UN AUTENTICO MAESTRO

El 25 de junio de 1987 falleció el Profesor Carlos Scaffo Bonfrisco, un particular hijo de Durazno que marcó su vida con el signo de la búsqueda de la verdad, un apóstol de la educación, con un rasgo profundamente humano y tolerante.

Por Saúl Moisés Piña

Son estos tiempos donde el materialismo supera con amplitud al espíritu, donde el mérito duradero cedió ante el éxito fulminante y la felicidad efímera abatió al deber. Es símbolo de identidad la invocación y la demanda en el reconocimiento y recuerdo, de aquellos ciudadanos que marcaron sendas de laboriosidad, transitando los caminos de la vida con dignidad y profundo sentido de ética. En lo mejor del libro de la historia de Durazno, ocupa un sitio especial este calificado profesor de Filosofía y Literatura. Hijo de inmigrantes italianos que llegaron al Uruguay en la búsqueda del trabajo y la felicidad para sus descendientes.

Scaffo nació en el paraje “La Curva”, tomando desde su infancia contacto con las labores de la tierra, lo que implica, sacrificio y amor por la Naturaleza. No dudo que en ese ámbito y en ese tiempo, encontró la inspiración para la leyenda que luce nuestro Escudo Departamental: “En pensamiento me centro y me descentro en labor”.

Cultivó en profundidad los auténticos valores en su tránsito por la vida y esa condición tan particular de los elegidos: la humildad. Tenía el don de valorar la belleza de las cosas simples que integran la existencia humana, descubriendo que el secreto de la genialidad, radica en conservar el espíritu de niño. En tiempos de intemperancia, supo enfrentar las injusticias que lo afectaron directamente, con otra gran condición: la tolerancia, superando esas etapas con nobleza y mirando el futuro sin alimentar rencores. En su vida, dio testimonio de que por encima de la pequeña pertenecía a tal o cual oficio que cada uno pueda tener, hay una profesión universal, la de ser hombre; a ella no se pertenece, por ella se es. Don Carlos tenía esa categoría y fue un señor de la dignidad y su vida fue fruto del cultivo de su templo interior. Jamás pensó escalar posiciones que solo se logran, dejando girones de decoro y dignidad en

la antesala de los jerarcas de turno. Docente por muchos años, educó pero no adoctrinó .En su magisterio sembró el fruto del amor por el semejante, el valor de la juventud y el sentido ético superior, lo que practicó como padre, poeta, como docente y también en el ámbito político.

Don Carlos con su magistral pluma, marcó rumbo en la búsqueda de la verdad y del conocimiento de la luz del alma, sintiendo cada día con frescura original, la fe en los grandes principios que unifican y otorgan sentido a la acción del ser humano sobre el planeta.

Cultivó en profundidad los auténticos valores del hombre Tenía el don de evaluar la belleza de las cosas simples y sabía que el secreto de la genialidad, es conservar el espíritu de niño.

En sus clases fomentó en el alumno, a que se atreviera en la búsqueda de la profundidad interior .Scaffo tenía el privilegio de conocer el secreto de la superación, afirmando que: “el hombre es un peregrino alucinado en pos de lo absoluto”.

Quienes disfrutaron de ser sus alumnos, lo recuerdan con su gesto adusto, generando respeto y un especial magnetismo, trasparentando la bondad y el nivel moral en toda su persona.

Por iniciativa del Club de Leones, la Biblioteca Municipal fue designada con el nombre de “Prof. Carlos Scaffo “, un justo reconocimiento del cual tengo un calificado y grato recuerdo, ya que el descubrimiento de la placa en la biblioteca, lo hice como Presidente de Leones, acompañado por el Intendente, Ing. Luis Hugo Apolo.

El tiempo valora lo virtuoso, y es por eso que el espíritu y la conducta de vida de Scaffo, será una brújula para quienes tuvimos el elevado privilegio de conocerlo.