Por Saúl Moisés Piña
El próximo 19 será un día que marca un hito de los más importantes en la historia de este país: se cumplirá el 261ª aniversario del natalicio de nuestro gran patriota: José Gervasio Artigas.
El recuerdo al héroe tiene el significado del culto a la Patria misma, ya que fueron muchos los valores que lo caracterizaron: la reciedumbre de carácter, la firmeza de las convicciones, el cristiano afecto por los más humildes, la austeridad en las costumbres y su bravura. Todas estas virtudes fueron básicos en la profunda compenetración de su identificación con el pueblo oriental, siendo el ejemplo del típico “Caudillo “popular, que cuando la gente ve reflejados y contempladas sus aspiraciones y anhelos, lo sigue y obedece por naturaleza, sin imposiciones, con confianza, sin demagogias, sin mediar intereses ni promesas mentirosas, sino porque reconoce en él sin dificultad, a su único y legítimo representante. Lo hace más allá de formalidades, por el seguro instinto y por la confianza, que conduce al pueblo a seguir con fe, por quien lo guía por los mejores caminos del bienestar colectivo. La grandeza de Artigas no está solamente en las acciones de dimensiones incomparables que trazan la ruta del Exodo y la experiencia de sangrientas batallas. Está además ,el pensamiento rector que hace de este particular oriental, no solamente un líder, no solo un jefe valeroso, sino además una cabeza pensante, que marca para su pueblo y para toda América, el camino correcto.
En las horas confusas en que otros soñaban con dinastías y con tronos, el caudillo defendía la democracia liberal; esa que no reconoce como legítimo nada que no salga de la matriz colectiva, colocando al pueblo como el soberano único de sus propios destinos.
Este 19 debe ser jornada para analizar el valioso legado que nos dejó, como por ejemplo: la soberanía particular de los pueblos, las ideas de justicia y de libertad civil y religiosa, lo valioso del sufragio como rico patrimonio. Fomentó el aumento poblacional y la seguridad de la campaña.
Se preocupó por la educación y la cultura del pueblo, como la creación de la Escuela de la Patria y la Biblioteca Pública.
El examen del pensamiento de Artigas, supera el paso de los tiempos y ofrece siempre motivos de nuevos avances. En sus frases despojadas de todo artificio, en sus definiciones breves y tajantes, se destaca el estilo del hombre recto, humilde y respetuoso con el ajeno.
Son tiempos de recorrer las páginas de nuestra historia, que también es otear el horizonte del futuro, en cuya tela virgen deberá dibujarse con el pincel de la libertad, la igualdad y la fraternidad, estos valores que cultivó Artigas y que otorgan el camino de la luz, para el mejor escenario colectivo .
Comprobado está que el olvido y el escarnio cae siempre sobre quienes alimentaron su ego y se creyeron poderosos- El Tribunal del tiempo ha puesto en un lugar de priligenio a nuestro héroe, quien supo descubrir, que la conciencia es nuestro juez interno y que el camino justo y perfecto para transitar en la vida, es el Deber, que es la moral suprema.
El mejor homenaje sería visitar el monumento al Prócer y escuchar el consejo del sabio silencio de su experiencia de vida.
Será un ejercicio espiritual, que podría facilitar la recuperación del civismo y el valor de convivencia en paz, que es la única forma de vivir que los uruguayos concebimos nuestra existencia.
