“La naturaleza puede sobrevivir sin el hombre, pero el hombre sin la naturaleza no “
Por Saúl Moisés Piña
El fomento de los recursos naturales en la Tierra exige un sentimiento de comunidad de objetivos de equidad humana, la creación de sistemas estables y sostenidos, el mantener equilibrios ecológicos y la integración de los problemas ambientales, técnicos, económicos, políticos sociales e institucionales .Los temas relacionados con la industrialización, crecimiento, el hambre, la pobreza y el problema del medio ambiente están interrelacionados, afectando de diverso grado a todos los países y son una amenaza creciente para la humanidad.
En nuestro país la mayoría de los ciudadanos estamos preocupados por el trabajo, la deuda externa, la droga, las jubilaciones bajas y otras muy altas, los bajos salarios, el costo de la salud, el buen manejo de los dineros públicos, la educación, entre otros temas.
Pero hay una crisis silenciosa que tiene gran importancia y que pone en duda nuestro futuro: la erosión de los suelos, contaminación de ríos y arroyos, los basurales a cielo abierto, la tala del monte indígena, la extracción de arena sin control, la degradación de la fauna y el despoblamiento del ámbito rural.
El hombre creyéndose dueño y amo de todos los misterios, estimó que los recursos de la tierra eran inagotables y desde cientos de años los viene explotando sin el debido control.
El pasado 5 del corriente se conmemoró el “Día Mundial del Medio Ambiente”, fecha que no debe verse como un día de actividades meramente simbólicas y de lindas palabras, sino, que debe llamar a la reflexión de que en este país se debe crear una nueva conciencia sobre el valor de la riqueza que la Madre Naturaleza nos ha brindado.
La invasión tecnológica avanza en el territorio nacional, provocando desequilibrios ecológicos con la desaparición de especies de la fauna indígena como: jaguar, puma, pecarí de collar, ciervo de los pantanos, oso hormiguero, tatú careta y aguará-guazú.
El proceso de tecnificación no ha sido el adecuado y los efectos negativos se aprecian en los ecosistemas.
Esta secuencia de errores de culpas y de omisiones, debe ser hoy un punto de partida, para una reflexión seria y constructiva sobre el tema del Medio Ambiente, cuya protección es básica para la mejor producción de alimentos y el mejor escenario de vida.
El Estado debe dar el ejemplo, pero también encarar medidas para evitar que los particulares dañen el patrimonio de la riqueza ambiental.
No debemos olvidar que la Tierra no es nuestra, es un legado en préstamo que debemos dejar a nuestros hijos; por lo tanto el deber es ser guardianes de este valioso capital.
