alanra, y cuya elaboración realiza Andrea, son las fundas de sillones a medida. Ella afirma que es más difícil hacer una funda a medida, que tapizar un mueble pero “el cliente lo necesita, y se lo hacemos”. En ese sentido, Andrea lidiaba, al momento de la entrevista, con una funda para un puff redondo, era su primera vez en ese diseño, pero estaba muy satisfecha con el proceso y los visibles resultados.
La tecnología también le ha aportado ideas y herramientas para desarrollarlas, así como se nutre del intercambio con otros artesanos en las ferias.
Tal es el caso de las carteras y accesorios que se ofrecen en su local céntrico de los cuales Andrea destaca el hecho de ser realizados con recortes de materiales que se aprovechan al máximo.
Beneficiados por la pandemia
“En la pandemia fue cuando más trabajamos, porque la gente estaba en la casa, veía el estado de sus muebles y, después de unos meses, que se nos fue el miedo, empezamos a realizar los trabajos.
En ese entonces, según relató Andrea, los más solicitados eran los de tela sintética que permitieran el aseo y desinfección requeridos en aquel entonces.
Con local
Durante tres años estuvieron en la búsqueda de un local céntrico que le permitiera mejor accesibilidad al cliente y mejor visibilidad de los productos, ya que desde ese momento la tapicería estaban implementando un plan recambio, que está vigente y el cual les llenaba el taller de trabajo y de muebles. Además de cumplir con ese objetivo, el local le permite el intercambio con los clientes del que Andrea mucho disfruta.
Una decepción:
Lamentablemente, hace un tiempo el local fue vandalizado, situación que decepcionó a Andrea, quien se sintió muy mal ya que: “nosotros apostamos a Durazno, pusimos un local, con todo el esfuerzo que uno hace”. Además, de la mercadería sustraída, que no ha sido recuperada aún, el hecho generó gastos como la implementación de cámaras de Vigilanica, sensores de movimiento y rejas.
